¿Cómo, pero estás loco? ¿Una estatua al virus que ha destruido al mundo, matado a miles de personas en EU ya por 226,000? No, tú relajas, no es cierto que le agradece nada al virus ese. Sería parte de la reacción inmediata a la idea expuesta, claro, y la reacción sería justa, excepto hasta oír la explicación. Y la explicación se iría por varias vertientes, una justiciera y otra política. La primera, al virus ya algunos le agradecen que ha sido como una escoba que se ha llevado a muchos indeseables, como criminales, asaltantes, drogadictos, religiosos, y hasta desamparados (homeless) dignos los últimos de compasión, y otros más cínicos, que al llevarse a los llamados ‘viejitos’, pues le dan paso a los jovencitos a ocupar sus puestos, ya que siempre lloran porque no les dan chance a ingresar a la maquinaria de la sociedad, aliviando al Servicio Social, siguiendo las recomendaciones de una funcionaria del Banco Mundial, de que los viejitos debían ser exterminarlos porque habían vivido ya mucho, y esto, antes de que llegara dicho virus. Que sirvió para denudar a los pastores y religiosos de todas las corrientes, cuando ellos se paraban en el púlpito y desafiaban al virus, “ven, que con nuestra palabra del Señor tu no podrás”, pero después del servicio lleno de bobos, creyendo en los religiosos, el lloriqueo de los que cayeron al poder del virus. La política, se centra en un candidato que busca la reelección en EU, en Nov. 3, que hasta que no se conocía el virus, iba viento en popa, seguro, de que su reelección a un segundo término era seguro, no sólo por las condiciones económicas mejores en que estaba el país, sino porque el lado contrario estaba tan dislocado que ninguno de los 26 estaba en capacidad de enfrentarlo y salir triunfante, es decir, que no había nada que esperar para enfrentar a quien ya se daba por el seguro reelecto, y que la última oportunidad de impedirlo, había sido cuando se intentó el Impeachment, el juicio político para destituirlo del cargo, por las violaciones, que gracias a la complicidad declarada de los Republicanos del Senado, al decir, que no importaba lo malo que Trump hubiera hecho, ellos no iban a hacer nada para destituirlo, es decir, que su impunidad estaba asegurada, y también su reelección. Y comenzó a surgir el terror en la comunidad norteamericana, porque no querían que él se quedara 4 años más. Y empezaron las plegarias a los del más allá, y parece que alguno lo oyó y envió al virus a la tierra, y al poco tiempo todo el paraíso que adornaba a Trump, comenzó a derrumbarse, pero especialmente por su reacción anormal ante una situación de emergencia de salud, que lo tomó a chiste, diciendo, oh, que ese virus era no más que un flu, que ser iría en unos días, que desaparecería, que lo tenía controlado, que se inyectaran cloro en sus cuerpos, que bebieran desinfectantes, en fin, una locura. Pero la reacción de locura mayor se presentó cuando actúa más como un instrumento de la destrucción del país y su pueblo que de su salvador obligado, pues la primera obligación de un Presidente es defender al pueblo y al país, y él lo que está haciendo es ayudando a exterminarlo, cuando insiste que el uso de la mascarilla es opcional, sabiendo del valor inmenso defensivo que tiene, y así en sus aglomeraciones de sus seguidores, ser multiplican los contagiados, mientras él insiste en que no es nada. Al llegar el virus, todas las esperanzas de Trump se han venido abajo y hoy se da por seguro que no saldrá reelecto para felicidad del país, y es por lo que se pide la estatua al virus asesino, pero salvador, ya que si él hubiera salido reelecto no se sabe cuántos millones más serían los fallecidos todos por la culpa del Presidente. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#587, 1.11.20).

No hay comentarios:
Publicar un comentario