El principio de la autodeterminación de los pueblos es de Derecho Internacional, reconocido por la ONU, establece que para saber que es lo un pueblo quiere en cuanto a su forma de gobierno o gobernantes, debe ser consultado y aceptado el resultado decidido. Ignorarlo es lo que se llama ocupación ilegal, negación del derecho de decidir su destino o simplemente imperialismo colonialista. En las islas Farklands (Malvinas para los argentinos) viven unos 3,000 habitantes. Su número reducido se explica en lo remoto y poco habitable del lugar, pero el mismo no invalida la legitimidad de la voluntad de esa comunidad manifestada en cualquier forma pública. Inglaterra acusó a Argentina de querer ejercer el colonialismo en cuanto a su pretensión de dominar a esas islas. Y todo parece indicar que la acusación tiene unas bases sólidas, pues esa intención violentaría el principio ya mencionado de la autodeterminación del pueblo de allí, que abrumadoramente una y otra vez ha votado por permanecer bajo el único gobierno que conocen y que desean: el británico. ¿Cómo entonces, pretende Argentina que esa voluntad sea quebrantada alegando tener razón? Este caso tiene mucho parecido al del Peñón de Gibraltar, lo que pasó en Belize y pasa con Puerto Rico. Los EU una y otra vez le ha dado la oportunidad al pueblo de Puerto Rico de escoger entre ser un Estado Libre, Asociado o de la Unión. Mayoritariamente siempre se ha impuesto el de la Asociación. Los habitantes del Gibraltar también se les ha pedido en varias ocasiones que expresen su deseo por cuál poder querer estar, y siempre se han decidido por Inglaterra, rechazando las pretensiones españolas. En Belize, antigua Honduras Británicas, al ofrecerle la misma oportunidad, escogieron en 1973 mayoritariamente la libertad de crear su Estado, muy lejos de la pretensión de Guatemala que exigía que era su territorio y que quería gobernarla y actuó casi como Argentina, agresivamente. ¿Qué culpa tiene entonces Inglaterra de ser tan atractiva y amable para imponerse en la voluntad de los habitantes de esos lugares rechazando a los vecinos inmediatos? Quizás dentro de la lógica argentina, que no está demás recordar lo mucho que amaban a los nazis, que tanto daño hicieron a los ingleses, ellos pretenderían que los habitantes de las Farkland fueran desalojados y reemplazados por habitantes de Argentina y entonces hacer la consulta y así estarían felices de que al fin serían bienvenidos como gobernantes. Pero es la creencia que ni aun haciendo esto, esos habitantes, después de un par de semanas, rechazarían el dominio argentino, por la tradición que ya es fama de estas naciones de vivir en el caos y en tiranías, y pedirían que volvieran los ingleses con su gran civilización, su cultura, ciencia, idioma, su paz, clase, educación, comportamiento, y sobre todo, su apego a la LEY. España ante el repetido rechazo de su pretensión, ya hace tiempo ha abandonado el deseo de tener al Peñón, lo mismo Guatemala y la Argentina es la única que aún se mantiene reclamando lo que hace tiempo perdió en 1833, cuando en el mundo se perdían islas, territorios, continentes, etc. Por otro lado, aceptar como lógico que Inglaterra devolviera el botín que obtuvo por guerra, sería lo mismo que España reclamara a Jamaica que era suya, que México reclamara el Oeste de EU, que los nativos de América reclamaran a España, Francia e Inglaterra todas las tierras que esos poderes les quitaron. Claro, la actitud belicosa de Argentina, no le permite repetir su desastre de 1982 y ahora se arropa con las voces agoreras de los vocingleros que le son vecinos, especialmente con las incitaciones del gobernante que desgobierna en Venezuela para su desgracia, asociada con otros de su misma calaña. Si no fuera por esas voces enfermas, quizás Argentina hubiera entrado en el razonamiento de civilización y hubiera dado por perdido como los demás países, esas islas y mejor hubiera tratado de ser buen vecino y disfrutar la amistad del pueblo ‘Farklandero’ y hasta sus riquezas petroleras, que es lo que más inflama el ego de aquel país. Pero, como los ingleses tienen una fama bien ganada de que ser buenos guerreros, buenos poetas, escritores, estadistas, perseverantes ante cualquier enemigo y para ellos las amenazas de Argentina, no les inquietan porque saben que la razón está con ellos y las Islas Farklands son suyas por ser territorio ganado en combate y adorados por sus habitantes. ANTICRITICA. Blogspot.com

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