martes, 9 de septiembre de 2014

ENTRE EL PELO Y EL TRASERO ¿CUÁL VA PRIMERO?



Hace unos días estaba viendo en la BBC un programa de la India, en una entrevista a tres mujeres y algo que sobresalía de ellas era la belleza de sus pelos, y una lo tenía que parecía una cascada, brillante, caído, largo, con aquella gracia sólo descrita por los poetas. Todas los tenían hermosos, e inmediatamente me transporté a la visión del pelo de las dominicanas, y demás latinas del Caribe donde abundan los mulatos. Y visualicé a la dominicana fajada por obtener un pelo como el de las indias (incluye a las occidentales, de Centroamérica, Ecuador, Perú, etc., que tienen pelo similar), y hacen de todo y fabrican de todo por tener ese pelo lacio, largo, brilloso, diferente al que Natura les da, que llaman ‘pelo malo, pasa, duro, pajoso’, pero que ellas lo domestican y se lo tiran para atrás y juguetean con él. Y lo logran, porque hasta productos de bellezas fabrican para el pelo y los exportan mucho para donde quiera que haya dominicanos, y que por el contagio natural, los demás mulatitas o negritas, imitan, sea por EU o Europa (en EU las afros presumían en su pelo greñú, hasta que vieron a las dominicanas). Pero las indias tienen un problema, a pesar de tener esta belleza, y es que generalmente Natura les niega lo que tanto las mismas mujeres buscan y admiran: sus traseros (¿quién admira más los traseros, los hombres o las mujeres?). Ellas no tienen trasero, son cuadradas, planas y todos sabemos como está el asunto de los traseros, cuando por Nueva York, París y otras ciudades, se ven a las mujeres volverse locas buscando como conseguir o aumentar sus traseros. Hacen de todo, desde la famosa silicona hasta inyectarse cemento liquido con tal de tener esos hermosos traseritos que los periódicos resaltan tanto. Y ya son muchas las que han perdido la vida en el intento y también en las cárceles hay unas cuantas por practicar la medicina traseril fraudulentamente. Y todo por verse bellas, atractivas, apetecibles, en sus bellezas de atrás, con aquellas curvas ampliadas a los lados formando un corazón o con pequeñas montañitas que dicen: “aquí sí hay uno genuino, tócalo y verás”. Y tanto el esfuerzo que ya los hombres les han habilitado (amén de los concursos) sus maquinas creadoras de traseros y con los ejercicios que tienen que hacer y así se ven esas buscadoras de traseros por la TV. Y hasta lo cómico aparece, cuando para las que nada les ayuda, han fabricado unas pequeñas almohadillas que se las ponen para elevar el volumen traseril, y muchas veces sin darse cuenta que el ojo aguilucho del hombre nota, que lo de allí es pura fabricación. Y las de por el Caribe y AL no dejan de reírse cuando ven todo esto, y ellas se pasan las manos por sus naturales traseros y se dicen con alegría: “mira pa’llá, aquéllas matándose por tener lo que a nosotras nos sale con el nacer, fortalecidas por el plátano y el trabajar”. Y así, mientras las indias tienen un bello pelo, les faltan el hermoso trasero y a las latinas, con sus hermosos traseros les faltan su bello pelo, entonces, ¿cuál es el preferible: el pelo liso y bello o el trasero encantador y domador de hombres? Bueno, escoger es difícil, pero si al autor le preguntaran, de seguro que se iría por el trasero encantador, aunque llegado el momento de la verdad, en ingratitud incomprendida, lo ponemos casi siempre para no verlo. ¿Y cómo contestaría el mulatico, dueño de la mulatica? Bueno, ése, a pesar de saber de la locura del trasero, de seguro que se iría por el pelo bueno, porque así de entrada podría acariciarlo, y “ahhh, qué suave, qué olor, como me cae por la cara” y de ñapa se acurruca pensando que donde hay pelo bueno, nace el hijo “mejorado” (¿Leyó la novela “Mejorar la Raza” de este autor?). Pero, como existe la ley de ‘cada loco con su tema’, hay que decir, escoja usted cual prefiera, si el buen trasero o el pelo bueno. (Nota: los medios que quieran publicar estos trabajos, contacten al autor y hablaremos). (Próximo: ¿Desboló Chávez a los militares venezolanos?). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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