jueves, 6 de diciembre de 2012

EL COMANDANTE CAIDO EN CAUSA INNOBLE




Todo el que veía al Comandante Delio Gómez Ochoa > cubano, nacionalizado dominicano, en agradecimiento del país por su aporte en la invasión para la liberación contra el régimen de Trujillo en 1959, y que quedó vivo como un desmentido de que aquel régimen no era tan bárbaro como decían > extasiado frente a los escaparates de los supermercados en Santo Domingo, tenía que tener alguna sospecha sobre el Comandante. ¿Qué hacía él mirando tan intensamente la abundancia de comida, carnes, embutidos, jabones, papeles higiénicos y demás artículos que abundan en esos supermercados? Para cualquier mortal tal ‘extasiamiento’ no tendría ningún significado especial, pero, siendo él quien era, y viniendo de donde venía, obligatoriamente surgían las interrogantes. Por ejemplo, ¿por qué pasaba más tiempo en Santo Domingo que en Cuba? ¿Era porque le gustaba más? ¿O porque allí tenía lo que en Cuba no tenía que desmentiría la apariencia? Al mirar en esos supermercados, ¿acaso le recordaría las penurias que él, su familia y amigos estarían pasando en Cuba, porque allí las fotos decían de escaparates totalmente vacíos mientras la gente languidecía? ¿Sentiría el Comandante algún remordimiento, de que después de haber ayudado a Santo Domingo, no podía hacer lo mismo con Cuba? ¿O ese pensamiento jamás tendría cabida en su cerebro? ¿Pensaría él en asilarse también? Como se ve, había muchas preguntas y las que faltaban, cuando se le veía “figureando”, especie de protagonismo, moviéndose en el medio en muchas cosas del país que para muchos, se veía chocante, aunque a él se le había otorgado la ciudadanía. Tenía derecho a ser dominicano, pero la prudencia le indicaría a cualquiera, excepto a un Comandante, que debería ser reservado y no inmiscuirse demasiado en las cosas políticas del país porque realmente él era un ciudadano de ‘plástico’. Pero parece que su juicio personal o los asesores, no tenían mucha luz, y el Comandante siguió caminando por caminos pedregosos. Y dos acontecimientos han venido para aplastarlo contra el suelo, suelo que ayudó a liberar. El penúltimo fue una exposición que hizo un escritor puertorriqueño sobre un interrogatorio que se le practicó a Gómez Ochoa en aquel tiempo, en manos de Trujillo, y en el cual había algún funcionario de EU, lo que lógicamente, fue reportado a su país, y por el derecho de información, ese puertorriqueño daba a la luz pública. Más o menos decía, que el interrogado Ochoa había hablado, y más de la cuenta, algo contrario a la moral de cualquier militar y menos si es comandante. El trabajo periodístico no abundó mucho pero no pudo ocultar que el Comandante había hecho un acto de traición o debilidad lo cual no sólo empañaba su nombre, sino el lugar de su procedencia, Cuba. El último acontecimiento acaba de ocurrir en estos días, en la que increíblemente se observó al Comandante estar en un acto político y de apoyo, a nada menos que al personaje más repudiado del país, el que lo ha dejado en el mayor despilfarro,  malversación, corrupción, robos, contra los bienes del Estado. Pero el Comandante no sólo estaba allí apoyándolo con su presencia, al lado de Leonel, mirándolo (H. 20.11.12, p.8A) con cariño, sino véase lo que dijo: “Creo que con esta movilización se puede dar la gran batalla contra esos delincuentes de la política, delincuentes que deberían estar tras las rejas y no venir con tanta infamia y tanta basura, porque ellos son los más podridos. El pueblo dominicano conoce bien aquí de qué pata cojea el Diablo. Vamos a levantar a los buenos contra los malos”.  Esos “delincuentes” son el pueblo, los jóvenes, el país entero contra Leonel. ¿Qué juicio le cabría a semejante gentuza (de comandante a gentuza)? ¿La deportación? ¿La cancelación de la ciudadanía? De los pocos que se han dado por enterados, no se sabe si por poco importarle o si por vergüenza, es Despradel, que metió la cabeza en una bacinilla al comentar lo que hizo su Comandante. Pero nadie más lo ha hecho de la esquina izquierdófila. ¿A qué se debería? ¿A que no era extraño? ¿Al temor de criticar, como sería si fuera en Cuba? ¿Al complejo de Guacanagarix?  Realmente no se sabe, por lo tanto esos deben estar preocupados por ese comportamiento, aunque no debía extrañar, pues ya los comandantes de donde él viene hace rato están tambaleándose y se espera que caigan de un momento a otro como éste, para gloria eterna de ese Imbatible Sistema. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM




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