sábado, 5 de marzo de 2011

¡POR ESO ES QUE ALGUNOS NEGROS, ALGUNAS VECES CAEN TAN MAL!

Muchos negros o mulatos (para los posibles sensibles: desde Colombia “Mami, pero ¿qué es lo que quiere el negro, que yo me arropo y me destapa?”) se quejan de que los ojean y discriminan en todos lados, pero es que muchos se ganan gratis esa discriminación. Por ejemplo, por Europa, Suiza, Davos, anduvo un negro de una media isla del Caribe codeándose con tres presidentes blancos de América Latina y otros de Europa. El de México, Chile y Colombia son gentes respetables, pero el negro del Caribe se cree más importante que los demás y no pierde oportunidad de estar siempre sobresaliendo o como él gusta enrostrarle a su ‘inculta’ sociedad “conceptualizando”. Y la primera incongruencia conceptualizada es, ¿cómo este negro de una media isla pobre, que siempre anda por el mundo pidiendo préstamos y chatarras desechadas para su país (ambulancias, vehículos de bomberos, semáforos etc.), puede irse tan lejos usando el escaso dinero del Estado para pagar aviones, hoteles (cinco estrellas), exquisitas comidas, antojos, bebidas y demás lujos para él, su esposa, y muchos acompañantes durante semanas? ¿En qué decencia se puede amparar para hacerlo y al mismo tiempo pretender dar cátedras allí a funcionarios decentes sobre las medidas económicas que deben tomar los gobiernos para controlar la especulación de las materias primas, o sea, el derroche de alzas en contra de los más pobres? ¿El, preocupado por la salud del pueblo? ¿Ese negro que dejó al país cuando 500 venezolanos se infectaban de cólera en una fiesta? ¿Cuando acaba de crear una nueva Constitución y ya en menos de un año él promueve su violación? ¿Cuando su ministro de Educación ordena crear e imprimir libros de textos escolares con autores extranjeros y no impide envenenar a sus estudiantes? ¿Cuándo se alegra que suba el precio del petróleo, pues así cobra más impuestos? ¿Cuando por todo el país se extiende una nube de alza de los precios de los productos básicos debido a la especulación interna sin que ningún funcionario haga nada? ¿De un país donde casi todos sus funcionarios públicos han asaltado al Estado? ¡Y este negro quiere ir allí a dar lecciones de honradez y economía a los europeos! Y peor, hacer lo mismo en la India. Un Mandela, o cualquier otro negro honorable, no lo haría de ninguna forma. Quien podría negar que esas personalidades se burlen del negro del Caribe que pretende codearse con ellos como si fueran iguales, porque de seguro, dada la movilidad de la información, todos saben bien quién es ese personaje que se hace pasar por lo que no es. Y como “sucedió”, pues en un micrófono abierto se oyó conversar en alemán-suizo esto: “Qué pretende este simio del Caribe, cuando tenemos este informe aquí” (se refiere al que ya tenían del Indice Global de Competitividad en cuanto a la Educación, corrupción, etc. en el que su país ocupaba los últimos lugares del informe. De 139 era 101). Es decir, mientras los otros tres blancos de América Latina mantenían un perfil normal y decente, este negro del Caribe, sin calidad, quería sobresalir donde no debería estar y como si se ignorara quién es. Este es uno de esos ejemplos en el que al negro se le trata como se lo gana o busca, con desprecio, pero no por ser negro, sino por afrentado y temerario. ¿Por qué el abuso, burla y la frescura no lo hizo uno de los tres blancos? Y si alguno lo hiciera, de seguro ninguno anda mendigando mientras a la vez hace ostentación de riqueza, pero así es la contradicción entre el negro y el blanco. (Nota: pronto pasaremos estos Blogs en forma de libro, reserva el tuyo a tiempo. El autor).

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