¿Y qué tiene de
misterio esta frase “Se Fue? En cualquier país del mundo, en cualquier idioma
que se diga jamás podría ella levantar siquiera interés de alguien. Si se
dijera en un altavoz, la gente miraría al cielo a buscar que fue lo que se fue,
quizás el sol o algún pájaro. Quizás si
alguien la oyera preguntaría ingenuamente, si es a él que le están hablando, ¿Quién
se fue?, refiriéndose a un amigo, a un familiar que se estuviera observando o a
una mujer desnuda que se acababa de ir. Esto sería así en cualquier país como
Alemania, Rusia, Japón, Francia, EU, Portugal, el Congo y hasta en Angola. ¿A
qué más podría referirse entonces esta frase “se fue”? “¿Podría tener algo de
pecaminoso, que hiriera a alguien? Se duda. Pero, Ahhh, se había olvidado un
lugar especial en que esa frase tiene un significado especial, tan especial que
su autor, cuando las autoridades la oyeron, inmediatamente corrieron y fueron
donde él, un joven delgado, de unos 30 años, que se entretenía meditando y
pintando en su casa o frente a ella, sus cuadros, quizás soñando con un año
nuevo que se acercaba, que le traería cosas mejores. Lo arrastraron, lo
empujaron al vehículo y se lo llevaron preso. Pero ¿y por qué? preguntaba la
gente al ver a los forzudos individuos que sabían eran de la fuerza represiva
del gobierno. Y alguno del pueblo decía en voz baja, mirando que de los
fornidos de civil no lo viera ni lo oyera, “se fue el “se fue”. “¿Qué dices?”,
le inquiría el otro como si le fuera relajo el que un joven fuera arrastrado a
un carro por tres hombres que se sabía eran militares. “No, sé”, contestó al
curioso, “pero ya se llevaron a otro, quizás por lo mismo…”. “¿Lo mismo?”
Preguntó más asombrado. “Si chico, sabes que en su trabajo, ordenaron ver el
cortejo fúnebre del Comandante y él contestó que no le interesaba… y ya sabes,
se lo llevaron y todavía no se sabe de él”. “Por no mirar la TV…, ¿y era
obligado verlo? Oye, chico, ¿tú vienes de Miami, no? “Soy un curioso…”. “Ah,
ahora veo, sabes, que ese que se fue, fue que el pintó un cuadro allí, en su
casa que decía con letras grandes “Se fue”, y parece que se refería a ida del
Comandante. “Pero, ¿y qué si de verdad se fue? dijo ingenuamente. Y así es la realidad
de Cuba, a pesar de la visita de Obama, y sus promesas de que iba a mejorar la
situación de los cubanos de la isla. Si eso era mejorar, la opinión sobre los
hechos que se están viendo es bien diferente. La represión es tan fuerte y
descarada como antes. Y es que a pesar de que la frase “se fue” en ningún lado
tiene un significado especial, en Cuba y frente a la muerte de Fidel, ese “se
fue” evidentemente se refiere a él, y los que están allí para mantener su memoria
y ‘buena imagen revolucionaria’, jamás permitirían que alguien sencillamente
dijera que el comandante se fue. No, así no era que debía decirse sin derramar
lágrimas profundas, porque ellos saben lo que realmente esa pequeña frase
significa para casi todos los cubanos, aun los que con excesivo orgullo marchan
en caballería militarizada celebrando otro aniversario, y vociferando lo mismo en
la plaza de la revolución, pero con sus familiares empaquetando la balsa para la
salida ya hacia Miami. La frase significa que se fue por fin el que por tantos
años venía oprimiendo al pueblo, negándole la mínima libertad, sometiéndolos a la
mayor bestialidad conocida en América al no poder ni siquiera respirar ni
decidir si veían un funeral o no. Que el gobierno obligara a mirar un funeral
daba una medida exacta de cómo todas esas personas asistían ‘espontáneamente’
allí, parada, llorando por donde pasaba el funeral, porque sabían que si no,
eran enemigos de la revolución y los lanzarían a la cárcel como a estos dos, como
al pintor, que simplemente expresó el profundo dolor y placer de decir a toda
voz “ya se fue” la bestia que nos ahogaba, claro, pensando que aún quedaban
bestias menores que tratarían de seguir el mismo método, pero por lo menos, ya
no se vería más aquel rostro que comenzó y lo mantuvo todo. Y con un “Se fue”
era más que claro que quien lo dijera o lo viera escrito satisfacía sus
profundas y viajas ansias de la libertad que el tirano les negaba. Y para comprender
la inmoralidad de los llamados seguidores de Fidel, preguntamos a uno, artista
también, que qué opinaba de eso. Contestó: “tú sabes, debe haber libertad, pero
hay que ver… eso es una provocación…” “¿Provocación? “Eso es un ejercicio de un
derecho que tiene cualquier individuo en cualquier lugar, especialmente un
artista, de exponer sus ideas en cualquier forma.”. “Bueno, hay que ver cómo
pasó…”. “Pero si tú como artista, estuvieras en su lugar, ¿qué harías?” “Bueno,
tú sabes, yo no lo haría porque te digo eso es una provocación…” Así insistía
el artista fiel a los abusos del tirano, sin saberse claramente si lo hacía por
demencia o la mala fe que a casi todos los acompaña. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#436).
sábado, 7 de enero de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario