Nunca he escrito nada a favor de ningún político por razones obvias. No los amo. No pertenezco a ningún partido político, nunca he sido empleado público ni buscador de esos empleos y aborrezco el lambonismo. Siempre he sido observador y critico usando como instrumento la verdad y el razonamiento, pero llegó el momento de romper la tradición y estoy escribiendo a favor de un político que al principio dudé que fuera bueno y menos que cumpliría sus promesas. Pero me dio en la cara como la brisa perfumada a veces nos besa. Estuve equivocado porque esa era la tradición del país cuando se ha leído su historia pasada y reciente. Sí, aquí ha habido buenos hombres públicos, pero ninguno ha hecho lo que ha hecho este Presidente, teniendo que recordar las palabras bellas de aquel engendro de corrupción que dijo “Haremos lo que nunca se ha hecho”. Ese engañó y robó, Abinader hizo lo que nunca se había hecho de verdad. Y helo ahí montado en el lomo de una nube rumbo al universo de la gloria. ¿Cuándo RD había conocido a la soberana Justicia como la está saboreando, con el accionar de las dos gladiadoras y su gladiador mayor más los demás hombres del Ministerio Público que están limpiando las inmundicias sociales y políticas que aquellos corruptos dejaron? Nunca se había visto y todo gracias al cumplimiento de las promesas del Presidente Abinader de limpiar al país y tener una Justicia Independiente. Ha sido el mejor, porque antes de Trujillo, Duarte no gobernó, Luperón y Espaillat, un poco, Lilís, un ladrón, Vásquez, nada, después de Trujillo, Balaguer lo único bueno que dejó fue a Leonel Fernández, aquél como padre de la corrupción moderna, éste como su discípulo más avanzado. Magluta nada, Guzmán hizo un poquito, Blanco, fue un fraude y Danilo Medina, el rey de los corruptos sin un ápices de vergüenza y mucho deshonor. ¿Qué quedaba? El vacío que a gritos el pueblo clamaba que llegara uno que fuera justo, decente, honesto, creíble, cumplidor, no ladrón, en fin un hombre de verdad, político decente y ese ha sido Abinader. Lo ha demostrado, mirando sólo por el bienestar de su pueblo, y lo dijo ‘el dinero del pueblo se respeta’, ahí acaba de echarle un balde de materia pútrida a los ladrones que hicieron aquel contrato con la autopista Samaná-SD, donde se demostró otra vez, que no había fondo para las inmoralidades de los mafiosos del gobierno pasado. ‘El que la hace la paga’, y ahí están los generales y corones por montones enfrentando a la justicia como nunca se había visto. Ahí están las cárceles llenas de altos funcionarios, de alcurnia, esperando juicio, y llorando que los dejen salir, al punto que el Estado está obligado a construir varias cárceles adicionales porque no caben en las actuales. Ahí están los abogados contratados para defender al Estado contra los ladrones de la otra administración y recuperar todo el dinero robado. Ha destituido y enjuiciado a funcionarios incompetentes y mafiosos sin contemplación. ¿Cuándo se había visto esto? Jamás, y esto hay que celebrarlo a lo grande. Claro, él es humano, rodeado de humanos, y no es perfecto, pero sus fallas no tienen casi valor cuando se admira la grandeza que ha hecho en tan sólo 18 meses de gobierno, como nunca se había visto en el país. Y por primera vez en su historia, ahora, muchos podrán decir y con razón, qué bien me siento ser dominicano alejado de aquel mote de ayer de que su país era el de los más corruptos del planeta y donde había más ladrones impunes por pie cuadrado que ningún otro lugar. Denle pues, la bienvenida al mejor Presidente de la historia de Santo Domingo, no por opinión, sino por los hechos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#623, 11.12.21).

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