El gran tirano Fidel decía
para justificar su dinastía de un solo partido y familia, que su sistema democrático
era el más perfecto y justo de la tierra y que los demás eran la práctica de
los capitalistas e imperialistas para engañar a los pueblos. Esto es una
falsedad por lo que encierra y por venir de quien viene, un gran farsante, pero
aplicado a Santo Domingo, quizás podría tener un poco de verdad. Y allí las últimas
elecciones presidenciales 2016 fácilmente lo han demostrado por las increíbles irregularidades
que se han sucedido, y además, se ha visto el fenómeno de cómo elementos de la
democracia destruyen la democracia empleando la misma democracia. Chávez hizo
algo parecido cuando comenzó el baile aquel de la reelección indefinida, en la
cual todos los monos que le rodeaban comenzaron a imitarlo, y por supuesto, al
caer en manos del infierno, los demás monos comenzaron a desbandarse. La última
historia de Argentina y Brasil lo dice todo. Pero Santo Domingo ha sido un poco
diferente. Cuando SD-RD se sacudió de Trujillo, el pueblo que estuvo 31 años
bajo un régimen opresor igual o peor que el de Fidel con la diferencia de los
resultados finales no eran tan elevados del 98.9% de la votación como en Cuba.
Con Trujillo, eran menos, pero la represión era envidiable, tanto que Fidel
envió allí a uno de sus mejores cerebros a copiar los métodos de Trujillo. Al
eliminar a Trujillo, el grito general era “libertad” y luego se añadió “democracia”,
y se comenzaron a formar los partidos políticos a la luz de los nuevos aires.
Se multiplicaron como la yerba mala y cuando algún protestante comenzó a decir
que habían demasiado grupos políticos, les contestaron que eso era lo natural,
y cuando comenzaron a criticar a que a esos grupos el Estado los beneficiara
con mucho dinero para hacer política, también les contestaron que eso era parte
no sólo de “la fiesta de la democracia”, sino el precio que había que pagar para
disfrutarla. Es decir, la multiplicación
de los partidos políticos y la dádiva abundante de dinero para ellos, eran
obligaciones si se quería disfrutar de la democracia. Un cuento que sólo
beneficiaba a los ladrones. Y entonces allí se comenzó no el baile de la
democracia sino el baile de podredumbre de la democracia, porque se transformó
en un mercado vulgar de venta y compra de votos y conciencia, trueques de
intereses personales ligados a los del Estado, se inventó el ‘transfuguismo”, y
así se estuvo por unos 50 años en que casi nunca se vio allí una muestra de una
democracia decente, honesta, con decoro y respeto. (Quizás Juan Bosch fue la excepción).
Al contrario, se formaron miles de políticos, provenientes de todos los
rincones del país, que muchos justificaban, que eran los que tenían derecho al
estar tanto tiempo en las tinieblas. Y esos miles de políticos tenían una sola meta
y un slogan. La meta llegar al gobierno para saquearlo y robar y el slogan “todo
por la patria y la “democracia”. Unos se llamaban “partido de la liberación”,
sin decir de qué lo iban a liberar, otros “revolucionarios”, sin saberse qué
iban a revolucionar, y así por el estilo. Y se ganaron un sinónimo, que decir “político”
era lo mismo que decir ladrón. Y la destrucción final, como ironía del destino,
llegó con los personajes más funestos que ha conocido esa democracia en los últimos
años: L. Fernández, D. Medina y M. Maldonado. Fernández ya era experto en
destruir partido vitales de la democracia al hacerlo a uno llamado “reformista”
y ahora le tocaba el turno al del “revolucionarismo”, y lo logró con Maldonado
que se vendió como era natural, y para finalmente beneficiar a Medina, pues
entre los dos destruyeron los llamados pilares de la democracia, que es la
variedad moderada política, porque donde existe uno solo, no es democracia. Y
no se puede decir de otra manera, porque de tres partidos mayoritarios, destruir
dos por el mismo método y autor, eso es admirable dentro de la corrupción natural
de ese país, que por supuesto, a tiranos como Fidel le dan su cuota de razón,
de que democracia como la dominicana, es pura charlatanería y la práctica de la
inmundicia política. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#391).
martes, 24 de mayo de 2016
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