Hace unos días estaba viendo en la
BBC un programa de la India, en una entrevista a tres mujeres y algo que
sobresalía de ellas era la belleza de sus pelos, y una lo tenía que parecía una
cascada, brillante, caído, largo, con aquella gracia sólo descrita por los
poetas. Todas los tenían hermosos, e inmediatamente me transporté a la visión
del pelo de las dominicanas, y demás latinas del Caribe donde abundan los
mulatos. Y visualicé a la dominicana fajada por obtener un pelo como el de las
indias (incluye a las occidentales, de Centroamérica, Ecuador, Perú, etc., que
tienen pelo similar), y hacen de todo y fabrican de todo por tener ese pelo lacio,
largo, brilloso, diferente al que Natura les da, que llaman ‘pelo malo, pasa,
duro, pajoso’, pero que ellas lo domestican y se lo tiran para atrás y
juguetean con él. Y lo logran, porque hasta productos de bellezas fabrican para
el pelo y los exportan mucho para donde quiera que haya dominicanos, y que por
el contagio natural, los demás mulatitas o negritas, imitan, sea por EU o
Europa (en EU las afros presumían en su pelo greñú, hasta que vieron a las
dominicanas). Pero las indias tienen un problema, a pesar de tener esta
belleza, y es que generalmente Natura les niega lo que tanto las mismas mujeres
buscan y admiran: sus traseros (¿quién admira más los traseros, los hombres o
las mujeres?). Ellas no tienen trasero, son cuadradas, planas y todos sabemos
como está el asunto de los traseros, cuando por Nueva York, París y otras
ciudades, se ven a las mujeres volverse locas buscando como conseguir o
aumentar sus traseros. Hacen de todo, desde la famosa silicona hasta inyectarse
cemento liquido con tal de tener esos hermosos traseritos que los periódicos
resaltan tanto. Y ya son muchas las que han perdido la vida en el intento y
también en las cárceles hay unas cuantas por practicar la medicina traseril
fraudulentamente. Y todo por verse bellas, atractivas, apetecibles, en sus
bellezas de atrás, con aquellas curvas ampliadas a los lados formando un corazón
o con pequeñas montañitas que dicen: “aquí sí hay uno genuino, tócalo y verás”.
Y tanto el esfuerzo que ya los hombres les han habilitado (amén de los
concursos) sus maquinas creadoras de traseros y con los ejercicios que tienen
que hacer y así se ven esas buscadoras de traseros por la TV. Y hasta lo cómico
aparece, cuando para las que nada les ayuda, han fabricado unas pequeñas almohadillas
que se las ponen para elevar el volumen traseril, y muchas veces sin darse
cuenta que el ojo aguilucho del hombre nota, que lo de allí es pura fabricación.
Y las de por el Caribe y AL no dejan de reírse cuando ven todo esto, y ellas se
pasan las manos por sus naturales traseros y se dicen con alegría: “mira pa’llá,
aquéllas matándose por tener lo que a nosotras nos sale con el nacer,
fortalecidas por el plátano y el trabajar”. Y así, mientras las indias tienen
un bello pelo, les faltan el hermoso trasero y a las latinas, con sus hermosos
traseros les faltan su bello pelo, entonces, ¿cuál es el preferible: el pelo
liso y bello o el trasero encantador y domador de hombres? Bueno, escoger es
difícil, pero si al autor le preguntaran, de seguro que se iría por el trasero
encantador, aunque llegado el momento de la verdad, en ingratitud
incomprendida, lo ponemos casi siempre para no verlo. ¿Y cómo contestaría el
mulatico, dueño de la mulatica? Bueno, ése, a pesar de saber de la locura del
trasero, de seguro que se iría por el pelo bueno, porque así de entrada podría
acariciarlo, y “ahhh, qué suave, qué olor, como me cae por la cara” y de ñapa
se acurruca pensando que donde hay pelo bueno, nace el hijo “mejorado” (¿Leyó
la novela “Mejorar la Raza” de este autor?). Pero, como existe la ley de ‘cada
loco con su tema’, hay que decir, escoja usted cual prefiera, si el buen
trasero o el pelo bueno. (Nota: los medios que quieran publicar estos trabajos,
contacten al autor y hablaremos). (Próximo: ¿Desboló Chávez a los militares
venezolanos?). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
martes, 9 de septiembre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario