El nieto de Rafael Trujillo, el hombre fuerte de Santo
Domingo abatido en 1961 después de gobernar 21 años menos que Fidel en Cuba,
llegó a tierras del abuelo para defenderlo y recordar las cosas buenas que todo
nieto siempre ha de guardar del abuelo. Y fue una reacción lógica e inmediata
que las mentes ilustres del país, entre políticos, historiadores y escritores,
le cayeran encima como hienas a la presa, cuando tienen hambre. En la candidez
lógica del nieto, mencionó sobre muchas cosas que él dice que el pueblo
disfrutó en aquel glorioso tiempo en que el individuo pertenecía más al
gobernante que a sí mismo, y el cual se podía perder tan pronto como sintiera
que sus palabras podían salir libres de su boca. Dijo que allí no murieron
tantos como dicen ni que se sufrió tanto como afirman, porque parece que le ha
impresionado el presente, comparándolo con su pasado abuelero. Claro, a él hay
que excusarlo un poco por dos razones: una, por ser nieto y dos por haber
estado tanto tiempo alejado del terruño del abuelo, que aunque ha experimentado
cambios, hay un aspecto que quizás el nieto ni mencionó ni le pasó por la
mente, pero que sí pasó por otras mentes fuera de sus críticos. Por ejemplo, él
pudiera haber exclamado el contraste, notando y hasta disfrutando, del alto
grado de inmoralidad y latrocinio en que se vive actualmente, promovido por
aquéllos que desplazaron a su abuelo. Pudo haber preguntado, si la libertad y
otras ventajas que el pueblo obtuvo al eliminar a su abuelo, compensaba las
olas de ladrones e inmorales que se ha abatido sobre el país. Que si para eso
era que querían desalojarlo. El podría admitir, que sí, que su abuelo abusó un
poco y hasta mucho, pero que esos que lo sustituyeron lo han hecho, quizás
hasta peor, porque cuando el abuelo comenzó en el ‘30 la civilización aguantaba
todas las anormalidades y él, como experimentado guardia, tomó ventaja sobre un
pueblo que lo aplaudió y se le humilló. Pero
con sus sustitutos, esos que no tenían la desventaja de la prisa, el
tiempo, ni el enemigo presionando, no tenían porqué ser tan miserables. Sí,
esos son ladrones y criminales, porque robarle a un pueblo su paz, honor y los
centavos de sus habichuelas y arroz para dárselos a los políticos
‘desplazadores’, para derrocharlos y ponerlos en bancos extranjeros, eso es tan
criminal e imperdonable como lo que hacía su tirano abuelo. Pudo haber
preguntado además, que si los muchachos del 14 de Junio, Cayo Confites, los de
Constanza, Maimón y Estero Hondo, de si ellos estarían de acuerdo, de que
dieran sus vidas al combatir a su abuelo, para que los ladrones del presente,
dentro de los tres grupos, PLD, PRD y PRSC (engarrapateados por la Izquierda) disfrutaran
de sus sacrificios. De si estarían de acuerdo en joderse en su juventud y a su
familia, para beneficiar a tantos ladrones de estos grupos que han asaltado al
Estado dejado por Trujillo poco después de su ajusticiamiento. Pudo haber
preguntado, que qué hicieron los grandes ‘patriotas’, los que desalojaron a su
abuelo, con toda la riqueza que dejó entre ingenios azucareros, fábricas,
cabezas de ganado, deuda pública, terrenos, qué se hizo con todo eso, de si fue
a parar al pueblo o las clases depredadoras que ahora mismo, en este momento,
disfrutan eso, que creó y dejó su abuelo. De que si esos que lo han atacado tan
furiosamente, que dónde han estado en el carnaval de los ladrones y
sinvergüenzas, de si ellos serían capaces de iniciar una cruzada siquiera para
ver quiénes son los agraciados, a dónde fueron a parar todas esas propiedades
que dejó su abuelo, y de si serían capaces de pedir, que así como lo combaten
como nieto, también combatan a los depredadores que se robaron todo. También
preguntar, si así como se prohíbe por ley, alabar a su abuelo, si también se
prohibirá que los ladrones de los bienes del abuelo sigan en manos de los
“desalojadores”. Así el nieto de Trujillo, aunque no saldría libre del pecado
de defender a su abuelo, saldría satisfecho de que por lo menos, su abuelo pudo
haber sido todo lo malo que se quisiera, pero los que lo sustituyeron fueron
tanto o peores que él, y esto lo debería confortar para seguir su lucha, que de
verdad, es cuesta arriba.
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martes, 6 de noviembre de 2012
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