¿Pero a quién no le ha causado inmenso placer ver el cuerpo de Kadafi arrastrado por los libios, vivo, con el rostro rojo de sangre, que le brotaba del disparo en la cabeza, con la barriga afuera, con los calzones casi abajo, con el pelo hecho un desorden, mientras los libios juegan con él, cual gato con ratón, para ver cuál le dará el mejor tiro mortal? Pero no había un tiro mortal porque todos querían vaciarles sus pistolas y fusiles sobre el cuerpo de la bestia que allí yacía implorando que “no disparen”, después de haberlo sacado de un alcantarillado. ¡Ah, cómo ese digno pueblo está celebrando y gozando lo que con tanto sacrificio ha logrado! ¡Quién pudiera ser libio para sentir ese inmenso placer! ¿Podrán los cubanos y venezolanos (hay otras, pero menores) algún día celebrar algo tan esplendoroso con sus respetivas bestias? Las bestias van cayendo y ya lo vimos con Hussein, que se parecía al moribundo de Kadafi y también fue sacado de una cueva, apestoso, huyendo, después de masacrar a su pueblo. ¿Por qué les gustaran las alcantarillas a estas bestias? Lo vimos con el genocida de Bin Laden, bueno aquí este se escondió detrás de faldas y los de americanos nos quitaron ese placer de verle la cara llena de hoyos y su sangre derramada, pero nos lo imaginamos. La de Anuar al Awlaki, el americano musulmán de Al Qaeda que ya cargaba con un inmenso historial de asesinatos y ahora vemos, ¡oh, que placer!, el fin físico del asesino de inocentes del avión de Panam, muerto, bien muerto. ¡Cómo lo estarán celebrando los familiares de esas 180 víctimas y miles más! Libia especialmente, pero en todo el mundo, se celebra y se siente la pureza del aire del mundo con el exterminio de estas impurezas. ¿Cómo se sentirá el pueblo cubano al ver a ese líder-dios, rodar por el suelo ensangrentado, implorando que no lo mataran mientras los libios querían comérselo vivo? ¿Sentirá envidia? ¿Dolor? ¿Impotencia? ¿Incapacidad? o ¿Conformidad? Los libios querían hacerle o le hicieron, lo que le hacen las gallinas a las cucarachas cuando can en sus gallineros. Lo descuartizaron, se lo comieron vivo, chuparon su sangre, comieron su carne para desaparecerlo rápido. ¿Cómo se vislumbraría a Fidel en iguales condiciones? ¿Quién lo lloraría? Ese hombre canalla, con 52 años martirizando al cubano, como los 42 de Kadafi, con su barba llena de sangre, sus ojos brotados por los golpes, tambaleándose mientras los cubanos lo conservaban para rellenarlo de plomo, hacerlo picadillo, pero antes, que la historia recogiera sus últimos momentos en video? ¡Ah, cómo estará gimiendo el cubano en silencio al no poder disfrutar de ese sueño! Y ¿cómo se vislumbraría con la bestia de Venezuela? Esa, que junto a Fidel, Ortega, Evo y Correa fueron los únicos en el mundo que apoyaron y defendieron a Kadafi. ¿Ahora, con ese cabeza tan rapada y sobrecrecida por la terapia, con la barriga hinchada por los gusanos que lo devoran, con la carota de buey asesino? Bueno, los venezolanos sufrirán menos que los cubanos, pues ellos apenas tienen 14 años martirizados por la hipocresía y manipulación de los petrodólares y los fusiles y tanques rusos. ¿De cómo fue herida la bestia Kadafi? Hay varias versiones, pero la más oída es que los benditos y santos Drones, esos avioncitos que hacen como los perritos chihuahuas, que se acercan en silencio por detrás para morderte con fuerza, le habían aguado la fiesta de retirada a Kadafi y que junto la OTAN acabaron con una línea de unos 20 vehículos de ratas que se escapaban de la ciudad de Sirte, violando su promesa de pelear como tirano hasta la muerte Lo cazaron corriendo y lo remataron pidiendo clemencia, la que nunca le dio a los libios por 42 años. Ahora, los EU deben de ser justos y prestarle a otros, si no quisieran ellos, un par de estos avioncitos para ayudar a los desesperados cubanos y venezolanos, para que ellos también puedan sentirse felices. Ojalá se cumpla ese deseo, eliminando a las últimas grandes bestias de América. . ANTICRITICA. Blogspot.com
viernes, 21 de octubre de 2011
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