Un
escritor, buena gente, Fabio R. Herrera Miniño, embriagado por el 16 de Agosto,
2019 escribió un artículo (HOY, 15.8.19) “La Restauración apuntaladora de la
nacionalidad”, y como siempre hacen casi todos, habla de las grandes acciones y
sacrificios de los hombres de la Restauración, y por supuesto, no deja de mencionar
en gran parte del artículo, “la gran
ayuda que dieron los haitianos a la Restauración”. Y esta es la parte que nos
interesa, que más llama la atención, porque de aquellos valerosos todos saben
su Historia. Lo de los haitianos todavía decimos que la enfermedad sigue su
curso. El reconoce que los dominicanos siempre por ser un pueblo semisalvaje (no
lo dice, nosotros sí, y sobre esto ese fantástico político, rico en nominillas,
que dormía a los pie de Juan Bosch, Gutiérrez Félix, historiador, dijo una vez
a boca llena, que el dominicano era un pueblo “indomable”, queriendo darle a
eso un valor de patria y honor, y no el que verdaderamente estaba debajo de la
mentira, que era un pueblo díscolo, revoltoso, facineroso con la bandera del “quítate”
tu pa’ponerme yo”, y que se vivía peleando unos contra otros, y que solo detenían
esta forma de vida, cuando de enfrentar a los haitianos se trataba claro,
porque era de vida o muerte para todos. Entonces, el autor señala que al llegar
la anexión de España sobre SD, el pueblo la combatió desde el primer momento,
ayudado, lógicamente por los haitianos. Y sobre esta ayuda se derrite el autor,
sin atreverse a abrir un paréntesis sobre el punto, que como enfermedad al fin,
ataca a casi todos, y es que no se sale de la línea y se pregunta, para ser
justo como decía Martí, que ¿qué otra cosa podrían hacer los haitianos que no
fuera ayudar a los dominicanos contra España? ¿Que qué convenía a los
haitianos, si a un RD sedicioso, díscolo e irresponsable o a un poder europeo
cerquita de allí? ¿Que cuándo los haitianos han respetado nada de RD respeto al
país o al pueblo? etc., entonces, me parece que el deber de todo autor o
historiador es si quiere desangrarse alabando a los haitianos, debe siquiera
dar la apariencia de la objetividad y hacerse esas preguntas. Y el mismo autor
en una parte de su trabajo escribe “…un grupo de dominicanos con sus aliados de
ocasión…” es decir reconoce que no son aliados verdaderos, pero no se sacude de
la enfermedad y hace las preguntas obligadas para ilustrar al pueblo y no engañarlo.
Pero que va, no se la hacen, como no lo hace el distinguido Fabio Herrera. Y la
razón de no hacerlo también es parte de otra enfermedad, la del izquierdismo,
porque el izquierdismo acecha, el izquierdo premia, y también condena a los que
se salen del cascarón. Y hay algo más, si por ejemplo, mis observaciones fueran
catalogadas con el más malo calificativo, entonces, podría mencionarle, que del
dominicano más grande y honesto después de Duarte, Luperón, tiene malísimas
opiniones de los haitianos, sus ayudas a RD en aquellos tiempos y del mismo
presidente Geffrard, que Herrera alaba. Leer su obra, en 3 volúmenes (Luperón, Gregorio: Notas autobiográficas y apuntes
históricos v. I-III, (2da. ed. Cuba, 1939). Editora de S.D., 1974)
es un gran placer para encontrar más que la verdad. Pero el autor no lo
menciona, por esas enfermedades. Y que al mismo propósito, el historiador
Tolentino Dipp (qepd), en su biográfica sobre Luperón, también pretende ignorar
y ocultar estas opiniones sobre ese personaje y acontecimientos, criticado éste
más por ser “un prócer” de la Historia y la seriedad, aunque justificado por no
salirse del cascarón señalado por el izquierdismo que lo enfermó todo el tiempo.
ANTICTRITICA.BLOGSPOT.COM (#545, 22.8.19).
jueves, 22 de agosto de 2019
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