martes, 19 de enero de 2021

TRUMP DESEMPOLVÓ EL VIEJO RACISMO EN E.U.

 Después de su fracaso para proteger al pueblo norteamericano del mortal virus 19, responsabilizado con más de 100,000 de fallecidos, y todas sus grandes metidas de patas post electoral, algo ‘bueno’ tenía que traer Trump para compensar. Y como buen comandante, que se escudó del Army porque tenía juanetes de ricos, demostró que si se hubiera reclutado hubiera llegado a general de 8 estrellas, al demostrarlo llamando a sus tropas de todo el país para que fueran asaltar el artillado fuerte del Congreso en  enero 6, ‘21. Claro, en tiempos de las redes, no era necesario como hacían Napoleón y Paton ir al frente de sus tropas, no, él las guiaba y disfrutaba desde su sillón en la Casa Blanca, en un heroísmo “trumpiano”. Y cuando las cámaras comenzaron a tomar fotos de aquel ejército, uno tenía que preguntarse, y ¿qué clase de gente era ésta, de dónde salía, que nivel de IQ, educación tendrían para prestarse a ser soldado de General Trump y ese asalto? Por las respuesta que daban para estar allí convencían al más escéptico de que algo grande eran, pero allá, en sus campos (rural zone), o como pacientes en sus clínicas médicas, en sus centros de corrección o en sus cabañas donde sólo leían y se orientaban con los Tuitts de Trump. El mismo Comandante decía que los del Congreso, le habían  robado las elecciones, que él era el ganador con miles de mentiras, llamándolos comunistas, liberales, enemigos de la democracia. Y así mismo respondían los miembros del ejército, uno rompiendo una ventana, otro matando a un policía con un extinguidor, otro vestido de buey con cachos, otros por los pasillos defecándose y usando las heces como municiones o expresión de su grandeza, otro irrespetando el sillón de Pelosi, otros buscando  al vice Pense para lincharlo, etc. Lo que resaltó allí en aquellos rostros, palabras y acciones era ignorancia y racismo del puro, ese racismo que había estado latente y eufórico desde que Trump llegó al poder acompañado de aquel asesor Bannon, y que quiso disimular y confundir a muchos del africanismo, de que él era el que mejor había tratado a los afros en toda la historia. Claro, no todos los que votaron por el eran racistas, había muchos que agradecían las cosas buenas que habían llegado en la economía, más trabajo, fabricas, pero cuando el Comandante tuvo que enfrentarse a un mini ensayo de su ejército en Sur, en que los supremacistas fueron mayoría y mataron a una muchacha, él tuvo que reconocerles su valor, porque no quería perder su fidelidad, diciendo que en ambos lados había gente buena. Si esos ‘soldados’ tenían un IQ mayor de 5, ¿cómo pensaban que se escaparían de la Justicia, siendo fotografiados y ellos mismos exponerse en las redes sociales? Pero entonces, ¿cuál fue el detonante que los alentó en su alocada misión  a las órdenes del Comandante mentiroso? Ah, con dolor hay que decirlo, fueron alentados y empujados por los excesos cometidos por los de BLM, que abusaron con protestas violentas todos los días, en todo el país, con destrucciones, agresiones, incendios, y aun de los propios negros, y aún con pretensiones sumamente ofensivas, como las de ir frente a algunos hogares a pedir que sus dueños desocuparan esas casas porque eran blancos o porque ellos las querían. ¿Cómo se sentirían los racistas al ver todo esto, mientras los demócratas guardaban silencio y se atacaba a la Policía en todas partes? Se sabe que en las Policías siempre hay manzanas podridas, pero la mayoría son decentes, pero los de la BLM no distinguían, y empujaban a la orfandad a los racistas que vieron en Trump su aliado y salvador y por eso lo obedecieron tan absurdamente, desencadenando el resurgimiento del americano racista y supremacista, gracias a él y a los demás actores. Claro, la culpa mayor es de Trump, que como gran demagogo, aprovechó el momento de los “no protegidos”  para ver si sobrevivía al fuego de su gran funeral. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#597, 19.01.20).

 

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