lunes, 15 de abril de 2013

FRAUDE EN VENEZUELA ‘MADE IN CUBA’



Aunque Dios bajara del cielo o enviara  Jesús y confirmaran el triunfo de Maduro contra Capriles, hasta Dios y Jesús estarían equivocados, cuando no engañados. Donde están los comunistas, especialmente viniendo de ese lugar tenebroso y triste de la isla de Cuba, nadie, absolutamente nadie, puede dudar del infinito poder y extensión de la maldad de esa gente. Ahí está Corea del Norte para recordar y darle en la frente a los incautos, los que no estuvieran cubierto por las heces de la infamia natural de ellos. Todos los comunistas, si son verdaderos, deberían explotarse los pulmones exclamando que el demente del comunismo Norcoreano es su más legítimo representante como lo fue aquel de Camboya. Por eso es que nunca se puede respetar la memoria de Pablo Neruda, aquel poeta comunista, stalinista, que sabía por culto, lo que era eso, que hoy es otro santurrón de la estulticia literaria del mundo. Y dizque investigando si lo envenenaron o no. ¡Aleluya, si así se hizo! Ese, esos y esa cueva norteña, son la esencia más pura e ilustrativa de la moral de los comunistas y a Venezuela jamás la dejarían perder, estando tan cerca ya con el santo aquel. Y ese Norte verdaderamente siendo las heces del mundo, y frente a sus hermanos felices del Sur, no le queda más que la infamia de amenazarlos con bombas atómicas, al no poder hacerlo con ejemplos dignos ni decencia. Así hicieron en Venezuela porque el fraude no es sólo robarse el voto. Lo es también usar los recursos del Estado, intimidar con turbas al votante, permitir a la papagaya del ‘Electoral’ la parcialidad descarada, desconectar el Internet, acompañar (igualito que en Cuba) a los votantes a las urnas para que no se “olviden”. Además, ¿quién no sabe cómo los cubanos se desviven por dominar los asuntos del “hackeo”, para intervenir, como viven interviniendo todas las líneas y teléfonos en Cuba y Venezuela? ¿Cómo entonces, dejarse arrancar a Venezuela, por esos 235,000 simples votos? ¡Jamás! Todos saben que Cuba tiene los controles internos del Estado de Venezuela, y que en esto viene trabajando desde que el farsante santurrón llegó al poder, quien hubiera querido, si es que no lo hizo, darle una tajada del pastel a Irán, para completar la inmensa tragedia y traición. Cuba, con la hipocresía característica de esa gente, se vestía en el humanismo de médicos y maestros a Venezuela, para ayudarla y como pago del petróleo que el santurrón le regalaba al paraíso de mal olor. Y todos saben como mantuvo al moribundo por la isla mientras le sacaban por las buenas o adormecido por sustancias, todas las informaciones vitales de Venezuela y firmaba todos los documentos para la entrega del país. Cuando ya había cumplido la misión y cuando ya el mal olor del moribundo molestaba, lo enviaron de regreso a Venezuela, pero ya con todos los hilos amarrados, una, para mantener su misión diabólica, dos, para mantener el fluido del liquido robado y tres, para engrandecer su inmoralidad, y dentro de todo, que el Nicolás no perdiera el poder hasta que diera cáncer y poderlo curarlo allá. Y solo hay que ver esto: ¿qué personaje se vio en una foto sentado en una mesa, acompañando a Maduro el día antes de las elecciones? Era el payaso del Caribe, experto en usar los recursos del Estado para ganar elecciones y corrupto hasta el cogollito y engañador de Petrocaribe. Dos, ¿quiénes fueron los primeros que enviaron felicitaciones a Maduro por su fraude? El más siniestro Raúl, Putin, el de los fraudes en Rusia y la bailarina “más mala que el tuerto”. Estas fueron las flores morales que le acompañaban, sin haberse contado los votos aún. Por lo que a todo confirma lo del fraude que Maduro no puede negar, porque desde que se subió al cargo, comenzó su campaña diciendo que tenía seguro un 20% de votos por sobre Capriles y hasta el último momento mantuvo esa ilusión y al resultar esa pírrica diferencia de 235,000 votos moral y naturalmente, esa diferencia tiene que ser y es artificial, para no enfrentar la derrota verdadera del triunfo de Capriles. Y no hay sentencia más fuerte y justa que la que el mismo Capriles le ripostó: “Maduro, si tú antes eras ilegítimo, ahora sí lo eres mucho más”. Por lo que debe sacarse una conclusión: Si Maduro no sale por la derrota democrática, entonces la Carta de la OEA permite hacerlo por la otra vía. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM




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