El mundo está cambiando y no para lo
mejor. Por donde quiera el caos, los vicios, crímenes, drogas, robos, en fin,
como dicen los creyentes, es el fin del mundo que se acerca. Y parece
imparable, una fuerza poderosa empuja a la humanidad hacia el abismo lo que
dice a muchos que hay que hacer algo, no para resolver todo el problema, sino
para tratar de contener los dolores, por lo menos, con la creación de nuevas
leyes. Se sabe que las leyes son para regular al ser humano o adelantarse a los cambios
que podrían venir. Y es de sabios, no esperar que el caos arrope, sino que cuando
llegue, ya la ley esté para enfrentarlo y mitigar su daño. Creemos que debía
legislarse para crear alguna ley que hiciera corresponsables a los padres
cuando sus hijos fueran violadores de la ley. Y debe hacerse, porque todo padre
tiene la obligación, la ley afirmaría, de entregar a la sociedad un hijo sano y
lo mejor adaptado para el bienestar de la sociedad y sus congéneres. De no
hacerlo así, la responsabilidad civil y penal habría de caerle encima, pues el
padre estaba obligado a hacer el mayor esfuerzo en crear un ser hábil para
convivir en sociedad. Claro, se abandonaría aquello de que la responsabilidad
es personal, de que sería imposible por la inmensa natalidad en el mundo,
aunque se mitigaría reconociendo condiciones especiales, dándole flexibilidad a
la ley, sin que fuera discriminatoria, sino justa. Por ejemplo, se haría
énfasis en aquellas familias de padres que tuvieran cierta educación formal o
profesional, comodidad económica, buena posición social, etc., contra los que
no habría atenuantes sino aplicarle la ley, de hijo malo, pagan los dos. La ley
también aplicaría en aquellos casos a la inversa, en la cual el hijo disfruta
de todo lo tenido por el padre, aun cuando la sociedad sepa que la fortuna que
disfruta ha sido fruto de los atracos del padre al Estado o a la sociedad. Es
doloroso ver como la ley acepta que algo que ha sido obtenido en forma ilegal,
robado, entonces, por medio de la virtud de la herencia el hijo pasa a
disfrutar todo como legítimo. Claro, se alegaría, que la justicia al no
determinar que lo del difunto era del robo, pues al hijo no se puede tocar. Es
cierto, pero es que la ley nueva declararía que aunque en vida del difunto no
se determinó la procedencia maligna de la herencia, más luego se podría
continuar en la búsqueda de pruebas para atacar la legitimidad de esa fortuna,
y hacer justicia embargando lo ajeno. Si se hiciera así, de seguro que los que
en la sociedad viven de atracarla, robarle, como se ha estado viendo en RD
durante las últimas 3 décadas, lo pensarían mejor pues sabrían que no les
quedaría el placer, de que muerto él, sus hijos heredarían cómodamente todo lo
que se robó. Sabría que en vez podría dejarlos desnudos cuando se encuentren
nuevas evidencias para la confiscación total o parcial de la herencia mal
habida. Y creo que ese individuo trataría de ir por un camino más correcto. Ejemplos
sobran con los políticos del país, pero escogiendo a Medina quien el pueblo
cree ha sido un hombre malo, que ha endeudado al país como nadie, que ha
apadrinado la corrupción como nadie, que se le señala envuelto en actos
corruptos de mucho dinero, cuando muera se le podría encausar por estos hechos
y otros y sus herederos se verían en aprieto con sus herencias. Claro, con los
demás políticos, en RD hay más corruptos que la caña. De seguro se haría
justicia con la nueva ley, se sanearía el país y el sol de la decencia sería más
brillante. Mirando al pasado cercano ¿cuántos de los hijos de los grandes
asesinos y ladrones de la Era de Trujillo no hubieran perdido todo lo heredado
si hubiera existido esa ley? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#555, 7.11.19).
jueves, 7 de noviembre de 2019
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