Este debe ser el número
500 de los héroes dominicanos, siendo conservador, que ha entregado sus huesos
al bienestar y felicidad de su país al morir en estos días y rendírsele los
honores correspondientes a su investidura, calculándolos a partir de 1930 (para
acortar la lista) cuando se comenzó la mayor producción de héroes porque había
entrado a mandar Rafael L. Trujillo, hombre de mano firme y pesada. Pero como
siempre ha pasado en ese pedazo de país, cada héroe siempre levanta preguntas,
por el muerto o los familiares, y la primera es: “¿Y valió la pena mi
sacrificio para esos que hoy lo disfrutan?”, y siempre esa pregunta queda sin
respuesta, o crea zozobra, dolor y enojo. Como Mayobanex hay quizás otros que hicieron
lo mismo o algo parecido. Lo confirman los que Cayo Confites, los de Constanza,
Maimón y Estero Hondo, los de la resistencia interna, los que individualmente
se inmolaron, en fin, ahí están el resto de los 499. Y ellos también tendrían
derecho a hacerse la pregunta esa, de si esa muestra de tanto valor y
sacrificio valió la pena hacerla cuando quienes la recibieron hoy día quizás no
merecerían más que estar bajo las condiciones por las que ellos se
sacrificaron, porque no habrían respondido al mismo nivel que se esperaba. Al
contrario, lo que a muchos debió forzarlos a añadir a su pregunta original: “¿Y para esto fue que nos jodimos, por estos
ladrones y bandidos?, no hombre, maldigo el momento en que me metí a pendejo”.
Y Mayobanex y sus amigos, no serían los primeros ni los últimos en estas
‘reflexiones’. Ahí habría que meter sin ir muy lejos, a Juan Pablo Duarte y a
Juan Bosch, dos hombres honestos, héroes también. Todos saben que Duarte en
aquel tiempo tenía a su madre enferma y a su familia perseguida, pero esto no
le impidió ordenar que la casa, el hogar donde estaba esa madre, fuera vendida
para con el dinero ayudar a la causa de la libertad de su pueblo que luchaba
contra la saña haitiana. Claro, que al venderla, su madre tendría que salir para
la calle, lo mismo sus hermanas y otros familiares, pero esto lo resolvió
enviándolas hacia Venezuela, y él iría más atrás al arreciarse su persecución. Años después, ya liberados, él quiso volver a
su país, donde recordaba esa casa y su sacrificio, pero sus amigos liberados se
lo impidieron, y rápidamente lo sacaron para que volviera donde estaba, solo y
triste en la selva del Río Orinoco para morir allí. Bosch, estando en Cuba,
ayudó a crear un Partido político, el PRD, y lo trajo al país en 1961. Todo
sabían quién era Bosch en lo moral y social, su grandeza como maestro de la
educación radial y escrita y lo que predicaba y practicaba. Al poco tiempo, se
dio cuenta del error y formó otro partido para huir de aquel por inservible, y
creó el PLD, pero luego enfermó de la mente y sus alumnos aprovecharon para
ponerlo a avalar lo que él no podía, pero ellos buscaban no su salud, sino la
de ellos igual que los del otro partido abandonado. Y todos saben las consecuencias
de esto, que esos que él quiso ayudar le traicionaron, y si no lo pudieron
exiliar, fue porque ya mentalmente era un cadáver físico, y lógicamente, él,
antes de morir, lo mismo que Duarte, y como hiciera Mayobanex, se preguntaría,
pero “¿valió el sacrificio que hicimos por ese pueblo?”. Al ser Mayobanex el último, su homenaje es el
que más levanta interrogantes, aun después de haber recibido todos los honores
que un país puede brindarle a un héroe. A él se le envolvió en la bandera, se
le hizo misa, guardia de honor, se declaró tres días de duelo, pero faltó un
honor, el más importante. No pudieron decirle y convencerlo de que los que le
hacían el honor tuvieran honor o que tuvieran el honor que él hubiera querido,
el que esperaba que resultaría de su gran sacrificio desde sus 22 años. El tuvo
que darse cuenta al irse que ayudó acabar con un sistema cruel y de un ladrón,
pero que había sido sustituido por otro menos opresor que el otro, pero de
muchos ladrones, y se da por seguro que eso no era lo que él, ni Bosch ni
Duarte hubieran querido por sus enormes sacrificios. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
(#435).
lunes, 26 de diciembre de 2016
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