Tuve
la oportunidad de visitar ese Tribunal por dos ocasiones y tres cosas me llamaron
la atención: Primero, que al entrar en el ‘lobby” siempre aparecía una pantalla
gigante de TV donde el Faraón del TC, Dr. Rey, estaba pontificando de las
maravillas del Tribunal Constitucional y sus grandes logros y virtudes. Dos, en
las paredes aparecían los ‘grandes’ principios que guiaban a dicho Tribunal, y
por ultimo, que tenía como vecino frontal (10 pies de distancia), en el
mismísimo edificio, a las Oficinas del INESPRE. ¿Y quién no sabe qué es este
Inespre? Una cueva de chupa sangre y vividores. Y al estar frente a ese
Tribunal, ¿queríase decir que los dos eran o serían iguales? Eso parece que fue
el mensaje original y que sabiamente ha venido a ser realidad. Si no es así,
entonces, que el Santo Padre haga justicia sobre quien lo calumnie. Veamos. Ese
Tribunal desde sus inicios se vendió como algo nuevo y que se alejaría del
viejo sistema de la SCJ en cuanto a sus vicios e ineficiencias. Creó su propia
ley y reglamento para que la gente viera que de verdad era verdad…, pero un
amigo tiene allí un caso, que está plasmado en un libro llamado “Derecho y
Trauma en Santo Domingo”, y da todos los detalles de su caso y otros asuntos
judiciales. Ese amigo ha ido allí porque su caso tiene un año en manos de ese
Tribunal y su propio reglamento dice que ningún caso debe estar más de seis (6)
meses. Primera violación. Después de hacer innúmeras llamadas por teléfono y
otras diligencias, ha ido allí porque le
dijeron que para que le dieran sentencia o fallo a su caso debía presentar una
Instancia así pidiéndolo. Lo hizo. Esperó 3 meses y nada. Llamó y usó Internet
para exponer su agonía, y nada y por último una empleada le recomendó que
presentara OTRA Instancia. ¡Dos instancias para que los honorables cumplieran
con su deber reglamentario! Y así lo hizo. Cuando fue, pidió hablar con algún
mandamás allí. Se lo negaron. Le ofertaron cita para cualquier otro día. La
aceptó. Le dijeron que le avisarían vía teléfono o Internet. Han pasado dos
meses y aún espera siquiera la cita. Y desde un principio se advirtió que allí,
ese Tribunal aunque ha hecho algunas buenas decisiones, por ejemplo, en el
asunto de la Nacionalidad, el mismo se ha convertido en lo que se temía: en el
instrumento de ser un Tercer o Cuarto recurso de apelación o dilación, o como
quisieran llamarle. ¿Por qué? Sencillamente, porque ese Tribunal ha facilitado
de que cualquier abogado manipulador, institución o individuo, cuando quiera
ganar tiempo, hacer dilación dañina o simplemente joder, pues ACUDA, con su recurso
de “revisión constitucional o amparo” para que logre su cometido, y más cuando
ese Tribunal parece tan incompetente, que es incapaz de rechazar de entrada,
por ejemplo, como INADMISIBLE, esos casos, y le da curso normal del largo
esperar, y peor aun, cuando violentando su propio reglamento, se toma más
tiempo de los plazos que dizque le obligarían a fallar. Y tiene algo peor aún,
que podría rayar en la inmoralidad (no, no es sobre los sueldazos), es que ese
Tribunal está ejerciendo la práctica del incompetente, insensible e ignorante,
porque para sustentar, darle más soporte a algunas de sus sentencias, está
usando la Jurisprudencia, óigase eso, del sistema, de los tribunales de
Venezuela, y no de la antigua, sino la de Chávez y Maduro. ¿Podría la
incompetencia e ignorancia ser aquí superada? ¿Y no sabe ese Tribunal a qué
nivel de inmoralidad judicial se ha llegado allí? Se duda, por lo tanto para
aquéllos que no saben qué es el Sistema Judicial Dominicano, haga cálculos y
sabrá que si eso es el Tribunal más “competente y serio” del país, ¿qué será de
los demás? Por lo que el libro del amigo mencionado no miente, y como dice en
su introducción, “la práctica del Derecho en Santo Domingo as asco”.
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lunes, 1 de junio de 2015
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