Es conocido que cuando las elecciones del 2016 en el
lado Republicado corrían junto a Trump 17 aspirantes, de méritos, sin embargo,
ninguno se escapó de los dardos hirientes de Trump, al extremo que se los ganó
a todos, pero como enemigos, siendo criticable, considerando que ellos no eran
contrincantes, sino aspirantes del mismo
lado, sin importar fuera hombre o mujer,
lo que para muchos fue una táctica genial. De todos sólo quedó él, y ganó a
pesar de los augurios pesimistas que se presentaron por esta montaña de
enemigos. Y fue que su verbo era demasiado inquisidor, imaginativo e hiriente.
Entonces, recordando esto, hay que pensar, que si Trump aplastó a todos sus “amigos”
republicanos, ¿qué no hará con los demócratas, que sí son sus verdaderos
enemigos, de ayer y de hoy y si tienen muchas colas de las que Trump podrá usar?
Y lo bueno, es que si contra sus amigos no tuvo que inventarse muchas ideas de
combate, con los demócratas sabiendo quienes son, sí es que hay material para
que Trump se dé gusto y se lo dé al pueblo, en su pasatiempo favorito, de atacar,
crear y aplastar. De la mina de aspirantes demócratas, 25, (4 afros), muchos
que son incoloros, inofensivos e ignorantes, sobre los no vale la pena gastar
municiones, pero sí hay otros que sí dan qué hablar y reír. Comenzando con los
que van en la delantera: Biden, Sanders, Harris, Beto, Peter, Wagner, Julián,
estos son los mejores y los que más probabilidades tendrían de sustituir a
Trump si sucediera un milagro. Son suficientes para darle un buen rato a Trump
y sus invenciones de combate. Por ejemplo, con Biden tendría mucho material, le
llama “sleppy”, que duerme, su insignificante record de vice de Obama, el caos
que trajeron a EU, sus actividades oscuras por Australia y un hijo, y le
recordaría, que si en caso de fallar en sus energías, solo con abrazar a niñas
ajenas, de seguro que él volvería a tener fuerza. Sanders, uno a quien llaman
borracho, vago, siempre amando a Fidel y Chávez, Maduro y su socialismo, eso da
para llorar y reír mucho. La Harris, hija de jamaiquino e india oriental, que
tuvo fama de arrinconarse amorosamente a un poder político para obtener
ventajas políticas, y que amó el uso de las yerbas cuando eran prohibidas y es
buena demagoga. Trump le diría “Después un
afro, basta ninguna más”. Beto es el demagogo más llamativo, le dicen que
siempre tiene los brazos bailando y la boca abierta, atrayendo moscas. Busca a
los latinos, porque quiere parecer que es de Texas y ofrece lo que sea por un
voto. La Wagner, pues ya Trump la etiquetó como “pocamonta”, nombre nativo que
ella luchó para que le creyeran, hasta falsificar unos papeles, es socialista.
Pero los dos que más alegrarían a Trump serian, un latino Julián, que quiere
ser presidente de EU, porque Obama lo entusiasmó y quien no parece saber qué es
ser latino en US y más como presidente. Es el más ridículo, pidiendo que entren
más latinos en el país que no es de él. Peter, el que se dio un emotivo beso en
la TV con su esposo, y que quiere ser el
primer homosexual que ocupa la Casa Blanca como presidente. Trump seguro le
preguntaría que como harían para determinar quién sería la primera dama o “primer
damo”, y que cómo se haría cuando salieran de viaje o en alguna actividad
social, o para adornar la casa blanca, o servir de anfitriona, el secretario de
guerra para obedecer las órdenes si haciendo el saludo masculino o femenino,
etc. Trump pondría a gozar a EU y al mundo con estos candidatos. Pero por
suerte, ninguno llegaría muy lejos porque de seguro, el triunfo es de Trump.
ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#542, 7.7.19).
domingo, 7 de julio de 2019
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