domingo, 30 de agosto de 2015

EL PERIODISMO A LA MODERNA




El periodismo también pasa por su etapa de corrupción como lo está la sociedad en general. Y no podía ser la excepción, pues ni las iglesias se salvan de la avalancha. Por un tiempo largo ejercí el periodismo en Nueva York con una pequeña revista “Dominicana Ilustrada” y luego combinada con “Fogonazo” y luego a “Merengue”, en parte junto al dibujando Paco Avilés, (y otros) que tenía a Fogonazo y que hacía reír mucho a sus lectores. Eramos independientes y libres, no teníamos atadura con nadie, persona, partido o gobierno, sólo con el público y los anunciantes de buena fe. No había venta ni servilismo, claro eso nos mantuvo siempre chiquito y así chiquito quedamos. Sin embargo, cuando salí de allí dejé con “Merengue” un record: la única que había tenido 79 ediciones y en qué condiciones! Fuimos de los periodistas total, significando que hacíamos entrevista, reportajes, tomábamos fotos, las revelábamos, vendíamos anuncios, los cobramos, diagramamos la revista, la imprimimos (a veces), las distribuíamos, cobrábamos, preparábamos los anuncios,,, y ¿que mas? Ahh sí, a un peledeísta lo llevamos a la Corte por mala paga, y pagó. Era duro y difícil, pero lo hicimos. Cuando pasamos por RD y tratamos de reiniciar las actividades, ohhhh, ahí si no se podía. La primera regla era el miedo, el temor al Poder y al no tener conqué vivir por lo que había que venderse de una forma u otra,  por lo que renunciamos al intento. Ahí el periodismo ha sido más de escándalo que de avance. Una sociedad tan corrupta como en RD no podía ser de otra forma y allí el periodismo ha recorrido todos los niveles, hasta  la cúspide de podredumbre. Periodistas enganchados, pensionados por el Presidente para atraerlos o callarlos, en las nóminas, metidos a diplomáticos, en  “Aviación”, había 60 en la nómina, y así en todos los departamentos del Estado, están como la yerba mala, cobrando para dos cosas: callar o mentir. Y allí se da un caso bien llamativo y hay que ligarlo al de Argentina con el Grupo Clarín.  A Clarín se le acusó de formar especie de monopolio o estar incursionando en muchos medios que lo hacían violadores de leyes. Y el caso de RD (los Corripios) es inmensamente superior al de Clarín. Estos tienen más de tres periódicos, tienen canales de TV, de Radio, Impresoras modernísimas de Libros, revistas, boletas electorales, fábricas de zinc, de bebidas, centros comerciales, tiendas de electrodomésticos, fabricas de lonas de camión, y en cuanta actividad hay en el país, pero especialmente lo relacionado a los medios de comunicación y además, dueño de los Premios Literarios donde reparten millones de pesos en concursos en todas las ramas. Es decir, el poder es total, absoluto, asfixiante. Y la admiración se engrandece cuando algún curioso se pregunta, si sería posible allí que algún periodista quisiera escribir o denunciar algo que naturalmente podría suceder en algún lugar de esta gran Imperio comercial. Y la respuesta era que no, que ninguno se iba a arriesgar y así ha sido durante muchos años, y los periodistas mantienen su silencio y ceguedad por el temor a ser aplastados. Tuvimos que escribir dos artículos en Google, Faceebook y Yahoo (no hay cabida en otro) que titulamos “Los Corripios, tan perfectos como Dios”, porque realmente, si nunca nadie había encontrado nada irregular allí, tenían que ser perfectos como Dios… Y los eran, y ahí se mantienen pulsando con Dios para ver cuál es el más puro, mientras los periodistas de allí se limitan sólo a ser el jurado. Y hace unos días a nivel internacional,  hemos visto el caso de periodista Jorge Ramos en la conferencia de Donald Trump. Este periodista veterano de mil batallas, mexicano con ardor, empleado de Univisión con una gran disputa con Trump y quien le tiene una demanda de $10 millones de dólares y sobre quien Univisión se da gusto en atacar, pretendió ir a esa conferencia de Trump hacerle una entrevista. ¿Acaso no es petulancia y una aberración pretender una entrevista con ese trasfondo de enemistad? Sólo un pedante podía creerlo, aunque se amparara en todas sus libertades (excepto el sentido común) que eso era posible, y ante lo imposible, romper las reglas de la conferencia para exigir sus derechos inexistentes.  Con razón Trump lo echó del lugar, y dicen otros, que fue generoso al dejarlo entrar nuevamente. Así esta el periodismo en el mundo (continuará). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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