¿Quién dudaba que Odebrecht apestaba? Se presumió cuando notamos
con sorpresa, cómo una empresa brasileña, de un país atrasado, sin reputación
ni tecnología avanzada, tenía contratos de construcción de todo tipo, por todo
el mundo. No había rincón en que esa compañía no estuviera haciendo algún
trabajo millonario, y hasta en el mismo EU, en Miami, competía con las compañías
norteamericanas y les quitaba los trabajos… cómo era posible eso, uno tenía que
preguntar. Y lo mismo se notó con la venta de aviones Tucanos. Y pasaron los años
hasta que explotó la bomba Petrobras-Odebrecht en Brasil, cayendo los grandes
libertadores izquierdistas que disfrutaba Brasil, con Ignacio Lula y Dilma
Ruseff, destituidos y presos por corruptos. Por lo menos, Brasil tuvo el honor
de enseñarle al mundo que así como obtenía esas rarezas, también tenía la
vergüenza de denunciarlo para conocimiento y castigo. La bomba era atómica y
gracias a dos poderes pudimos disfrutar de conocer sus detalles. Del Brasil,
que como cosa rara al ser de AL, dio al mundo la alarma aun hiriéndose
profundamente, y de los amigos, los imperialistas yanquis (si no es por ellos
no se hubiera ventilado el robo en un Banco Baninter en la letrina RD), que sin
ellos, quizás las cosas se hubieran quedado donde estaban escondidas y seguras.
Es innegable, que si la Boing no presiona, lo de los Tucanos no explota, y lo
mismo del Gobierno de EU, al presionar a esas compañías a enfrentar cargos
criminales allí, pues estaban amarrados a las bolsas bursátiles, entonces, no
se hubiera sabido. Por lo tanto, demos un mil hurras a los imperialistas y 500
al Brasil y nos quedamos frente a las dos pestes Odebrecht y Santo Domingo para
ver cómo queda la segunda. Pues mientras RD también participó de la corrupción
de Odebrecht recibiendo $92 millones de dólares, que el que los recibió dice
que fue por “asesoramiento profesional”, la Fiscalía se lo cree y no lo encarcela
ahí mismo. Y entonces, la investigación se ha tenido que extender por todo el espectro
político del país, pues la corrupción tiene que incluir a tres gobiernos desde
el año 2000. Incluye al principal, Leonel Fernández, que como Lula, se formó
una aureola de santidad, tanto que asistía a tres misas al día y el Papa lo
recibía en el Vaticano cuando él quisiera y sin previo aviso. Así de bueno y
famoso era. Y la lista de los que participaron en la trama (Así era: Odebrecht daba
un contrato, el mejor. Luego de unos meses de comenzar, lo presupuestado
aumentaba por la ‘inflación y costos’ a veces 100% o 50% y los cómplices lo
aprobaban, lo que entonces servía para más ganancias y pagar los sobornos. En
la letrina RD pagaron $92 millones y sacaron extras más $250 millones de dólares),
es tan larga que el Fiscal General ha tenido que traer refuerzos porque no
puede con las docenas de abogados que representan a los inocentes que firmaron
los contratos, sobreprecios y los sobornos. E incluye a Hipólito Mejía y al actual
presidente Medina, sin que ninguno, si es que allí hay justicia, podría salir
limpio de la investigación, porque directa o indirectamente están asociados con
los sobornos. Pero creemos que después de estos tres personajes de primera
línea, el que más llama la atención es el que actualmente ocupa la presidencia
de la Suprema Corte de Justicia, un hombre con un historial beligerante y que
siempre se le consideró una columna política, siendo la razón de que lo
nombraran allí, como un seguro de que la corrupción no sería jamás castigada,
como al efecto se ha visto con el caso de Felix Bautista y otros. Ahora no se
sabe quién lo juzgaría en caso de que la letrina decida por presión Imperial,
que debe castigar a todos. No se sabe qué pasará en esta investigación, porque
mientras por Perú, Panamá, E.U., sus funcionarios son serios y han obligado a
la Odebrecht a resarcir por los cargos, en RD, por su tradición, su costumbre,
su cultura de irrespeto y desafío y de amar como nadie la corrupción, se duda
que se comporte como debe, a menos que le pongan una mano pesada en “cocote”
para cortarle el oxígeno de la impunidad y corrupción o siga imperando como peste ganadora frente a la
Odebrecht. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#440).
martes, 24 de enero de 2017
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