LOS QUE DEBIERON MORIR Y NO LO HICIERON
Cuando
quien usurpa la
Presidencia de Cuba, porque el pueblo no lo ha elegido como
manda la ley, dice que tiene la mesa puesta para discutir con EU todos los
problemas habidos y por haber, inclusive esa “basura de los derechos humanos,
libertad de prensa”, etc., y a la vez ha sucedido en aquel lugar la muerte nada
misteriosa del opositor Osvaldo
Payá, no hay lugar a dudas que el
octogenario usurpador está asustado y de verdad teme que se repita allí lo que
todos quisieran ver: lo de Libia o lo más actualizado, lo de Siria. “”¡Oh,
patria de Martí, cuántos poemas tú no darías para reclamar la libertad de tu Cuba, prisionera y humillada, mucho más
que cuando dijiste que conociste las entrañas del monstruo y que tu vino era
agrio pero tuyo. Hoy, ese monstruo no sería otro que eso que aplasta el aliento
de tus hermanos y preferirías mil veces el vino del Norte al agrio de tu Cuba.
Esa que asesina a sus hijos, a un simple opositor que aspiraba poder respirar
sin pedirle permiso a ninguno de los dos tiranos. Tú, que luchaste contra la
tiranía de España, hoy serías un defensor de esa España tiránica si la
compararas con el monstruo que tiraniza a tu Cuba adorada!”” ¿Quién puede creer que la muerte de Payá fue
un accidente? Simplemente con saber que los dos testigos claves que debieron
morir y no murieron están secuestrados y probablemente buscando que “se
suiciden o se accidenten” también (Ni siquiera Batista usaba ese método. Copió
de Trujillo) mientras están en poder del Estado, lo dice todo. Eso fue un plan
como el que existe contra toda Cuba, el de la opresión tiránica vitalicia. Si
no hubiera sido un asesinato, lo más elemental hubiera sido que el gobierno
hubiera permitido a todo el mundo, hasta sus enemigos más destacados, que
hablaran y vieran a esos dos sobrevivientes que son los testigos que ponen a
temblar al Régimen, poniendo mesas y pidiendo igualdad, y que obligatoriamente
dirán que fue un asesinato. Aun si ese gobierno no fuera criminal, por este
simple hecho se evidencia con la fuerza de una prueba irrefutable, que fue
asesinado. No los dejan ver ni oír sus opiniones (ni siquiera a los Embjadores)
(Oh, a la semana los dejaron ver y ‘hablaron’ pero su tumor evidente fue más
grande que sus ‘versiones’ del accidente y saber que sólo piden que los saquen
de allí), la verdad, y la verdad tendría que ser para confirmar el asesinato de Payá. Y el gobierno
realmente no sabe qué hacer, porque si fueran cubanos esos dos que debieron
morir en el “accidente” no hubiera sido de ningún problema, porque simplemente
le ordenarían a alguno de sus matones de la Seguridad o los “dueños
de las calles”, a que acabaran con ellos, como usualmente lo hacen. Pero el
problema es que esos dos que debieron morir para tranquilidad de la Tiranía, son uno sueco,
Jeans Aron Modig y y el otro español, Angel Carromero, es decir, ciudadanos
extranjeros que sería muy difícil hacerlos morir como a Payá y ocultar las
ropas ensangrentadas. Ahí están los precedentes de Fariñas, Zapata, Pollán y
otros más luchadores por la libertad que le dijeron NO a la tiranía y pagaron
su precio. Fariñas se salvó porque tenía una categoría internacional, si no,
estuviera ya hecho un cadáver porque la tiranía no deja vivir a quienes deben
morir. Pero a pesar del inhumanismo, ese régimen está en una posición muy
difícil, pues la presión internacional se dejará sentir pidiendo no solamente
justicia, sino que ya, de una vez y por siempre se acabe con esa tiranía
ofensiva e indecente. Si EU, Europa y la
ONU ayudan a salir de Asad de Siria y lo hicieron con Kadafy
y Mubarak, ¿cómo es posible que no hagan lo mismo por Cuba? Este asesinato y su
oferta de la mesa puesta, deben servir de advertencia de que a la tiranía feroz
de 52 años hay que darle la estocada final y ayudar al cubano a ser como los
demás ciudadanos del mundo, libres en sus pensamientos y sentimientos y que
estos que debieron morir sean parte de esa estocada final. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM. (Y llegamos al tercer aniversario de este
Blog, escribiendo y desmontando injusticias y farsantes…)
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