Los pueblos de América están inconformes con los
políticos ladrones y farsantes, que sólo suben al Poder para burlarse, robarle
su tranquilidad y pertenencias, durando 4 años y luego volviendo con el mismo
cuento de siempre, “Soy el mejor, el más honesto, más digno, tu único salvador”. Se han visto revueltas
en el Chile civilizado, en Bolivia, Haiti, Venezuela y otros lugares, y
probablemente si en Santo Domingo RD, gana
el aspirante a la presidencia que más se acerca al triunfo y promete y promete
y al poco tiempo se nota que es otro farsante, se puede esperar que aquí
también surja la violencia ya usuales de América. Es decir, es intolerable,
inaceptable, que algún político vuelva a engañar al pueblo otra vez y se salga
con la suya como lo han hecho Leonel Fernández, Danilo Medina e Hipólito Mejía,
que los tres prometieron el paraíso y lo que dieron fue impunidad, corrupción e
injusticia. Pero ¿qué probabilidad existe de que el aspirante presidencial Luis
Abinader pueda ser un farsante más? ¿Qué garantía podría ofrecer ese candidato
de que va a ser diferente y no uno de los mismos? No hay ninguna. Sus palabras,
como las de los demás, se las lleva el viento. Y se queda riendo y sin pesar. Por
la historia, tradición del país y de los políticos las probabilidades de que sea igual son amplias. Ya hay ciertas
evidencias de que se encaminan en esa dirección, a pesar de que el aspirante y
su partido PRM hacen poco esfuerzo por ocultarlo. Lo primero es que está ligado
a un político americano que casi está preso, Rudy Guiliani, a quien se acusa de
recibir $US500,000 de dos ucranianos que ya están en la cárcel por varios
delitos. También por inmiscuirse en asuntos exteriores, ordenado por Trump,
pero ilegal. En esto y más está metido Guiliani, asesor de Abinader que lo
trajo al país hace poco. Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el refrán.
Además, la disputa ya entre la gente de Hipólito y otros, las ambiciones de
Collado, las concesiones a Leonel, a
quien dan más valor que del preso en potencia, las renuncias de militantes de
PRM en disgusto por las flores a Leonel en detrimento de ellos, que se fajaron.
Y en su último pronunciamiento sobre su programa de gobierno 20-24 si gana,
Abinader prometió “rescatar la institucionalidad democrática”, añadiendo que el
problema fundamental de la nación es sin duda la desigualdad...",
pero sin mencionar siquiera ninguno de
los problemas que sí son fundamentales, como la corrupción, la impunidad, el
secuestro de la justicia, la inseguridad social, etc., lo que indica que parece
que se irá por las ramas y no por el tronco en la vía de la “contemporanización”
que significa más de los mismo. Tampoco prestó atención a una sana sugerencia
que se le hizo de que firmara un especie de contrato social a la antigua en la
que se obligaba a cumplir sus promesas, bajo la pena de acusación legal y
social en caso de no hacerlo, pero como se supone que él va ser honesto y serio
y va a cumplir y no hará como los demás, pues no tendría ningún temor en firmarlo.
Se busca con este contrato darle un tono diferente a los que mienten y engañan
y luego salen con la cabeza en alto y con los bolsillos llenos. No lo ha firmado,
y si lo hubiera hecho, de seguro que aumentaría su credibilidad. Y para rematar,
según un abogado que lleva una demanda contra la Universidad de Abinader, Unibe,
dice que su demanda es vieja, de años de servicios sin remunerarlo, por lo que
acudió a los tribunales, lo que dice da malas señales de su seriedad. ¿Qué dice
usted, será igual? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#557, 17.11.19).
domingo, 17 de noviembre de 2019
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