Muchos piensan que las sociedades son como los humanos, nacen y mueren si no se les atiende como indica el sentido común. Ejemplos de pueblos muertos los hay, de pueblos invadidos por algún virus social, Santo Domingo es el mejor ejemplo, y todo a pesar de las buenas intenciones de su Presidente Abinader de adecentarlo y llevarlo por el derecho y el honor. Todos han visto sus hechos en la justicia y el repudio al robo y lo mal hecho venga de donde venga. Pero parece que él ha pasado por alto uno de los virus más letales a sus planes de hacer a RD la cuna del Turismo al estilo de Miami, gritando ‘vengan todos, ya controlamos al covi19, 70% vacunados, les regalamos un seguro de salud, todo incluido’. Pero en él reina la incoherencia. El turismo es una mina que RD explota desde hace tiempo, pero si no pone atención a ese virus se perderá como Haití. Y ese virus no es el covi, es peor, es la peste que se ha tomado todo el país usando las fatídicas bocinas, son los bocineros, despreciables, que ponen su volumen a todo dar, sea en los negocios, carros o donde quiera para satisfacer su enfermiza pasión y pisotear la paz y tranquilidad de todos. ¿Quién no ha experimentado lo que significa cuando un carro va por las calles con su bocina al infiinito en decibeles, y cuando no pueden más, la ponen a un peor nivel haciendo ruido infernal y sea de día o de noche? ¿O cuando un individuo estaciona su carro en cualquier calle a celebrar con bebidas y amigos y al instante ‘prendiendo’ su infernal bocina para sentirse ‘cul’? ¿O cuando uno tiene la dicha de que algún negocio se le instale al lado de su hogar u oficina y lo primero que saca a la calle o puerta es su enorme bocina y subirla a todo lo que da? Eso retumba en el oído del más saludable, es agresión pura y le pueden reventar las venas del corazón o los tímpanos, o hacerle perder la razón, y todo gracias al libertinaje que SD, la tierra del Turismo, le otorga a la chusma que se ha tomado a todos los pueblos, sin que nadie, ni Presidente, ni autoridades hagan algo para evitarlo. Y su llamada música es lo más chocante, porque realzan las drogas y usan excesiva vulgaridad e idiotez, y peor aún, esa basura no es nativa, es importada. Algunas veces la prensa trae de redadas por algunos pueblos, pero eso es más cháchara que una actitud de responsabilidad que la ley los llama a acatar. Y si el Presidente Abinader desea mantener su buena fama y coherencia, debe actuar porque esperarlo de la PN es pura ilusión. El sabe que existe la Ley 64-00 sobre la contaminación sónica y el derecho constitucional a la gente vivir en un ambiente sano y de paz, por lo que debe ordenar que la PN habilite una unidad en todo el país, así como la hay contra el crimen o drogas, que se dedique únicamente contra los ruidos asesinos y zozobrantes, perseguirlos, incautar sus bocinas y hacerles como a las tragamonedas, debajo del rodillo y aplastarlas. Prohibir su instalación en los carros, pero no como hicieron con los cristales ahumados, prohibidos y por ahí andan y los primeros en carros de las autoridades, y esto si de verdad considera a SD como un destino turístico con sólo preguntarse si en EU o en Europa, se permite esa barbaridad diaria de RD, que si eso se tolera allí, que entonces ¿porqué en un país que busca a los turistas como el oro, insiste en mantener una situación atorrante como esa? Los turistas son gentes educadas y con alto sentido de lo correcto, y deben sentirse abochornados, cuando se dan cuenta de las barbaridades a que es sometido el pueblo dominicano por estos bocineros por tolerancia del Estado, igualado a cuando ellos notan que en algún país se usan manos esclavas en algún trabajo, que al instante promueven su boicot, así mismo pensarán del crimen de los bocineros. Ellos podrían promover que no se visite a SD, que es un infierno tolerado por el gobierno. Quizás así, por lo menos, si no acatan la ley, la herida en los dólares lo haría. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM (#626, 28.12.21).

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