lunes, 26 de diciembre de 2016

MAYOBANEX VARGAS, OTRO HÉROE SEPULTADO…



Este debe ser el número 500 de los héroes dominicanos, siendo conservador, que ha entregado sus huesos al bienestar y felicidad de su país al morir en estos días y rendírsele los honores correspondientes a su investidura, calculándolos a partir de 1930 (para acortar la lista) cuando se comenzó la mayor producción de héroes porque había entrado a mandar Rafael L. Trujillo, hombre de mano firme y pesada. Pero como siempre ha pasado en ese pedazo de país, cada héroe siempre levanta preguntas, por el muerto o los familiares, y la primera es: “¿Y valió la pena mi sacrificio para esos que hoy lo disfrutan?”, y siempre esa pregunta queda sin respuesta, o crea zozobra, dolor y enojo. Como Mayobanex hay quizás otros que hicieron lo mismo o algo parecido. Lo confirman los que Cayo Confites, los de Constanza, Maimón y Estero Hondo, los de la resistencia interna, los que individualmente se inmolaron, en fin, ahí están el resto de los 499. Y ellos también tendrían derecho a hacerse la pregunta esa, de si esa muestra de tanto valor y sacrificio valió la pena hacerla cuando quienes la recibieron hoy día quizás no merecerían más que estar bajo las condiciones por las que ellos se sacrificaron, porque no habrían respondido al mismo nivel que se esperaba. Al contrario, lo que a muchos debió forzarlos a añadir a su pregunta original:  “¿Y para esto fue que nos jodimos, por estos ladrones y bandidos?, no hombre, maldigo el momento en que me metí a pendejo”. Y Mayobanex y sus amigos, no serían los primeros ni los últimos en estas ‘reflexiones’. Ahí habría que meter sin ir muy lejos, a Juan Pablo Duarte y a Juan Bosch, dos hombres honestos, héroes también. Todos saben que Duarte en aquel tiempo tenía a su madre enferma y a su familia perseguida, pero esto no le impidió ordenar que la casa, el hogar donde estaba esa madre, fuera vendida para con el dinero ayudar a la causa de la libertad de su pueblo que luchaba contra la saña haitiana. Claro, que al venderla, su madre tendría que salir para la calle, lo mismo sus hermanas y otros familiares, pero esto lo resolvió enviándolas hacia Venezuela, y él iría más atrás al arreciarse su persecución.  Años después, ya liberados, él quiso volver a su país, donde recordaba esa casa y su sacrificio, pero sus amigos liberados se lo impidieron, y rápidamente lo sacaron para que volviera donde estaba, solo y triste en la selva del Río Orinoco para morir allí. Bosch, estando en Cuba, ayudó a crear un Partido político, el PRD, y lo trajo al país en 1961. Todo sabían quién era Bosch en lo moral y social, su grandeza como maestro de la educación radial y escrita y lo que predicaba y practicaba. Al poco tiempo, se dio cuenta del error y formó otro partido para huir de aquel por inservible, y creó el PLD, pero luego enfermó de la mente y sus alumnos aprovecharon para ponerlo a avalar lo que él no podía, pero ellos buscaban no su salud, sino la de ellos igual que los del otro partido abandonado. Y todos saben las consecuencias de esto, que esos que él quiso ayudar le traicionaron, y si no lo pudieron exiliar, fue porque ya mentalmente era un cadáver físico, y lógicamente, él, antes de morir, lo mismo que Duarte, y como hiciera Mayobanex, se preguntaría, pero “¿valió el sacrificio que hicimos por ese pueblo?”.  Al ser Mayobanex el último, su homenaje es el que más levanta interrogantes, aun después de haber recibido todos los honores que un país puede brindarle a un héroe. A él se le envolvió en la bandera, se le hizo misa, guardia de honor, se declaró tres días de duelo, pero faltó un honor, el más importante. No pudieron decirle y convencerlo de que los que le hacían el honor tuvieran honor o que tuvieran el honor que él hubiera querido, el que esperaba que resultaría de su gran sacrificio desde sus 22 años. El tuvo que darse cuenta al irse que ayudó acabar con un sistema cruel y de un ladrón, pero que había sido sustituido por otro menos opresor que el otro, pero de muchos ladrones, y se da por seguro que eso no era lo que él, ni Bosch ni Duarte hubieran querido por sus enormes sacrificios. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#435).

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