¿Quién no ha tenido la oportunidad de haber metido un
dedo en un hormiguero y recibir el castigo inmediato? Todo el mundo,
especialmente los niños y aun los adultos que se aventuran con esas pequeñitas
hormigas ‘colorá’, que llaman Caribe. Ellas atacan en todas direcciones,
persiguen y pican a todos, y hay que salir huyendo, y si se es alérgico, peor
la corredera. Y en la sociedad también se da el mismo fenómeno del hormiguero. He
visto ambos hormigueros y últimamente, el de los humanos que se presentan en
muchas formas. Por ejemplo, existen organizaciones que dicen agrupar a personas
con un mismo interés, para fines intelectuales y que se supone están adornadas
con altos valores morales, liberales, de tolerancia y objetividad. Pero cuando
se somete a esas ‘hormigas’ a un análisis o cuestionamiento, el examinador se
da cuenta que el hormiguero no es lo que dicen ser. Y vez predominan personas,
hombres y mujeres, que lo menos que tienen son esos valores mencionados. Son ‘hormigas’
con otro valor, representantes puros de la sociedad en que viven y moldean. Son
una pantalla, etiqueta adherida a una sociedad que ellas crean, a sus medidas e
imágenes de pura plasticidad e hipocresía.
Y se parecen tanto a lo falso, que es admirable, que siendo estudiantes, profes
o gurús de filosofía, no se den cuenta, y si sí, entonces, se acogen a lo
inconsciente del ser. Y eso lo permite apreciar el único, el fantástico, el
encuerador, FACEBOOK, donde esos seres se dejan ver tales como son y sin ropa.
Allí aparecen estudiosas de Filosofía, la ciencia más pura del saber, que sus
miembros se venden como gentes normales y llenas de aquellas virtudes, pero
sucede, que en muchas, predominando las hembras, están lejos de saber la definición
de la palabra filosofía, pero para demostrar que sí lo saben, se van a los
diccionarios a buscar palabras ‘domingueras’ para que los lectores crean que
son lo que son. Y un amigo se aventuró a meterse en su hormiguero, ¡oh santo, y
pa’qué fue eso! Simplemente él trataba de aprender y ver cómo esas filósofas,
ya que hay tan pocas en el país, respiraban, oían, decían y daban a los
huérfanos de virtudes, sus profundos conocimientos (como había conocido otras
mujeres no-filósofas, añoraba saber cómo eran esos seres extraños). Pero lo que
encontró fue el hormiguero ardiente. No le dieron entrada, ni si siquiera como
visitante o turista, le cerraron todas las puertas y ventanas, mientras las filósofas,
seguían como pavos reales, alardeando de sus grandes plumas sobre el alma y el
ser, el universo y la alegría. El no perdió la fe y siguió esperanzado de lamer
algo de la sapiencia que desperdiciaban las sabias del Olimpo antillano. Hasta
que un día todas les cayeron encima. Ya antes a una le había manifestado una
impresión de “!horrible!” por la forma de vestir y alardear, y ¡ay, pa’qué fue
eso!, también le cayeron como hormigas.”No te conozco, no te conocemos, quién
eres, quién te llamó, quién te invitó, ése se mete en todo, sí, es un entrometido,
y como no tiene creación propia, busca brillar con lo ajeno”, (Ellas rompiendo
lo elemental de Facebook: “Si te metes allí, espera la opinión ajena”) ¡ay,
santo padre!, lo picaron por todos lados, y lo que más le llamó la atención cómo
venían de todas partes, y una apoyaba a la otra, y la otra a la otra, y un
macho apareció sacando el pecho, apoyándolas, y hasta uno preguntando que si
ese tipo de inquietud (del intruso), todavía existía, santísimo, cómo picaron
esas hormigas, y todo porque el intruso quiso saber algo de esas fantásticas
del Olimpo del país. Como mujeres, deben ser bonitas, porque toda mujer es bella,
pero como filósofas, son ogros, repugnantes, arrogantes, porque sólo quieren hacer
como aquellos dioses antiguos hacían con el Fuego, que lo escondían para que sólo
ellos lo tuvieran. Así son estas filósofas, que sus grandes ‘disvagaciones’, sólo
son de ellas, y ay de quien se acerque a su hormiguero, ¡condenado a la oscuridad,
intruso…! ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#342).
jueves, 6 de agosto de 2015
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