Entre las múltiples cosas buenas que trajo las elecciones
de E.U. y el triunfo de Donald Trump, es el encueramiento y desnudez de eso que
se conoce como la Izquierda, o la corriente
política que una vez tuvo reconocimiento mundial, cosa que hoy se
sintetiza como un tumor apestoso. Su fama comenzó por la Francia revolucionaria
del ‘79 cuando representaba las ideas más elevadas hacia el mejoramiento del
ser humano, su libertad, en contraste con la Derecha que representaba el
atraso, el interés mezquino y la fuerza bruta. Desde entonces, es mucho lo que ella
ha caminado y evolucionado hasta llegar hoy a su mayor decadencia y degradación
moral como nunca visto. Sus brincos mayores fueron pasar por Rusia de 1917, por
los movimientos de independencia de los países aún colonizados, por la búsqueda
del Paraíso socialista de los soviets y los paraísos menores como los de América
Latina con Cuba a la cabeza y últimamente Venezuela y más últimamente, las
elecciones entre Hillary y Trump. De la podredumbre de Cuba, Venezuela y demás
escorias de América Latina, ya no hay más
que decir, todo está conocido, visto y bien aprendido, pero el ángulo nuevo
ahora se ha movido hacia Europa y Estados Unidos, donde la Izquierda se ha
venido escondiendo entre los que se llaman liberales, progresistas y socialistas, que se ubican en contraste con
los llamados moderados, conservadores o derechistas. Como es sabido, al caer
quien representaba a esa Izquierda, la URSS en el ’89, ellos quedaron como
locos, atontados, perdidos en el espacio sin comprender qué paso y sin saber
qué hacer y comenzaron a loquear, a delirar y presentar para su protección o
consuelo, nuevas teorías sobre las viejas que ya habían caído frente al
Capitalismo aplastante. Y así comenzaron a arrimarse a cualquier cosa que se
moviera y tuviera olor a “política”. Por Europa se aliaron a las peores causas,
claro sin reconocer que eran las peores, como defender en todos los aspectos a
los musulmanes o islámicos en todo lo que ellos hacían y pretendían hacer, y
que así escondían la daga con nombres
como el “diversidad” y “multiculturismo”. Cuando comenzaron las invasiones
masivas hacia Europa, allí estaban los de la Izquierda en los gobiernos, en las
calles, las iglesias apoyándolos. Cuando se presentaban frente a Israel, la
bandera común era acribillar, desacreditar y asesinar a Israel y su población,
especialmente promoviendo cualquier boicot contra éste y apoyando a los
terroristas palestinos cuyo pasatiempo era y es matar a los Israelitas.
Asaltaron, aliándose a los musulmanes, a las Naciones Unidas y allí han logrado
desacreditarla y empujarla a su destrucción. Llegando al colmo hasta de apoyar
al Isis en forma sutil, cuando no, abiertamente. Y ya hemos visto lo que está
pasando por esa Europa, comenzando por Inglaterra con su Brexit, dándole la
patada a esa izquierda al salirse de Europa que se ha convertido en una cueva
de esa corriente y que otros países ya se encaminan a seguir. Y el triunfo de
Trump ha venido como una bendición triple: para EU, para el mundo y para la
desnudez de esa Izquierda. Al debatirse la disputa eleccionaria entre Hillary y
Trump, esos grupos de la Izquierda, corrieron y se arremolinaron a su alrededor,
y allí hicieron todas las barbaridades que acostumbran hacer en cualquier parte
y el resultado todos lo conocen, ganó Trump por sobre todas sus inmoralidades, expuestas
por Wikileaks y hasta por Rusia. Al ganar Trump y perder la “favorita”, la Izquierda,
que había apostado todo por la ‘liberal’ mentirosa, incompetente, amiga de tiranías sanguinarias, otra vez quedó
atolondrada y entonces, se ha dedicado como consuelo, a participar en las
actividades semiterroristas de algunos grupos negros para no sólo asesinar a
policías, destruir la propiedad, sino impedir la toma de posesión de Trump a la
presidencia, quedando una vez más, como en lo que se ha convertido, en una
fuente desprecio. Hoy la Derecha es quien tiene la moral y la Izquierda la peste
y mal olor. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
(#438).
miércoles, 18 de enero de 2017
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