El periodista del
Washington Post se había llegado a Birán donde había nacido y allí habló con
muchos y vio la hacienda donde vivía la mamá de Fidel donde llegaron los guardias
y sorprendida pregunto qué querían. “Confiscar la propiedad”. Y así fue. La
madre de Fidel no sabía que su hijo había ordenado, como regla en Cuba,
confiscar la hacienda para el pueblo. Ella no tuvo el privilegio de, por
haberlo parido, haberlo sabido antes. Le fue sorpresa angustiosa. Suerte que le
quedaron seis hijos más y 5 hermanos de la otra, la esposa del padre de Fidel,
abandonada por ésta que era su empleada. Así era Fidel y así lo reflejaba su
funeral y sus excentricidades. Pero hay problema, porque ha surgido la disputa
en saber cuál fue el funeral más pomposo, y de sus cosas maravillosas. La
disputa es entre los funerales de Kim II en Corea del Norte, el de Trujillo y
el de Fidel. Para muchos, el de Fidel se llevó la medalla. El de Corea fue
fantástico, cuando se vio allí millones llorando al unísono, en automático, de cuando
tenían que aplaudirlo en vivo, delirantes, que eran certeras y nadie desentonaba,
mirando siempre a los observadores oficiales y a las cámaras para estar seguros
que sus lágrimas se vieran y no fueran a ser fusilados por “insensibilidad
mortuoria”. El coreano lloraba ríos de lágrimas, y pedían a gritos que quería
suicidarse y de hecho algunos lo lograron porque la vida sin su Kim no tenía
valor. Cuando Trujillo murió aquello fue fantástico también, con el dictador
que duró 31 años dando leña y oprimiendo, sin perder el gran amor del pueblo.
Al morir se declararon 30 días de luto y la gente quedó desesperada, no sabía
qué hacer, si morirse o llorar; corrían de un lado a otro como locos porque se
les había ido a quien llamaban “el Jefe y Benefactor”. Y llegó el de Fidel, y
aunque no se puede decir en cual hubo más dolientes, porque en todos hubo millones, sí en algo
sobresalió ese funeral por sobre los demás. Lo primero fue una coincidencia,
pues al celebrar el de Cuba, en Miami celebraron otro en recordación de los fusilados
y muertos por Fidel que en cierta forma quitó algunos dolientes que quizás
hubieran llorado por Fidel. De todos el que más tiempo reprimió fue Fidel con
52 años, el más longevo tirano del mundo, aunque algunos le quitan unos cuantos
y se los dan a Raúl, pero eso es pamplinas, porque frente al trono, el único
que lo ordenaba todo era Fidel, Raúl desde niño, con su debilidad femenina, era
una excusa. Y allí también los dolientes lloraban desesperados, sin consuelo, y
querían arrancarse la piel, inmolarse, apuñalarse, y una mulatona gritaba como
loca, que porqué no se la llevaron a ella
dando a entender sin querer, que fue el diablo, y se preguntaba, “y
ahora, quién nos protegerá, porque él era el único que daba de todo, aunque nunca
libertad, la que sólo servía, sino para complacer a los yanquis que la
inventaron para joder al socialismo”. “No quiero libertad, quiero mi dictadura”
gritaban como sombies, y con la nueva consigna “Yo soy Fidel”, imitando a los
asesinados de la Revista Charlie Hebdo en París por los islámicos. En el
funeral de Fidel se vio como copia al estilo de Corea, a los del Comité de
Defensa registrar en orden a todos los que no asistían al funeral, como hacían
en las elecciones, para lograr el 99% de los votos gracias a estos controles.
Así las calles quedaron completamente vacías y los escondidos temerosos en sus
casas. No había un ser que no estuviera en el funeral o en la cárcel, como aquel
pintor que escribió “Se Fue” y lo encerraron rápido. Y su tumba, no era un
nicho cualquiera, sino una enorme piedra, meteorito, de la Sierra, pulido casi
en la forma de un huevo, 10x20’, y le abrieron un agujero en medio con su tapa
y allí metieron las cenizas del héroe. Pero donde más brilló el funeral fue
cuando el Jeep que lo arrastraba, quedó sin gasolina o roto, y entonces los
fotógrafos se dieron el banquete con las fotos de los fornidos guardias empujando
carro fúnebre por un largo trecho, y todo por culpa de los rusos, porque el
Fidel-móvil era un Lada. Es decir, el que asistió al funeral de Fidel puede glorificarse
de haber asistido a los tres similares con algunas variables, iguales en la
multitud, los controles de los dolientes y las lágrimas plásticas y genuinas de
desesperación de los inconsolables huérfanos. Así se ‘funeralizan’ los tiranos…ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
(#431).
domingo, 11 de diciembre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario