miércoles, 14 de noviembre de 2012

OTRO GRITO DE UN MONTESINO




Un distinguido escritor gritaba, cual otro Padre Montesino, aquél que se desgañitó pidiendo amor y respeto por los pobres Indios de América aplastados por le vorágine del Descubrimiento, de que ¿CUANDO FUE QUE ESTO SE  JODIO? (H. 1.11.12, a.l.m.). Si el grito hubiera venido de otro, se despacharía como un grito ordinario más, pero vino de una mente que cultiva el razonamiento y la justicia, buscando lo mejor del Ser. El es de los que aún pertenece a ese grupo de ‘optimistas penitentes’. Pero ese distinguido escritor parece que está confuso, inocentemente confuso, porque debía saber que allí, Santo Domingo, nunca se comenzó a joderse, porque lo que no tiene comienzo, o mejor dicho, si algo comienza a joderse, fue porque comenzó diferente, quizás bien, regular o mejor, y allí no sucedió nada de eso. Allí se nació jodido todo, siguió jodido y siempre seguirá jodido. Y fue por culpa de la zurrapa. ¿Cuál fue la esencia, el fundamento para que ese pueblo naciera al mundo? La zurrapa, esa que España dejó en 1795 cuando abandonó la isla “al sálvese quien pueda”. Allí todos salieron aun los que estaban enfermos, paralíticos, impedidos, ciegos, mancos, cojos, todos y sólo quedó eso, los que vivían en cuevas, que comían yerbas de alimento, que mataban humanos para alimentarse. Se fueron para Puerto Rico, Venezuela, Cuba y todas las islas del Caribe, a nado o en yola, en balsa o en canoa, pero salieron  y no quedó uno que sirviera. Y para empeorar las cosas, eso luego vino a mezclarse con la zurrapa del Oeste. Entonces, no es difícil imaginarse cuál seria el resultado de la mezcla de esas dos zurrapas, precisamente, lo que es el llamado pueblo allí (con algunas excepciones). Esto le explicaría al distinguido escritor, que allí no existe ese comienzo que con tanto ardor el se pregunta, cuando ve todo lo que está pasando ese país, el que no sale de un escándalo para caer en otro, un robo, para venir uno más grande, de un farsante político para sustituirlo otro peor, un depredador por otro mayor, un charlatán por otro, y todo sin que se oiga lo que tanto pregonan los entogados, alabando tanto de que allí existe un sistema judicial, como si realmente aquello fuera un país, y no una cuna de zurrapa. ¿Acaso todavía lo dudan? Búsquese la noticia por Alaska, Siberia, el Cabo de Hornos, por Rusia, Australia, por el Polo Sur, Paris, NY, España, Chile y verá quién es el que está detrás de la droga que se vende, que se introdujo allí, el del documento falso, el asesino del vecino, el matador de su mujer, siempre estará un zurrapero. Y una vez allí le preguntaron a un incauto que dónde era el primer lugar donde el niño del país aprendía a robar ya que había tantos. El se quedó pensativo y luego dijo, “oh, en su hogar”. Falso, el primer lugar donde el niño de ese país aprende a robar en su escuela, en los primeros grados, casi desde el Kinder, porque ellos ven como muchos profesores los engañan por ejemplo, cobrándoles dinero para inscripción y exámenes que son vedados por la llamada Secretaría de Educación, si allí, donde la señora Ministra se acaba de denunciar, se aumentó el sueldo de $180,000 pesos mensuales a $300,000, decidido por ella misma, ella solita, sin que necesitara la aprobación moral de nadie. ¿Necesitan esos niños mejores ejemplos para ser ejemplares zurraperos? ¿Quién quisiera tener un sistema escolar mejor que ése? Solo un país zurrapa mejor que éste lo desearía. Por eso, concomitantemente, es chocante ver como ciudadanos de ese país llamado por ejemplo, Luis Guerra, Fernandito, Jochy Acosta, y otros, se ufanan, hinchan sus vientres, y hasta sus estómagos, con mucho aire para que al cantar a todos oigan lo orgullosos que se sienten con ser zurraperos… y un incrédulo, le preguntó a un seguidor, que le dijera tan sólo una razón por la que él debía sentirse así, orgulloso de haber nacido allí, en el nicho de la zurrapa. El interlocutor rascó su cabeza y lo pensó mucho antes de darse por vencido. No encontraba nada motivo de orgullo, al contrario, lo que veía era vergüenza. Eso debía orientar al distinguido escritor que aquello nunca se jodió porque nació jodido y que él como Montesino, seguirán arando en el desierto sin esperanza de salvación. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM


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