martes, 24 de enero de 2017

ODEBRECHT VS SANTO DOMINGO


¿Quién dudaba que Odebrecht apestaba? Se presumió cuando notamos con sorpresa, cómo una empresa brasileña, de un país atrasado, sin reputación ni tecnología avanzada, tenía contratos de construcción de todo tipo, por todo el mundo. No había rincón en que esa compañía no estuviera haciendo algún trabajo millonario, y hasta en el mismo EU, en Miami, competía con las compañías norteamericanas y les quitaba los trabajos… cómo era posible eso, uno tenía que preguntar. Y lo mismo se notó con la venta de aviones Tucanos. Y pasaron los años hasta que explotó la bomba Petrobras-Odebrecht en Brasil, cayendo los grandes libertadores izquierdistas que disfrutaba Brasil, con Ignacio Lula y Dilma Ruseff, destituidos y presos por corruptos. Por lo menos, Brasil tuvo el honor de enseñarle al mundo que así como obtenía esas rarezas, también tenía la vergüenza de denunciarlo para conocimiento y castigo. La bomba era atómica y gracias a dos poderes pudimos disfrutar de conocer sus detalles. Del Brasil, que como cosa rara al ser de AL, dio al mundo la alarma aun hiriéndose profundamente, y de los amigos, los imperialistas yanquis (si no es por ellos no se hubiera ventilado el robo en un Banco Baninter en la letrina RD), que sin ellos, quizás las cosas se hubieran quedado donde estaban escondidas y seguras. Es innegable, que si la Boing no presiona, lo de los Tucanos no explota, y lo mismo del Gobierno de EU, al presionar a esas compañías a enfrentar cargos criminales allí, pues estaban amarrados a las bolsas bursátiles, entonces, no se hubiera sabido. Por lo tanto, demos un mil hurras a los imperialistas y 500 al Brasil y nos quedamos frente a las dos pestes Odebrecht y Santo Domingo para ver cómo queda la segunda. Pues mientras RD también participó de la corrupción de Odebrecht recibiendo $92 millones de dólares, que el que los recibió dice que fue por “asesoramiento profesional”, la Fiscalía se lo cree y no lo encarcela ahí mismo. Y entonces, la investigación se ha tenido que extender por todo el espectro político del país, pues la corrupción tiene que incluir a tres gobiernos desde el año 2000. Incluye al principal, Leonel Fernández, que como Lula, se formó una aureola de santidad, tanto que asistía a tres misas al día y el Papa lo recibía en el Vaticano cuando él quisiera y sin previo aviso. Así de bueno y famoso era. Y la lista de los que participaron en la trama (Así era: Odebrecht daba un contrato, el mejor. Luego de unos meses de comenzar, lo presupuestado aumentaba por la ‘inflación y costos’ a veces 100% o 50% y los cómplices lo aprobaban, lo que entonces servía para más ganancias y pagar los sobornos. En la letrina RD pagaron $92 millones y sacaron extras más $250 millones de dólares), es tan larga que el Fiscal General ha tenido que traer refuerzos porque no puede con las docenas de abogados que representan a los inocentes que firmaron los contratos, sobreprecios y los sobornos. E incluye a Hipólito Mejía y al actual presidente Medina, sin que ninguno, si es que allí hay justicia, podría salir limpio de la investigación, porque directa o indirectamente están asociados con los sobornos. Pero creemos que después de estos tres personajes de primera línea, el que más llama la atención es el que actualmente ocupa la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, un hombre con un historial beligerante y que siempre se le consideró una columna política, siendo la razón de que lo nombraran allí, como un seguro de que la corrupción no sería jamás castigada, como al efecto se ha visto con el caso de Felix Bautista y otros. Ahora no se sabe quién lo juzgaría en caso de que la letrina decida por presión Imperial, que debe castigar a todos. No se sabe qué pasará en esta investigación, porque mientras por Perú, Panamá, E.U., sus funcionarios son serios y han obligado a la Odebrecht a resarcir por los cargos, en RD, por su tradición, su costumbre, su cultura de irrespeto y desafío y de amar como nadie la corrupción, se duda que se comporte como debe, a menos que le pongan una mano pesada en “cocote” para cortarle el oxígeno de la impunidad y corrupción o siga  imperando como peste ganadora frente a la Odebrecht. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#440).


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