Leyendo una información en el Miami Herald español (30.6.12)
de los homosexuales en Cuba, sobre el grupo que se dice a sí mismo
“anticapitalista, independiente y marxista”, me vino la idea de escribir este
artículo. ¿Quién no recuerda en sus años de estudiante de Historia lo que hizo
España contra los judíos (y moros) antes de llegarse al Nuevo Mundo para 1492?
Ella estaba pletórica de emoción y de buenas noticias porque casi había
expulsado a los árabes de su territorio que lo usurpaban desde hacía unos 700
años. Y estar bajo un dominio musulmán, conociendo hoy día (¡Imagínese, si hoy
siendo más civilizados son un espanto!) quiénes son esos, es para
requetecelebrarlo a todo lo ancho del universo que se conocía. ¿Y qué mejor que
dar un golpe mortal a un grupo que se consideraba cómplice de los árabes, o al
menos, sus hermanos por Abraham o enemigo, por haber matado a Cristo? La idea era
tentadora y los españoles no perdieron tiempo e inmediatamente decretaron que
los judíos debían irse de España o sufrir las consecuencias. Se les daban tres
meses para que lo hicieran, a menos, que se convirtieran al cristianismo,
renunciaran a sus ideas judaicas y se purificaran de su pecado original. El
dolor de los judíos fue enorme, porque ellos estaban allí desde siglos, y
expulsarlos así, era muy doloroso, por lo que muchos decidieron irse a otros
lugares como Italia, Holanda, Francia, pero también otros decidieron
convertirse al cristianismo (200,000) tomando el calificativo de “Marrano” (o converso),
naciendo entonces el “marranismo”. Es decir, el marranismo se convirtió en algo
así como un refugio o instrumento de supervivencia y que a la vez le daba la
oportunidad de combatir a quien quería destruirlo. Fue el nacimiento de la
simulación de la lucha por vida por
forzamiento, pues la alternativa era la cárcel, confiscación de propiedades o
la muerte. Y así vivieron los judíos y se incrustaron dentro de todas las
estructuras del Estado español, sin olvidar quienes eran y dejaron sentado el
ejemplo de que ante un poder absoluto y represivo, no es criticable la
sumisión, con tal de aliársele para sobrevivir y destruirlo al final. Así lo
hicieron (sufrieron cientos abusos), y aunque no lograron destruir a España, le
hicieron un gran daño equivalente, porque se sabe que los judíos siempre han
sido los dueños del dinero, los préstamos y del desarrollo de la inteligencia
humana y al socavar la enorme misión de España con el Descubrimiento directa o
indirectamente, lograron su fin, crear una España mediocre, fanática e incapaz
para vergüenza de Europa. Eso mismo debe hacerse y copiar ahora el pueblo
cubano, “amarranarse”, imitar al “marranismo” judío e incrustarse por todos
poros de las instituciones del Estado cubano, ser los primeros, los más fanáticos
y fervientes propulsores de la tiranía, para así destruirla desde dentro,
especie de virus internauta. Sí, desde dentro, e imitar de paso lo que Chávez
está enseñando a la América,
junto a los lacayos de Ortega, Evo, Fernández y Correa (la Cristina no, esa es una
bailarina) en cuanto a la destrucción de la Democracia dentro de
ella. Es decir, aplicar aquello de que cuando no se puede hacer frente al
enemigo al ser superior y cuando éste tiene todo el poder y el inhumanismo
(vertiente que no aplica a Chávez), lo recomendable es unírsele para socavarlo,
combatirlo y destruirlo. Al unirse el cubano dentro por ejemplo, del sainete de
la hija de Raúl, Mariela, con el asunto de la promoción de los transgéneros y
homosexuales, pero sólo los obedientes al Sistema, todos deben declararse más
papitas que al Papa y arroparla con tanta fidelidad y pasión para engañarla,
para llegado el momento preciso, tenerla más cerca y que no se pueda escapar.
Lo mismo se aplicaría a los herederos que usurpan la libertad del cubano. Y
nunca se podría criticar el engaño para lograr un fin como ése, porque la
sociedad y la historia enseñan, que el engaño ha sido útil cuando se tiene una
causa justa, y la causa de la liberación de Cuba hace 52 años es más que justa.
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miércoles, 4 de julio de 2012
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