domingo, 5 de junio de 2016

¡QUE SUFRAN Y PAGUEN SUS CULPAS EN VENEZUELA!



Hay algunos que por sus sentimientos religiosos no se animan de reírse y gozar cuando los culpables son condenados por el hombre o la Naturaleza, pero eso no debería ser así. Se debe gozar al infinito cuando se ve, después del mucho sufrir y llorar, que los que hay hecho tanto daño, por fin reciben su merecido. Eso conforta, da energía, ayuda al alma, da esperanza y aumenta la hemoglobina. Esto va directo con aquello “oh, qué dulce es la venganza, el néctar de los dioses” y un poquito con la Justicia, ya que ésta y la venganza son hermanadas, y aunque choque con aquello de “perdonaos”, porque es innegable que ver el castigo del verdugo es placentero. Y lo que pasa en Venezuela es muy aleccionador  para pasar balance de los que deben recibir el castigo por su inmenso daño. Da risa ver, a pesar del dolor paralelo, a esa población gritar por comida, medicina, libertad, seguridad… y la risa sale por aquellos que eran muchos que se enfilaron y aún se enfilan, en la defensa del mayor farsante que ha conocido América. Esos que gimen hoy ante el peso del “socialismo siglo 21” fueron ayer feroces militantes, soldados, aliados, defensores, lacayos de los desmanes de Hugo Chávez. Ellos supieron desde el primer momento que Chávez era un gran farsante, y se lo confirmó cuando se mudó para Cuba para no tener que estar viajando para recibir las órdenes directas del tirano Fidel. El les dijo mil veces a los venezolanos que lo que quería era hacer de Venezuela un paraíso como Cuba, ¿y qué clase de animal social era el venezolano que no sabía lo que era esa Cuba? ¿Tantos años, tantos gritos del cubano, fusilados,  expatriados, tanta miseria y que los venezolanos no supieran qué era aquello y lo apoyaran? ¿Y quién metió al farsante en esto? Fidel y su hermano, cuando al pobre guardia ignorante golpista le metió en la cabeza la ilusión de que fácilmente él podría verse viniendo, junto al pálido de Nicaragua, bajando de CA, rumbo al Sur, encabezando su inmenso ejército, arrollando a Panamá, llegándose a Colombia y uniéndose a los de las FARC hasta llegar a Tierra de Fuego, y de allí regresar triunfante como un Bolívar o San Martín para luego encontrarse en Maracaibo con Fidel y Raúl para celebrar la conquista y liberación de las Américas. Por lo tanto, todos esos venezolanos que están sufriendo hoy dolor, escasez y represión, bien merecido se lo tenían, están pagando su gran complicidad y culpabilidad por amamantar a la bestia que iba a devorarlos, sintiendo como  dijo aquél “y pagarán justos por pecadores”, pues no todos los venezolanos se merecen ese inmenso castigo, ya que muchos fueron víctimas y opositores desde el comienzo al nacer la bestia. Pero hay un gran ausente entre los que deben pagar, es Fidel y su hermano, ¿dónde están? Venezuela se derrumba, se cae en un fangal hediendo y de ellos no se sabe nada, no dicen nada, no hablan, no se sabe si como ya lamieron la bota del yanquis invasor cuando llegó Obama y ordenó abrir sus puertas al capital imperialista, con eso se conformaron y se han acomodado a esperar los dólares que lloverán sobre La Habana de los explotadores y los de las antiguas mafias de Chicago. O si por el contrario, ambos están temblando en algún rincón de sus palacios sin querer oír nada de Venezuela. No se sabe, pero si verdaderamente hay un culpable de todo lo que pasa y sufre Venezuela es ese Fidel y él debe pagar a como dé lugar. Venezuela, cuando recobre su libertad y dignidad (es otra venganza-justicia) lo primero que tiene que hacer es romper relaciones diplomáticas con Cuba y apresar a todos los médicos y chivatos que Fidel logró meter como espías dentro de las Fuerzas Armadas y su sociedad. Debe reclamarle la devolución de todo el petróleo que se le robó a Venezuela por medio del engaño y el chantaje que le hizo al moribundo libertador. Debe acudir a la OEA, la ONU a todos los foros y denunciar a los chantajistas y depredadores de la Cuba que se aprovechó de la ignorancia y de la ínfula megalomaníaca de un farsante que se creyó de verdad que era un libertador, sin darse cuenta que su rostro y microcefalia desmentían tal pretensión. Cuba y Fidel deben pagar y Venezuela debe reclamar la venganza, castigo o justicia que su gran sufrimiento le acredita. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#393).

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