domingo, 11 de diciembre de 2016

LAS MARAVILLAS DEL FUNERAL DE FIDEL




El periodista del Washington Post se había llegado a Birán donde había nacido y allí habló con muchos y vio la hacienda donde vivía la mamá de Fidel donde llegaron los guardias y sorprendida pregunto qué querían. “Confiscar la propiedad”. Y así fue. La madre de Fidel no sabía que su hijo había ordenado, como regla en Cuba, confiscar la hacienda para el pueblo. Ella no tuvo el privilegio de, por haberlo parido, haberlo sabido antes. Le fue sorpresa angustiosa. Suerte que le quedaron seis hijos más y 5 hermanos de la otra, la esposa del padre de Fidel, abandonada por ésta que era su empleada. Así era Fidel y así lo reflejaba su funeral y sus excentricidades. Pero hay problema, porque ha surgido la disputa en saber cuál fue el funeral más pomposo, y de sus cosas maravillosas. La disputa es entre los funerales de Kim II en Corea del Norte, el de Trujillo y el de Fidel. Para muchos, el de Fidel se llevó la medalla. El de Corea fue fantástico, cuando se vio allí millones llorando al unísono, en automático, de cuando tenían que aplaudirlo en vivo, delirantes, que eran certeras y nadie desentonaba, mirando siempre a los observadores oficiales y a las cámaras para estar seguros que sus lágrimas se vieran y no fueran a ser fusilados por “insensibilidad mortuoria”. El coreano lloraba ríos de lágrimas, y pedían a gritos que quería suicidarse y de hecho algunos lo lograron porque la vida sin su Kim no tenía valor. Cuando Trujillo murió aquello fue fantástico también, con el dictador que duró 31 años dando leña y oprimiendo, sin perder el gran amor del pueblo. Al morir se declararon 30 días de luto y la gente quedó desesperada, no sabía qué hacer, si morirse o llorar; corrían de un lado a otro como locos porque se les había ido a quien llamaban “el Jefe y Benefactor”. Y llegó el de Fidel, y aunque no se puede decir en cual hubo más dolientes,  porque en todos hubo millones, sí en algo sobresalió ese funeral por sobre los demás. Lo primero fue una coincidencia, pues al celebrar el de Cuba, en Miami celebraron otro en recordación de los fusilados y muertos por Fidel que en cierta forma quitó algunos dolientes que quizás hubieran llorado por Fidel. De todos el que más tiempo reprimió fue Fidel con 52 años, el más longevo tirano del mundo, aunque algunos le quitan unos cuantos y se los dan a Raúl, pero eso es pamplinas, porque frente al trono, el único que lo ordenaba todo era Fidel, Raúl desde niño, con su debilidad femenina, era una excusa. Y allí también los dolientes lloraban desesperados, sin consuelo, y querían arrancarse la piel, inmolarse, apuñalarse, y una mulatona gritaba como loca, que porqué no se la llevaron a ella  dando a entender sin querer, que fue el diablo, y se preguntaba, “y ahora, quién nos protegerá, porque él era el único que daba de todo, aunque nunca libertad, la que sólo servía, sino para complacer a los yanquis que la inventaron para joder al socialismo”. “No quiero libertad, quiero mi dictadura” gritaban como sombies, y con la nueva consigna “Yo soy Fidel”, imitando a los asesinados de la Revista Charlie Hebdo en París por los islámicos. En el funeral de Fidel se vio como copia al estilo de Corea, a los del Comité de Defensa registrar en orden a todos los que no asistían al funeral, como hacían en las elecciones, para lograr el 99% de los votos gracias a estos controles. Así las calles quedaron completamente vacías y los escondidos temerosos en sus casas. No había un ser que no estuviera en el funeral o en la cárcel, como aquel pintor que escribió “Se Fue” y lo encerraron rápido. Y su tumba, no era un nicho cualquiera, sino una enorme piedra, meteorito, de la Sierra, pulido casi en la forma de un huevo, 10x20’, y le abrieron un agujero en medio con su tapa y allí metieron las cenizas del héroe. Pero donde más brilló el funeral fue cuando el Jeep que lo arrastraba, quedó sin gasolina o roto, y entonces los fotógrafos se dieron el banquete con las fotos de los fornidos guardias empujando carro fúnebre por un largo trecho, y todo por culpa de los rusos, porque el Fidel-móvil era un Lada. Es decir, el que asistió al funeral de Fidel puede glorificarse de haber asistido a los tres similares con algunas variables, iguales en la multitud, los controles de los dolientes y las lágrimas plásticas y genuinas de desesperación de los inconsolables huérfanos. Así se ‘funeralizan’ los tiranos…ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#431).

No hay comentarios:

Publicar un comentario