No nos referimos a las
que pasaron los socialistas de Rusia, Europa Oriental y otros paraísos del
llamado Socialismo que tan caro les salió. Nos referimos al nuevo socialismo
traído por un militar que dio un golpe de estado en Venezuela porque había leído
los mensajes libertarios de un personaje llamado Fidel y le confesó a su madre,
hincado en su regazo, que él iba a seguirlo para hacer de Venezuela una Segunda
Cuba, para que allí también disfrutaran de las maravillas que vivían en Cuba. Y
lo logró, pero tuvo la desdicha de que al Señor pasar lista, notó que tenía que
llevárselo para ‘abajo’ por lo peligroso que era. Pero el ladino sabía más que el
Señor, y preparó su partida dejando a un sustituto que sería tan igual al
mismo. Y el pueblo corrió por las calles, por los montes, ríos, escuelas, para
celebrar tan atinada decisión del que ya se conocía como el nuevo Libertador,
todo en una competencia de la emoción de dolor cuando el Libertador se lo
llevaron, y los venezolanos lloraron
ríos de lágrimas, y docenas se quitaron la vida, se arrancaron la lengua,
autoincendiaron, porque no podían soportar la ausencia del muerto, demostrando
cuán profundo era el amor del pueblo de Venezuela por su ídolo, que claramente
competía o imitaba el delirio que hubo de sentir el pueblo de Cuba desde 1959 cuando
se inició en su felicidad con Fidel. Y así se estaban cumpliendo los deseos del
muerto, pues por lo menos, en la adoración y la idolatría ya ambos países
estaban emparejados. Por eso hoy cuando el pueblo de Cuba huye como gallina desbandada
para donde quiera, el mar, un islote, Haití, Ecuador, por cualquier hueco o
hendija, o cuando gime por los palos que les dan los patriotas que cuidan la
felicidad del país, o no pueden comer como humanos, o no les alcanzan los 26 dólares
de la pensión, o no pueden viajar sin pedir permiso o terminar un poema porque
menciona “se fue”, porque la Nomenclatura no se lo permite, es comprensible que
allí disfruten de estas maravillas, y que los que observan desde fuera gocen, rían,
como en palcos de gallera, porque ellos así lo quisieron cuando a pesar de
saber quién era Fidel aún mantenían el letrerito “Fidel esta es tu casa” y al
llevárselo todavía decían “Yo también soy Fidel”. Pero el llanto hecho
felicidad de los venezolanos supera en grande a los de Cuba. Allí no hay papel
de limpiarse, no hay leche para los bebes, no hay medicina, el dinero se pesa
por libra, hay saqueos por el hambre, la gente se pelea con lo que encuentra en
los basureros, se vuelven locos por cruzar el puente hacia Colombia para comer
de los tanques de basura y la represión es similar a la de Cuba, las mentiras
imitan a las de Fidel, el espionaje, igualito, los comité de defensa, también,
en fin es otra oportunidad que tienen los espectadores de gozar viendo sufrir a
ese pueblo, morder el polvo que tanto buscó, con su amor por su libertador y su
sustituto. ¿No sabían los venezolanos qué era Cuba cuando el libertador los
invito a imitarla? Por lo menos en más
de un 50% estuvieron delirantes alabando y realzando las virtudes de lo que su
libertador llamó “Socialismo siglo 21”, y ellos sabían lo que él soñaba al
seguir los pasos de Fidel en las Américas, como tenían en el librito, por lo
tanto lo que les ha venido encima es bien justificado y mientras más giman, lloren,
se desesperen aun llorando por leche y pan, los espectadores gozan, con el
placer en el dolor y penuria de esos dos pueblos, despedazados y sin saber qué
más hacer ni dónde ir para respirar lo que su Socialismo no les permite. Y así
como en Cuba existen las jineteras como alivio, la venezolana por ser más bella,
tiene un nivel más alto de solicitud y su radio es internacional según se ven en
algunas capitales cuando deben vender sus bellos cuerpos para sobrevivir la
escapada del Socialismo o ayudar a sus hijos allá. Claro, con tristeza, en todo
esto siempre deben pagar justos por pecadores y, como en ambos lugares eran mayoría,
pues gocen viéndolos correr y llorar, y rezar a ver si aparece algún hombre con
verdaderos ‘güevos’ que acabe con ambas tiranías en su felicidad del Socialismo.
ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#434).
miércoles, 21 de diciembre de 2016
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