Antes se solía decir cuando la longevidad no era tan
bondadosa, que fulano, se estaría revolviendo (revolcándose mejor) en su tumba
por la traición que sus discípulos han hecho a sus ideales. O por la vuelta al revés o “U turn”, que
hubieran dado a sus enseñanzas. Por ejemplo, se ha dicho con Marx y sus tantas
horas en la Biblioteca Pública de Londres, donde dormía y comía, concentrado en
la investigación de su libro El Capital, para traer la felicidad a la
humanidad, y que sus discípulos, los comunistas, lo hubieran traicionado tan suciamente,
con sus ideales rodando por el suelo. Con Juan Bosch sería lo mismo, que dirían
que se muerde las uñas de dolor en su tumba al saber lo que sus discípulos,
especialmente el protegido, han hecho con sus ideales. Pero ahora, por esa
longevidad, ya casi eso no se dice, sino que esos hombres, especialmente los
malos, sufren en vida sin que se espere que estén en la tumba. Ahí está Fidel,
que la suerte no le puede ser peor, a pesar de las apariencias, de que todavía
está vivo y funcionándole el cerebro. Ese se ha encorvado por el peso de su
maldad, y no se sabe cuál sufre más, él como vivo viendo el desastre por el que
sacrificó a un pueblo, o el pueblo que lo padeció. A ése no habrá que decirle
que se revuelve en su tumba, porque él ya lo está viendo. Pero el que sí habría
que aplicarle el revolvimiento de la tumba es al gran “libertador” de Venezuela
siglo xxi, que aunque se murió hace ratito al Satanás pedirlo, sí estaría retorciéndose
en la tumba, porque ése sí se creyó el cuento de que sus grandes ideales de
liberación y socialismo iban a perdurar por los siglos. Ese no llegó a
sacrificar a su pueblo tanto como su Maestro, pero sí lo hirió profundamente, y
no le hizo más daño porque se fue a tiempo al Calor del purgatorio. El sabía
que lo que hacía no daría resultado, una, porque él no era una analfabeto
completo, dos porque él tenía como espejo la experiencia sufrida por aquella
isla. Sin embargo, a pesar de ello siguió con sus creencias de que llevaba a su
país hacia la segunda liberación después de la de Bolívar. Cuando le puso eso
de República Bolivariana de Venezuela, si él no hubiera estado arropado por
Satanás, se hubiera dado cuenta de que eso, con el nombre solo, no funcionaría,
por lo feo, largo y anti ético. Era tan ingenuo, aunque no le cabría, porque
sabía lo que hacía, en cuanto a la maldad, que creía que con cambiar el nombre
del país, ya, ¡abracadabra!, se solucionaban los problemas. Se parecía a lo que
le pasó a la Policía Nacional de SD, que le pagó a un modisto de Nuevo York
para que le hiciera un nuevo logo, creyendo que con él, ¡fua!, se cambiaría la
esencia corrupta de la misma. Resultó que el modisto se embolsó seis millones y
la Policía siguió siendo la misma con nuevo logo. Así debía saber el
“libertador” que con ese nombre rimbombante Venezuela seguiría siendo la misma
o peor, porque las medidas que él había implantado, copiando al Padrote, no
eran lógicas ni naturales para ninguna sociedad, probada por el desastre de los
hijos de Marx. Pero él insistió, claro, y aquí hay que darle la ventaja de la
duda, pues siendo un simple militar, de esos que se les dice, “usted está aquí
para obedecer, y el pensar es de nosotros”, es decir, sin escuela fundamental,
excepto ser “guardia” y los guardias de AL nunca han estado en la lista de los
que tienen luces, siguió en sus trágica misión de salvar al país y a la América.
Y si no hubiera tenido la mancha del guardismo, y hubiera tenido un mínimo de decencia,
se hubiera dado cuenta que dividiendo a la sociedad venezolana y forzando a sus
ciudadanos a salir huyendo del país, y persiguiendo a los que producían, y
cortando la libertad del pensamiento, él tenía que saber, que eso no iba más
que al abismo. Pero siguió sin comprender, y llevó su país al calvario y es lo
que hoy es Venezuela peor que cuando el ‘libertador’ vivía. Le queda el
consuelo de que quizás no se esté revolcando mucho en su tumba, pues ya sabía
la porquería de sistema político que dejaba en su país, por lo tanto, en su
ausencia, en el dolor de su maestro Fidel, es donde verdaderamente reside el revolcamiento
del “libertador”. (Próximo: “Sus metas no logradas”). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
jueves, 16 de enero de 2014
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