viernes, 30 de noviembre de 2012

SI RESPETARA LA LEY, DANILO RENUNCIARIA A LA PRESIDENCIA



Encontrar un hombre respetuoso en ese país, Santo Domingo, es como si Diógenes hoy caminara por allí con su famosa linterna a plena luz del sol buscando al dominicano honesto. Casi no lo hay, y si existe, son muy pocos, tantos, como los dedos de las manos o un poquitín más. Y el mejor ejemplo es el del Presidente recién electo de ese país, Danilo Medina, quien fácilmente podría ser igualado con aquel hombre que trafica con artículos ajenos, que recibe y los vende ganándose algo. Danilo traficó con artículos ajenos, con el agravante de que mientras aquel hombre lo haría sin necesariamente saber si eran robados, Danilo sí sabía que el material que recibía era ajeno, robado, por lo tanto, se envolvía en una actividad penalizada por todos los códigos criminales del mundo civilizado. ¿Qué era lo que hacía Leonel Fernández, su patrón? ¿Acaso éste no advirtió en NY meses antes de las elecciones presidenciales, que él iba a usar $40,000 millones de pesos indebidamente para ganar las elecciones? ¿Y acaso, no lo hizo, superando la cantidad? ¿Acaso desconocía Danilo que Leonel usaba todos los recursos del Estado para comprar a todos los políticos, trayéndolos a su lado con dádivas, puestos en el gobierno local o en servicio diplomático? Siendo Danilo un viejo zorro de ese Partido, y habiendo sido Secretario de la Presidencia durante muchísimos años, ¿acaso desconocía cómo era que se usaban los recursos del Estado indebidamente? ¿Qué significaba aquel grito de él mismo cuando en una contienda contra el propio Leonel, derrotado, gritó a los cuatro vientos “El Estado me derrotó”? ¿Se le debía creer o era un mentiroso? Luego, si él estaba consciente de dónde salía el dinero ajeno, del pueblo, del Estado, con el que Leonel gastó indebidamente para lograr por cualquier medio que Danilo saliera Presidente, y de ñapa, su mujer como ‘Visa’ (porque en un eventual ‘accidente’, aquél quedaría dentro de su sueño, el poder), si él es una persona seria, decente, honesta, correcta, respetuosa de la opinión ajena, de la  extranjera, de la Ley,  entonces, ¿no debería Danilo Medina renunciar a la Presidencia que tan fraudulentamente obtuvo? ¿Acaso no es norma que lo obtenido con objetos ilegales y por medio del fraude, el resultado es ilegítimo e ilegal? El hecho mismo de que él con tanto afán ha promovido la imposición de nuevos impuestos (ya tiene dos muertos en su lista) para cubrir precisamente el dinero que Leonel Fernández usó ilegalmente para él, Danilo, para que el pueblo ahora los pague, y sabiendo que el 90% de la población se opone a ello, ¿acaso no se le agrava aún más su posición, pues no conforme con usar el producto del robo, también pretende que las víctimas sean las que pagan y seguir esquilmadas? Es imposible que una persona honesta, enfrentada a tan triste realidad no ceda ante el peso de la moral. Pero en caso de no hacerlo, ¿en qué fundamento legal se basaría el quedarse y no renunciar? ¿En que fue electo por el voto del pueblo? Pero no hemos probado que ese objeto, ese material, el voto, fue comprado con recursos de lo robado? ¿En que lo desconocía? Sería entonces, el hipócrita del siglo. ¿En que no podría renunciar porque habría un vacío en el país? No, porque si él siguiera los consejos de la honestidad y la decencia, podría llamar a la formación de un Consejo de Gobierno para dirigir el país con un grupo de personas decentes, de las pocas que quedan, hasta que se celebren nuevas elecciones, las próximas o adelantándolas por declarar nula la ganada por él, mientras se da libertad a la Justicia a que cumpla su obligación con los depredadores. Si Danilo hiciera, eso, ¿en que posición quedaría ante la sociedad y ante el mundo que lo observa? De seguro, quedaría como el extranjero mejor intencionado con ese país, sí, extranjero, porque un nativo jamás haría algo así porque la sustancia de la que fue moldeado no tiene ese material que se llamada decencia. Así es que parece inútil esperar que Diógenes va a encontrar ese hombre honesto en Santo Domingo, hasta que la Justicia Divina venga, porque ya no existe el consuelo de la otra que embaucó a tantos en años idos. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

 



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