miércoles, 29 de mayo de 2019

EL ÁLBUM DE LA PUTREFACCIÓN



Recuerdan los de “La Isla de las Vicisitudes”, cuando los hijos de Juan Bosch, aún no habían llegado a saborear la dulzura del poder, cuando no sabían lo que era mentir, ir al gobierno a robar, a incumplir, ellos, en esos tiempos de emoción, de ambiente sano, del dominio de la ilusión, de la pasión bien intencionada, comenzaron a publicar lo que pronto se hizo famoso: el Álbum de la Corrupción. Especie de un periódico de varias páginas, a colores, en el que se detallaban los actos de corrupción que cometían o habían cometido los miembros del partido contrario, del Partido Reformista o el del Partido Revolucionario Dominicano, como robarse el dinero del Estado, tener lujosas mansiones sin saber cómo las obtuvieron con salario de pobre, grandes propiedades, lujos, gordas cuentas bancarias, carros, en fin ese mundo en que los ladrones se dan banquetes en los países que nacieron para ser podridos como Santo Domingo RD. Era cuando los hijos de Bosch, o los del Partido recién parido, el mal llamado de Liberación, clasificaban a los nativos en los decentes, ellos, y los demás, los de los álbumes y se vanagloriaban, cuando vendían el álbum de la corrupción, que el pueblo corría a comprarlo, para ver los últimos victimarios de los desfalcos a la cosa pública. Esa euforia de decencia duró hasta unos meses después del 1996 en que por primera vez los hijos de Bosch comenzaron a saborear el poder para corromper. De ahí en adelante sepultaron el espíritu del Álbum, y todo fue perfume, silencio, compras al granel, de escritores, periodistas, en fin, el dinero del Estado se usó para aceitar la maquinaria que nacía de la experiencia señalada en los álbumes. Ahora mandaban en la corrupción los denunciadores, creando así otro tipo de Álbum, el de la Putrefacción. Y no hay mejor confirmación lo que trae la prensa cuando comenta varios temas todos girando en la putrefacción que rodea al mandatario de turno, y él, en vez de sentirse aludido, señalado y acusado, sale en los medios, como un loco suelto, sonriente, saludando y besando a todos y dándoles ‘las buenas noticias esperadas, ansiadas por toda la comunidad’ de que él va a hablar en estos días acerca del asunto de la Reelección, que aunque ya siendo un hábito en sus mentiras, prometió que haría eso en marzo y va por mayo y aún sigue jugando al idiotismo político reeleccionista. Pero parece que lo que él estaba esperando era lo que la gran periodista (de las poca(o)s que honran el periodismo, Nuria Piera denunciara en su álbum de la Putrefacción la inmensa cantidad de familiares de funcionarios que tienen algún pariente como hija, hijo, sobrina, concubina, esposa, amante, querida, conocida, enganchada en las nóminas de Estado con sueldos elevadísimos sin hacer nada, solamente por ser familiar o lo que fuera de tal funcionario del Estado, y todo sin que el parecidamente cómplice gobernante del país se diera cuenta, le importara, como si el Estado fuera de su propiedad o de los ladrones de su partido. Tampoco le importaba que en ese mismo día un periódico de amplia circulación publicara “Falta reglamento permite festín altos salarios Estado” (Hoy, 29.5.29) en que se dan más detalles de la amplitud de la putrefacción de ese país, su estado y gobierno. Y la gente en su agónica indefensión ante la embestida putrefacta grita: “¿Para qué sirven la independencia y soberanía de algunos países, si sólo se dedican a engordar la putrefacción social como la letrina RD? Por eso es tan importante revivir el poder del Garrote de Roosevelt para limpiar la putrefacción de AL, porque de dentro jamás podrán.  ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#537, 29.5.19).

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