Y no tardó mucho en demostrarlo el que predicó que venía como algo nuevo, serio, noble a enderezar lo que tanto tiempo estaba siendo llevado por el camino torcido de robos y corrupción, en el gobierno del PLD. Lo primero que demostró con su grito de que había encontrado un gobierno en bancarrota fueron las contradicciones en que incurrió en su discurso cuando su incapacidad lo obligo a dar marcha atrás a pocos días de subir, al pedir los impuestos fáciles, de los débiles y pobres. Lo que no evitó que se fuera por Santiago, Puerto Plata, todo el país, a prometer que haría allí miles de viviendas, a las mujeres abusadas, $10,000 pesos mensuales, tantos millones para la Universidad, en fin promesas de uno que no sabía de dinero ni presupuesto. Y la gente se preguntaba, ¿y de dónde diablos sacará todo ese dinero? Con el presupuesto pues, si sus grandes planes habían ya ahorrado millones de pesos que eran robados directamente o por botellas, ¿cómo puede ser posible que dicho presupuesto nuevo iba a ser superior al de los corruptos, además de obtener préstamos de $4,300 millones de dólares? Sólo uno que nunca hubiera sido un administrador de un cargo público, podría actuar así, pero así actuó el Presidente Abinader, el que prometió el cambio exigido por el pueblo. Y lo que todos esperaban aún en dos meses no ha aparecido, como hacen los gobernantes serios y capacitados cuando se sienten heridos por el desastre encontrado, que prometen austeridad, critican los sueldos fabulosos reduciéndolos en un 70% no solo porque todos eran excesivos, ya que cada cual se lo había elevado a su gusto, sino que por la crisis del momento era más que moral pedir esta rebaja. Así Obrador en México lo hizo y vendió el avión Presidencial, pero Abinader ni por los tobillos le daba, al contrario, se quedó mudo, y naturalmente, cada uno de los nuevos funcionarios se acomodaron rápidamente a los inmorales sueldos mientras el país gemía del hambre y necesidad. Esto, sin mencionar su aquiescencia de los ‘robos’ del “barrilito”, las exoneraciones, el “cofrecito” y demás derroches como antes. Y peor aún, viró la cara para no ver los atracos que a un banco del Estado le hacían en forma doble por millones de pesos por los que salían y los que entraban. Y usó muy temprano lo que los gobernantes sin conciencias suelen practicar, aquello de recordarle al pueblo, no importa lo humilde que hubiera aparentado unos días antes, de que él es el que manda, si él dice eso va ahí, ahí va, sin importar que el pueblo pierda la voz al gritar contra de tal medida, se viole la ley o la Constitución o existiera el ‘consenso’. Es el pichón de tirano, emulando el autoritarismo legendario de los nativos, que demostró que su deseo estaba por encima de la voluntad del pueblo al que había jurado con fingida humildad que obedecería. Ahí está aún su amiguito de Inapa, la bandera odiada, la ‘millonaria dudosa’, la reducción de $$ de la Fiscalía para limitar su accionar, Educación comprando $900,000 en flores, todos los departamentos como publicó HOY (9.10.20), haciendo fiestas con el presupuesto, en arreglos de piso, techo, ventana, tapizados de muebles, alfombras, bocadillos de fiestas, como los de antes, mientras el autócrata insiste que el país estaba quebrado, y, los haitianos invadiéndolo por los cuatro costados sin que aún aparezca quien lo defienda a pesar de los discursos vacíos. Y sobre el último punto, parece que las nubes de la maldición seguirán arropando al país, cuando al flamante presidente se le acusaba de venir del otro lado del mundo y de amar mucho a los haitianos por asuntos de ganancias o simpatías. Suerte que los americanos al darle unos chelitos para desbalancearlo con los chinos, quizás sea una forma de advertencia de que no sea como el corrupto aquel. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#585, 17.10.20).
sábado, 17 de octubre de 2020
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