Cuando en 1961 Santo Domingo RD se deshizo de
Trujillo, comenzando una nueva experiencia casi olvidada o sea la práctica de
la libertad en la democracia, después de 31 años de plena tiranía, ese pueblo
comenzó a aprender esa práctica y sistema. Tenían nociones de cómo funcionaba
por la ayuda algunos extranjeros, o de los recuerdos que en algunos quedaban,
pero la mayoría no sabía qué era eso, cómo se usaba o se implementaba, que el
mundo alababa como la mejor forma de gobernar. Entonces se idearon la formación
de los partidos políticos y al instante nacieron varias docenas con sus
aspirantes presidenciables. Y maliciosamente dijeron que necesitaban esos partidos para educar al pueblo, para que
fueran aprendiendo como caminar hacia la democracia. Y los sabios del momento
no perdieron tiempo en maquinar que solos no podían enfrentar el desafío, así
que crearon la noción de que no podrían salir adelante, porque necesitaban la inversión
del Estado, el más interesado, para la supervivencia de la democracia, según
pregonaron. Y por esta supervivencia empezó el Estado recién nacido a asumir
todo el gasto de esos partidos para que funcionaran y dizque educaran al
pueblo. Y así comenzó el chorro de dinero y corrupción que la incipiente
democracia comenzó a crear y a disfrutar hasta el sol de hoy. El Estado asignó millones
de pesos para esos fines y se empezaron a repartir ese dinero de acuerdo al
tamaño del partido, a cuantos votos alcanzaron en la última votación, etc. Los
más grandes, recibían la tajada del león, los demás en proporción a tu tamaño,
pero todos contentos participaban del banquete. Cuando alguien criticaba que
ese dinero estaba muy mal invertido, pues esos partidos ya habían aprendido, no
aportaban nada y además recibían dinero
por otras fuentes, y que se sabía que parte de ese dinero se usaba para
fines personales, sueldos de lujos a dirigentes, compras no legítimas, viajes, etc.
La respuesta inmediata de los afectados y cómplices del gobierno era de que ese
era el precio que había que pagar por el disfrute de la democracia, por lo que
estaban obligados a seguir dándole dinero. Y es entonces cuando Cuba copió todo
esto y arremetió con más fuerza: “Elecciones, ¿para qué? Si tenemos la mejor
democracia, la más pura, incorruptible, la que la gente vota en el 99%, y
siempre dándole al comandante el 99.9 % de los votos. Esta es la verdadera
democracia, no la capitalista que conocemos por ahí”, claro, refiriéndose a la
dominicana. Así, la democracia dominicana ha sido mal ejemplo, y demasiado cara
al país, con millones de pesos dados desde aquel día a esos partidos, y ¿para
qué? Hoy se ha visto hasta donde llegan esos políticos, v.g. Leonel y Medina,
para públicamente proponer repartirse el pastel del Estado como si fuera una
propiedad privada, bien lejos de lo democrático, que confirma que todo el
dinero invertido allí ha sido un fracaso, un fraude, un robo en la cadena de la
corrupción de ese país. Y véase si no es así, este año a esos partidos se les
repartirán $1,506 millones de pesos, el 80% para los que sacaron más del 5% (4)
de las últimas elecciones y resto para otros 30 partidos recibiendo cada uno más
de $5 millones. En total 34 partidos mantenidos por la corrupción, botando ese
dinero desde aquel año de 1961. Cuando la tiranía de Cuba copio todo esto, tuvo
razón en mantener la esclavitud del cubano hasta hoy día alegando que si la
democracia era como la dominicana, mejor era no cambiar de la esclavitud.
ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#539,12.6.19).
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