La historia del hombre y
su sociedad ha demostrado que para protegerse y lograr un mejor funcionamiento,
siempre ha tenido que ir creando nuevas regulaciones y leyes por el surgimiento
de nuevos comportamiento. Nunca cesa, y mientras el hombre siga existiendo,
seguirá haciendo lo mismo, creando esas leyes necesarias que los cambios
obligan para su supervivencia. Y una de
las leyes que más falta hace a la sociedad, especialmente a la dominicana, por ser
la reina de la corrupción en el mundo, es la creación de una ley en la que la Hipocresía
de los individuos, hembras, hombres, sea considerada como delito penal y castigado
con rigor ejemplar. La ley sería legítima y justa,
apoyada por la población, porque en general no hay quien diariamente no sea
afectado de esta acción. Antes le hipocresía era una falta moral, pero la depravación de
los individuos en la sociedad ha llegado a tales extremos que ya no hay razón
de mantenerla así, sino llevarla como delito penal porque su crecimiento ha
sido de avalancha, en la que la sociedad corre el peligro de que se le imponga
como la norma aceptada, llevándola a aceptar el delito como norma social. Y
estos delitos se comienzan a ver desde los lugares donde no debían existir, por
ejemplo, en las iglesias, especialmente la Católica. ¿Han visto como se apresuran con sus altos
tacones y dándose los últimos retoques las mujeres antes de entrar a la iglesia,
seguida por sus fieles falderos? Cualquiera se diria,” ay, pero que devotos
son, mira como corren para oír el sermón del padre”. Claro, entre éste y los
devotos hay esa misma relación de la hipocresía, pues casi todos al terminar la
misa volverán a sus faenas habituales: engañar, abusar, mentir, simular y
fornicar, a veces a una “hermana” o a la mujer del amigo. Es cuando el Papa en
Máxico, (país colectivamente hipócrita, ya siendo el súper cristiano de América
es a la vez el súper delincuente), habla de amor y al un feligrés empujarlo sin
querer, le da una mirada diabólica y casi lo excomulga, según se vio en la TV.
O cuando Chávez, el ateo, cerquita de la muerte no cesaba de orar y besar un
crucifijo. En los políticos, es lo mismo,
y a SD le cabe la gloria, (aunque la RAE aún no lo haya reconocido), que ha enriquecido
la Lengua, al crear un sinónimo: que decir político es lo mismo que decir ladrón,
pero con esta nueva ley, será más claro y abundante la pena, por lo penal de la
hipocresía. Pero se reconoce, que dada la abundancia de potenciales inculpados
en esta rama, la ley será difícil implementar, porque ¿qué parte de la sociedad
es la que no es hipócrita? Es hipocresía
de la mejor calidad ver a un presidente de una alta corte judicial del país
pedir que los demás jueces “se pongan la pila” (lenguaje chabacano), para
adecentar la judicatura, pero al mismo tiempo vemos los abusos y anormalidades
que se suceden allí, donde él es el faraón. Bueno, aún no hemos definido lo que
es hipocresía, y aquí vamos: Hipocresía, es pretender alegar que se tiene o no
una virtud o sentimiento, por ejemplo, decir, yo soy bueno, y al dar las
espaldas, se es un bandido, que no tiene sed, y se está muriendo por ella, etc.
La hipocresía casi siempre se liga con otros vicios y delitos como la falsedad,
impostura, la mentira, el robo. Y uno
debe preguntarse si ser ladrón y mentir ya son penalizados penalmente,
entonces, ¿por qué la hipocresía aún no lo es? Claro, de tanto practicarla en
individuos, instituciones y en países, la hipocresía muchas veces adquiera la
categoría de valor invertido aunque aceptado. Así vemos en el país, que un
Presidente diga una inmensa mentira (“No, mi carguito es de 4 años”), y siga
predicando virtudes como si nada malo hubiera hecho. Lo mismo en la Iglesia,
que los curas pedófilos, son tan abundantes allí, que decir que no, es mentir
hipócritamente. ¿Y quá traen estas hipocresías? En el primer caso, puede crear
una revuelta y hecatombe social. En el otro,
que miles de niños y familias queden destruidas, un daño fundamental contra la
sociedad. En muchos otros, un acto de hipocresía puede llevar a cualquiera de
los demás delitos, lo que empuja a un individuo, país o institución a su
destrucción, por lo que demuestra lo importante, lo urgente de llevar la Hipocresía al grado de
Delito Penal. (ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#392).
viernes, 3 de junio de 2016
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