“¡Tránquenlo!”, si así hubiera ordenado Danilo como su
primer Decreto contra el saliente presidente Leonel Fernández se hubiera ganado
en el acto una medalla de honor y el reconocimiento universal y además, hubiera
recordado el ‘glorioso’ pasado de los guardias. Claro, su primer problema
entonces hubiera sido la enemistad con su Vicepresidenta, la esposa de
Fernández, impuesta para su control, pero no hubiera sido infranqueable. El
otro hubiera sido con los funcionarios corruptos adictos al trancado, que por
lógica se hubieran apandillado con él en contra de Danilo, pero tampoco hubiera
sido gran problema, que en todo caso sería inmensamente compensado por la infinita
admiración del pueblo hacia él, actuado dentro de la Constitución y las
Leyes del país. Y era que ese decreto hubiera sido muy justo, pues el primer
corrupto y corruptor de los últimos ocho años de ese apaleado pueblo lo fue ese
ex presidente. Y Danilo lo sabía y lo sabe y sabe más aún, pues bien sabe que
si él ocupa ese puesto de Presidente ahora, se debía a su perseverancia y
paciencia al estilo de Confuciano y no a la benevolencia de Fernández ni de sus
allegados, quien siempre lo opacó y humilló y le ha acondicionado a que su
estadía allí sea fracasada para él ser luego
aclamado como el salvador dentro de unos años. Le dejó un país con un
inmenso déficit fiscal, lleno de deudas por doquier y repleto de corruptos con
los bolsillos llenos del dinero de los contribuyentes y que estarían dispuestos
a usarlo contra su función. Pero Danilo no lo mandó a “trancar” como se merecía
y lo dejó ir, y en cambio dio un discurso que bien hacía recordar las docenas
de discursos que decía Fernández en aquel lugar para no cumplir ninguna de sus
partes. Y se vio una repetición que podría traer mal agüero, cuando levantó su
mano frente al amante del Barrilito, joya de corrupción fernandezca, de que
juraba para hacer cumplir las leyes y la constitución de la Republica, pero omitía
qué le pasaría si no lo hacía como usualmente su predecesor lo hacía. Antes, el
juramento decía que si no cumplía, “Dios y los hombres se lo tomarían en cuenta
y hasta lo castigarían”. Ahora nada de eso se advertía, lo que significa que ya
ni el mínimo formalismo se guarda, porque la costumbre se ha impuesto de jurar
para no cumplir, sin recibir pena, sino al premio de prócer, burlándose siempre
del pueblo. Danilo prometió, pero manteniendo el 60% de los antiguos
funcionarios de Leonel en su gabinete no augura nada bueno para sus promesas,
porque éstos ya sea por la costumbre vieja o por cumplir la orden del Ex
saliente, le sabotearan sus buenas intenciones. Y no importa que Danilo pueda
ser bueno, mejor que Fernández en todos los aspectos, especialmente en la
honradez, en no aparentar mentir para reinar ni en pretender acumular riqueza
del dolor ajeno, si él no da muestras sólidas desde el inicio será sepultado
conjuntamente con sus compañeros de la corrupción generalizada de su Partido,
que se ha ganado la infame fama de haber traicionado casi todos los principios
de decencia, honor y humildad del fundador de ese Partido, el Profesor Juan
Bosch. Todavía por ahí hay ilusos que recuerdan lo que decía su Profesor, que
al “Partido o al Poder se iba a servir al pueblo, no a servirse de él”, lo que
han hecho casi todos, robando y engañando al pueblo y consecuentemente, al
mismo Profesor. Y si Danilo no actúa rápido y aplica lo que el mismo predicó,
de corregir lo mal hecho (apresar a los ladrones y depredadores), hacer lo que
nunca se hizo (trancar a un Ex presidente como primer decreto) y hacer lo que
nunca se había hecho, gobernar para todos, especialmente con justicia, hacia
los de abajo y apresar a los deshonestos, entonces Danilo no se quitará ese mote
que un contrincante una vez le puso de “Manilo”, que es el gallo grande, pero
pendejo. Entonces, Danilo no sólo se diferenciará de todos, sino que su
proyección hacia el futuro, especialmente hacia el 2016 está más que asegurada,
con el verdadero amor y reconocimiento del pueblo. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 22 de agosto de 2012
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