Hay algunos que por sus
sentimientos religiosos no se animan de reírse y gozar cuando los culpables son
condenados por el hombre o la Naturaleza, pero eso no debería ser así. Se debe
gozar al infinito cuando se ve, después del mucho sufrir y llorar, que los que
hay hecho tanto daño, por fin reciben su merecido. Eso conforta, da energía,
ayuda al alma, da esperanza y aumenta la hemoglobina. Esto va directo con
aquello “oh, qué dulce es la venganza, el néctar de los dioses” y un poquito
con la Justicia, ya que ésta y la venganza son hermanadas, y aunque choque con
aquello de “perdonaos”, porque es innegable que ver el castigo del verdugo es
placentero. Y lo que pasa en Venezuela es muy aleccionador para pasar balance de los que deben recibir el
castigo por su inmenso daño. Da risa ver, a pesar del dolor paralelo, a esa
población gritar por comida, medicina, libertad, seguridad… y la risa sale por
aquellos que eran muchos que se enfilaron y aún se enfilan, en la defensa del
mayor farsante que ha conocido América. Esos que gimen hoy ante el peso del “socialismo
siglo 21” fueron ayer feroces militantes, soldados, aliados, defensores,
lacayos de los desmanes de Hugo Chávez. Ellos supieron desde el primer momento
que Chávez era un gran farsante, y se lo confirmó cuando se mudó para Cuba para
no tener que estar viajando para recibir las órdenes directas del tirano Fidel.
El les dijo mil veces a los venezolanos que lo que quería era hacer de
Venezuela un paraíso como Cuba, ¿y qué clase de animal social era el venezolano
que no sabía lo que era esa Cuba? ¿Tantos años, tantos gritos del cubano,
fusilados, expatriados, tanta miseria y
que los venezolanos no supieran qué era aquello y lo apoyaran? ¿Y quién metió
al farsante en esto? Fidel y su hermano, cuando al pobre guardia ignorante golpista
le metió en la cabeza la ilusión de que fácilmente él podría verse viniendo,
junto al pálido de Nicaragua, bajando de CA, rumbo al Sur, encabezando su
inmenso ejército, arrollando a Panamá, llegándose a Colombia y uniéndose a los
de las FARC hasta llegar a Tierra de Fuego, y de allí regresar triunfante como
un Bolívar o San Martín para luego encontrarse en Maracaibo con Fidel y Raúl
para celebrar la conquista y liberación de las Américas. Por lo tanto, todos
esos venezolanos que están sufriendo hoy dolor, escasez y represión, bien
merecido se lo tenían, están pagando su gran complicidad y culpabilidad por
amamantar a la bestia que iba a devorarlos, sintiendo como dijo aquél “y pagarán justos por pecadores”,
pues no todos los venezolanos se merecen ese inmenso castigo, ya que muchos fueron
víctimas y opositores desde el comienzo al nacer la bestia. Pero hay un gran
ausente entre los que deben pagar, es Fidel y su hermano, ¿dónde están? Venezuela
se derrumba, se cae en un fangal hediendo y de ellos no se sabe nada, no dicen
nada, no hablan, no se sabe si como ya lamieron la bota del yanquis invasor
cuando llegó Obama y ordenó abrir sus puertas al capital imperialista, con eso
se conformaron y se han acomodado a esperar los dólares que lloverán sobre La
Habana de los explotadores y los de las antiguas mafias de Chicago. O si por el
contrario, ambos están temblando en algún rincón de sus palacios sin querer oír
nada de Venezuela. No se sabe, pero si verdaderamente hay un culpable de todo
lo que pasa y sufre Venezuela es ese Fidel y él debe pagar a como dé lugar.
Venezuela, cuando recobre su libertad y dignidad (es otra venganza-justicia) lo
primero que tiene que hacer es romper relaciones diplomáticas con Cuba y
apresar a todos los médicos y chivatos que Fidel logró meter como espías dentro
de las Fuerzas Armadas y su sociedad. Debe reclamarle la devolución de todo el petróleo
que se le robó a Venezuela por medio del engaño y el chantaje que le hizo al
moribundo libertador. Debe acudir a la OEA, la ONU a todos los foros y
denunciar a los chantajistas y depredadores de la Cuba que se aprovechó de la
ignorancia y de la ínfula megalomaníaca de un farsante que se creyó de verdad
que era un libertador, sin darse cuenta que su rostro y microcefalia desmentían
tal pretensión. Cuba y Fidel deben pagar y Venezuela debe reclamar la venganza,
castigo o justicia que su gran sufrimiento le acredita. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
(#393).
domingo, 5 de junio de 2016
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