lunes, 1 de junio de 2015

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, "LO MEJOR"




Tuve la oportunidad de visitar ese Tribunal por dos ocasiones y tres cosas me llamaron la atención: Primero, que al entrar en el ‘lobby” siempre aparecía una pantalla gigante de TV donde el Faraón del TC, Dr. Rey, estaba pontificando de las maravillas del Tribunal Constitucional y sus grandes logros y virtudes. Dos, en las paredes aparecían los ‘grandes’ principios que guiaban a dicho Tribunal, y por ultimo, que tenía como vecino frontal (10 pies de distancia), en el mismísimo edificio, a las Oficinas del INESPRE. ¿Y quién no sabe qué es este Inespre? Una cueva de chupa sangre y vividores. Y al estar frente a ese Tribunal, ¿queríase decir que los dos eran o serían iguales? Eso parece que fue el mensaje original y que sabiamente ha venido a ser realidad. Si no es así, entonces, que el Santo Padre haga justicia sobre quien lo calumnie. Veamos. Ese Tribunal desde sus inicios se vendió como algo nuevo y que se alejaría del viejo sistema de la SCJ en cuanto a sus vicios e ineficiencias. Creó su propia ley y reglamento para que la gente viera que de verdad era verdad…, pero un amigo tiene allí un caso, que está plasmado en un libro llamado “Derecho y Trauma en Santo Domingo”, y da todos los detalles de su caso y otros asuntos judiciales. Ese amigo ha ido allí porque su caso tiene un año en manos de ese Tribunal y su propio reglamento dice que ningún caso debe estar más de seis (6) meses. Primera violación. Después de hacer innúmeras llamadas por teléfono y otras diligencias,  ha ido allí porque le dijeron que para que le dieran sentencia o fallo a su caso debía presentar una Instancia así pidiéndolo. Lo hizo. Esperó 3 meses y nada. Llamó y usó Internet para exponer su agonía, y nada y por último una empleada le recomendó que presentara OTRA Instancia. ¡Dos instancias para que los honorables cumplieran con su deber reglamentario! Y así lo hizo. Cuando fue, pidió hablar con algún mandamás allí. Se lo negaron. Le ofertaron cita para cualquier otro día. La aceptó. Le dijeron que le avisarían vía teléfono o Internet. Han pasado dos meses y aún espera siquiera la cita. Y desde un principio se advirtió que allí, ese Tribunal aunque ha hecho algunas buenas decisiones, por ejemplo, en el asunto de la Nacionalidad, el mismo se ha convertido en lo que se temía: en el instrumento de ser un Tercer o Cuarto recurso de apelación o dilación, o como quisieran llamarle. ¿Por qué? Sencillamente, porque ese Tribunal ha facilitado de que cualquier abogado manipulador, institución o individuo, cuando quiera ganar tiempo, hacer dilación dañina o simplemente joder, pues ACUDA, con su recurso de “revisión constitucional o amparo” para que logre su cometido, y más cuando ese Tribunal parece tan incompetente, que es incapaz de rechazar de entrada, por ejemplo, como INADMISIBLE, esos casos, y le da curso normal del largo esperar, y peor aun, cuando violentando su propio reglamento, se toma más tiempo de los plazos que dizque le obligarían a fallar. Y tiene algo peor aún, que podría rayar en la inmoralidad (no, no es sobre los sueldazos), es que ese Tribunal está ejerciendo la práctica del incompetente, insensible e ignorante, porque para sustentar, darle más soporte a algunas de sus sentencias, está usando la Jurisprudencia, óigase eso, del sistema, de los tribunales de Venezuela, y no de la antigua, sino la de Chávez y Maduro. ¿Podría la incompetencia e ignorancia ser aquí superada? ¿Y no sabe ese Tribunal a qué nivel de inmoralidad judicial se ha llegado allí? Se duda, por lo tanto para aquéllos que no saben qué es el Sistema Judicial Dominicano, haga cálculos y sabrá que si eso es el Tribunal más “competente y serio” del país, ¿qué será de los demás? Por lo que el libro del amigo mencionado no miente, y como dice en su introducción, “la práctica del Derecho en Santo Domingo as asco”. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM    

No hay comentarios:

Publicar un comentario