Ya no volverán los nubarrones. Ya se irán los sinsabores. Ya
no habrá el peligro que el Santo trajo. Ya no volverán los años aquéllos. El
dolor y la experiencia lo evitarán. No se niega el susto ni los dolores. La
vida así enseña. Hasta perder lo que se tiene, entonces se le ama de verdad.
Eso lo trajo el Santo. Es de cristiano reconocerlo. Darle al hombre lo de él, a
Dios también lo suyo. Aquel golpe despertó. Negarlo es de necio. Lo mismo
cuando el barbudo. Pero ambos eran abortos. Uno como robin hood, el otro
copiador. Uno, la caña dulce, el otro el negro líquido. Ambos trajeron sogas
para amarrar. Amarrar a los inocentes. Pero hubo el despertar. Aún es rey el
dolor allá. Aquí ya mañana se irá.
Cuando Capriles triunfe vendrá el amanecer. El sol será más
lindo y la mañana también. Se podrá caminar por la ciudad. Las pandillas ya no
más. Sus palabras cumplirán. Eran así por el Santo. Habrá comida en las
bodegas. No más escasez. No más sed. No más hambre. La TV libre será. Jamás
persecución ni el encadenar de una sola voz. Sólo una se oía, la del Santo. La
imposición decía o me oyes, o me apagas. Era así su justicia, que Dios le
recriminaba. Y nadie niega el castigo. Un largo padecer. Sus gritos no llegaban.
Gritó y gritó y Dios no lo oyó. Lo quiso allí, junto a los malos. Eso será
pasado y nunca más volverá. Ya todos regresarán. No habrá más exilio. Miami se
vaciará. Allí se volverá, sin temor. Al paseo de la paz. Nunca como desterrado.
Cuando triunfe Capriles aquellas sanguijuelas perderán su
sangre. Ya no habrá líquido gratis. El padrote al patíbulo. El piñatero, a la
cárcel. El mulatón caribeño presuntuoso a lo faraón, irá a la cárcel. ‘La vieja
bailarina peor que el tuerto’ se le caerá el makeup. Al kokero redondón,
también irá a la cárcel. Y al histriónico de las tablas no se le aplaudirá. Así
morirá en olvido. Serían los aires nuevos a respirar. Ya ese olor a ropa húmeda
vieja se irá. La tocineta en podredumbre no se respirará. Será el nuevo día
cuando Capriles esté ya.
Cuando Capriles triunfe América reirá. Bolívar también.
Nunca quiso al farsante. Su nombre rodó en ‘bolivariano’. Sonaba a lo
ordinario. No le gustaba. Lo
ridiculizaba. Bolívar nunca ni opresor ni traidor fue. Sí Libertador, pero de
verdad. No dando cadenas ni maldad. Ya Irán hará daño, pero allá. Aquí no se le
quiere. Solo en libros históricos recordando a la Persia se sabrá. Rusia y
sus tanques, también quedarán allá. La
China a robar a otro lado se irá. Bin Laden y su gloria.
Alcaeda y sus terroristas. Joyas del Santo patrón, por allá se quedarán.
América es de paz y de rufianes ‘ta bueno ya. Bolívar amó América, grande y
próspera. La amó de verdad sin mezquindad.
Cuando Capriles triunfe no más maduro se verá. Ahora el
verde reinara. Pajaritos al carajo. Ese era Satanás. No era otro que en
pajarito volver quería. Seguro arrepentido ya estará. El mensaje así lo dice.
Sáquenme de aquí, es muy caliente. Envíen mis hijas las FARC a que me saquen.
Esos y otros sabían que se iba. Perdían a su santo. Se prepararon a su partida.
Se fueron a la isla. Simulaban paz pero eran falsos. Esperaban los AK47 de los
rusos. Consumarían todos la traición. Pero América despierta y espera a
Capriles ya. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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