miércoles, 21 de octubre de 2020

LAS DOS CLASES DE BOCINA, LA NEGATIVA Y LA POSITIVA

  En RD hablar de ‘bocina’ da la impresión al inocente, de que se trata de lo que sube el volumen de la radio o radiola como dicen algunos, pero si no es de los inocentones, entonces mira a otro lado, y va buscando a los famosos que en los gobiernos pasados han vivido del cuento de ser defensores serios, independientes y autorizados de los que están en el poder en ese momento, una especie de prostitución de la información. Siempre los ha habido en un país donde la ocupación del “lambonismo” es de las más buscadas, sin tener que ir a la escuela ni requerir examen final ni permiso del gobierno. Ser lambón, limpia saco, adulón son los mejores atributos para trabajar como bocinero. Se puede ser empleado de una bocina, pero ser también dueño de la bocina matriz, como cuando se tiene un programa de radio o TV, de entrevistas, comentarios y por supuesto, anuncios comerciales donde está la ‘manteca’. La mayoría entonces, optan hacer cualquier lío por grande que sea y  consiguen para montar su propio programa, y así ser dueño de la bocina y emplear bocineros de menor cuantía. En el gobierno ido de Danilo Medina, el lambonismo bocinero adquirió categoría de secretaria de Estado, por el poder, privilegios y sueldos que tenían, al extremo que era un escándalo diario cuando se descubría que el bocinero tal compró un apartamento en Punta Cana, tiene un Mercedes, o una villa en Puerto Plata, plato diario en el paraíso de la corrupción de ese gobierno y allí es donde descuellan los bocineros que diariamente por esos medios se dedican a defender, pintar, adornar la belleza moral del gobernante que le paga con dinero ajeno. Esos son las  bocinas negativas, pero ¿cuál es la positiva? Fácil, la que está del lado opuesto, la que es bocina pero más apegada a la verdad, sin mucho lambonismo, pero con inclinación en contra del gobierno actual, y con la mirada fija del qué le dará el gobierno que vendría. De estos hay menos que los otros, y entre todos hay uno que sobresale, Andrés L. Mateo (que vaya coincidencia, ayer 20.10.20 por fin apareció algo de él en FB, pero muy débil para su estilo), el que casi a diario, escribía como una obsesión en contra Medina o Fernández. Casi nunca escribía algo diferente que no fuera sobre uno, el Presidente, y el otro ex presidente. El pueblo podía sufrir los desastres más dañinos, y esa bocina positiva no perdía tiempo en eso y se concentraba en su obsesión. Y en algo peor, que los haitianos podían hacer barbaridades en contra la población o el honor del país, y tampoco le importaba, y menos que Cuba negara a palos, la simple libertad a las Damas de Blanco de caminar por las calles. Y él miraba más a su premio que se acercaba, pues al atacar a los de la obsesión, reunía las plumas y aparejos para el nido que formaba y que iba a ocupar. Así llegó ese día, y al poco tiempo, fue premiado con un puesto en el extranjero, NY, por haber sido una bocina positiva. Ahora, los que conocen a las bocinas, quedan un poco anonadados, al recordar a las bocinas negativas, y ver que el nuevo gobierno, el dueño de esa bocina positiva, no decir ni pio a pesar de que en tan corto tiempo, apenas dos meses en el poder, está haciendo el daño que las bocinas negativas ocultaban del otro gobierno, lo que indirectamente encuera, deja en pañales al bocinero positivo Andrés Mateo. ¿Eso era lo que quería esa bocina positiva? ¿No era su deber moral de que si criticaba a aquéllos por todas sus anormalidades, también lo hiciera con los que habían venido prometiendo un paraíso de respeto, cambio a la decencia, a la justicia, en fin un gobierno lejos de la corrupción ya desalojada? No lo ha hecho, porque parece que su moral era débil, o el frío de Nueva York ya no le deja ni pensar sin que esto le quite su calidad de ser bocinero de los negativos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#586, 21.10.20)

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