Teniendo
Santo Domingo el deshonor de ser uno de los países más corruptos de universo,
no podía quedarse fuera que también tuviera unos cuantos ídolos falsos, para
estar acorde con la fama. Y en estos días tuvimos la oportunidad de palpar dos
ejemplares. Uno, al ser premiado con una Condecoración de España, por el rey
Felipe VI y el otro, un reconocido abogado Constitucionalista que le acaban
también de dar su premio, al ver como su pupilo Miguel Vargas, ha sido premiado
por uno de los actos de bochorno de Estado más detestables de cualquier país
que se llame civilizado. Al constitucionalista Eduardo Prats, una vez le
hicimos una pregunta legitima, de inquietud académica, claro, que no contestó,
de que si él podía explicar que si el que se dijera de la gran cantidad de
malos estudiantes de Derecho en las Universidades, si no tenia que ver con que
los libros de textos de esos estudiantes fueran de profesores que eran tan
malos como los propios estudiantes. Claro, se incluía a él, pues tenía libros
de textos sobre Constitucionalismo y él es padre santo del constitucionalismo,
que le ha metido al pueblo la creencia de que era su salvación y ahora comprobada
la inmensa mentira al tomársele otra vez para asearse el trasero al alterar la
Constitución. De esos profesores no habría uno que pudiera tirar la primera
piedra, porque todos tenían colas para pisar sobre lo moral y la ética, y por
lo tanto, sin calidad para ser textos de universidad. Sería lo mismo, por
ejemplo, Hitler o Trujillo, ¿pues quién podría negar que Hitler fue un genio,
sumamente inteligente? Nadie, pero ¿podría presentar un libro para que se usara
de texto en alguna Universidad alemana? Imposible. Lo mismo con Trujillo, que
fue otro genio. Eso pasaba con los textos de esos profesores de Derecho, que no
tenían calidad. Ese constitucionalista, además, era, es un defensor ardoroso de
los Bancos. ¿Quién ignora que son los bancos? ¿Acaso no los hemos visto por EU,
Europa y el mismo Santo Domingo? ¿No son instituciones de latrocinio? Y quien los defiende, ¿qué es? El
Constitucionalista recibió su premio con ese político que él representó, asesoró,
alentó y defendió como el padre al hijo y hoy el país ha visto qué clase de
político era, uno de los más dados a venderse por una ventaja inmoral. Por lo
tanto, como gran constitucionalista y defensor de lo vendible, era y es falso.
El otro, historiador, Bernardo Vega, recibió un premio de una institución que
cuando se mira la lista de los precedentes, se sabe qué clase de ética tiene
ese honor, con sólo mencionar que se incluye a Arabia Saudita. ¿Y qué país es ése?
Uno de los más ricos y represivos del mundo, corta-brazos y cabezas, de
latigazos públicos, como aplicación de sus leyes del siglo VII y donde la mujer
es considerada una basura. Este escritor ha tenido lo que para cualquier otro
debía ser una deshonra, que fue la de escribir un libro respecto al país que
expolió y casi exterminó (Haití) favoreciéndolo, y fue tan bueno, que la
presentación del libro fue patrocinada por un banco de ese país en Puerto Príncipe,
donde estaban presentes los nietos del exterminador moral más grande contra su
país, Prince Mars. Este acto sería lo mismo si Felipe VI escribiera un libro
sobre Pepe Bonaparte sobre sus bondades en España y que fuera invitado por un
banco francés a celebrarlo en Francia. ¿Merecería algún premio el rey? Sí, quizás
de Francia, pero no de España. Así es el caso del falso ídolo Vega en Santo
Domingo (¡Ahhh, Godoy, el Príncipe de…, Fernando VII, cuánta gloria…!). Claro,
estos son tan sólo dos ejemplos de lo que arropa a ese país, ayudada por la
‘virtud’ de la corrupción que la identifica. Y todavía hay algo que cae bajo el
perfil de la idiotez histórica con su último libro “La derrota de los ingleses
en S.D. en 1655”, pues el autor no ve que si fue cierto que los ingleses
perdieron en esa oportunidad y tuvieron que irse a Jamaica y quitársela a España,
ésa fue una victoria derrotista, pues ¿qué beneficio ha tenido Santo Domingo
desde ese año que no sea trauma y pobreza?, que lógicamente fuera muy diferente si hoy
fuera territorio inglés. Hasta ahí de cegato aún son los españoles y sus
homenajeados sosteniendo falsos ídolos. No hay que recordarle al autor que
entre España e Inglaterra, la primera siempre está en el fondo, y la otra, por
las nubes. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
domingo, 14 de junio de 2015
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