domingo, 17 de julio de 2016

LO ASOMBROSO DE LOS ACTOS DE LOS TERRORISTAS



Son tantas las cosas que llaman la atención antes y después de los actos de terrorismo por los musulmanes, que es asombrosa su gran cantidad y realmente uno no sabe cuál señalar como primero. Si la actitud de las autoridades en la protección de la comunidad, o si después cuando ya ha sucedido el acto criminal, o de la pasividad absurda con que los Occidentales tratan a los asociados de los terroristas, o de la actitud que éstos adoptan antes o después de los actos. ¿Cuál va primero? No se sabe. Luchan por el primer lugar, pero es interesante citar algunos para ver el asombro. Comenzando por el más grande, el de las torres gemelas, cuando allí resaltó la gran incapacidad de las autoridades USA para evitar dicho acto a pesar de todas las señas de que podía venir. Lo mismo en el caso de Boston, otra vez mediocridad, en Paris y Bruselas, en San Bernardino, y el de Orlando, que si hubiera un premio a la idiotez policial habría que otórgaselo al FBI cuando a ellos sobre el terrorista se lo habían denunciado más de una vez y sin embargo no pudieron hacer nada por su incapacidad. Eso es asombroso y maravilloso en un mundo que alaba la súper tecnología y a los genios del saber. Y da risa comparar estas incapacidades con la malicia y la facilidad que para los terroristas resulta hacer lo que ellos decidan cuándo y cómo matar gente. Ellos seguramente vivirán riéndose de estos flojos gendarmes y siguen haciendo sus actos como si nada, y el último en Niza lo confirma, pues los franceses son reincidentes en mediocridades para defender a su país. Veamos otro. Es la diligencia con que las autoridades empiezan a recoger los escombros y destrozos humanos del lugar por donde los terroristas han hecho sus cosas. Es fantástico, y nunca fallan en nada, recogen todo, huellas por aquí y allá, pistas para saber quién era, completar el fichero y su historial. Son perfectos en todo esto y la gente se queda maravillada ver cómo sus autoridades son tan diligentes actuando después de la masacre, aunque no antes de ella y luego dejan el lugar igualito, limpio y sin manchas, junto a las promesas de justicia, mientras se espera la próxima masacre. Son excelentes. Luego viene la maravilla en cómo Occidente, Europa, y USA principalmente (Japón no se incluye, pues es de los pocos que actúan con responsabilidad hacia su nación al no querer islámicos ni como visitantes) en como ellos a sabiendas de quienes son los terroristas, qué quieren, y lo que planean, los siguen trayendo a sus países. Mírese a Alemania, la Merkel se desgañita diciendo que quiere otro millón de inmigrantes musulmanes allí, a pesar de todas las cosas horribles que las redes traen a diario de lo que hacen casi horas después de su llegada. El mismo Obama, que se niega a asociar terrorismo con islamismo, sigue trayendo musulmanes hacia EU en contra de la voluntad del pueblo y del peligro que en potencia representan. Hollande, también pidió hace poco que quería traer a Francia 30,000 nuevos refugiados. ¿Cómo es posible? ¿Por qué sucede eso? Como si ellos no supieran que el 99% de los actos de terror lo hacen los islámicos (‘pacíficos’ o radicales, de 1ra. o 10ma. generación). Eso es asombroso, admirable, atractivo, digno de un estudio no se sabe si de psiquiatría colectiva o individual. Luego para abochornar aún más a esos personajes y países, se presenta el atractivo, de que como muchos islámicos alegan que son de una religión de paz, y que ellos son incapaces de matar una mosca, y quienes hacen eso no son islámicos, sino radicales, pues ellos sufren mucho por la llamada “islamofobia”, o sea el odio natural que surge sobre quienes hacen daño a inocentes. Y muchos les creen, especialmente esos gobernantes, pero cuando esa alegación se pone a prueba para saber qué de cierto  es, se derrumba, pues ellos ni cooperan con la Policía de ningún lugar, ni denuncian a los terroristas (a veces algunos lo hacen) que salen de sus mezquitas y lo que hacen es celebrar, si no los ven, cada vez que sus hermanos cometen los actos abominables como el último de Niza. Luego, estas celebraciones se conocen y lo admirable es que esos países los siguen tolerando y recibiendo como si fueran ángeles. Esas son cosas asombrosas que los terroristas sin quererlo, traen a la luz de los inocentes que los dejan perplejos y aleccionados. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#402).

No hay comentarios:

Publicar un comentario