jueves, 16 de enero de 2014

EL REVOLCAMIENTO DEL “LIBERTADOR”




Antes se solía decir cuando la longevidad no era tan bondadosa, que fulano, se estaría revolviendo (revolcándose mejor) en su tumba por la traición que sus discípulos han hecho a sus ideales.  O por la vuelta al revés o “U turn”, que hubieran dado a sus enseñanzas. Por ejemplo, se ha dicho con Marx y sus tantas horas en la Biblioteca Pública de Londres, donde dormía y comía, concentrado en la investigación de su libro El Capital, para traer la felicidad a la humanidad, y que sus discípulos, los comunistas, lo hubieran traicionado tan suciamente, con sus ideales rodando por el suelo. Con Juan Bosch sería lo mismo, que dirían que se muerde las uñas de dolor en su tumba al saber lo que sus discípulos, especialmente el protegido, han hecho con sus ideales. Pero ahora, por esa longevidad, ya casi eso no se dice, sino que esos hombres, especialmente los malos, sufren en vida sin que se espere que estén en la tumba. Ahí está Fidel, que la suerte no le puede ser peor, a pesar de las apariencias, de que todavía está vivo y funcionándole el cerebro. Ese se ha encorvado por el peso de su maldad, y no se sabe cuál sufre más, él como vivo viendo el desastre por el que sacrificó a un pueblo, o el pueblo que lo padeció. A ése no habrá que decirle que se revuelve en su tumba, porque él ya lo está viendo. Pero el que sí habría que aplicarle el revolvimiento de la tumba es al gran “libertador” de Venezuela siglo xxi, que aunque se murió hace ratito al Satanás pedirlo, sí estaría retorciéndose en la tumba, porque ése sí se creyó el cuento de que sus grandes ideales de liberación y socialismo iban a perdurar por los siglos. Ese no llegó a sacrificar a su pueblo tanto como su Maestro, pero sí lo hirió profundamente, y no le hizo más daño porque se fue a tiempo al Calor del purgatorio. El sabía que lo que hacía no daría resultado, una, porque él no era una analfabeto completo, dos porque él tenía como espejo la experiencia sufrida por aquella isla. Sin embargo, a pesar de ello siguió con sus creencias de que llevaba a su país hacia la segunda liberación después de la de Bolívar. Cuando le puso eso de República Bolivariana de Venezuela, si él no hubiera estado arropado por Satanás, se hubiera dado cuenta de que eso, con el nombre solo, no funcionaría, por lo feo, largo y anti ético. Era tan ingenuo, aunque no le cabría, porque sabía lo que hacía, en cuanto a la maldad, que creía que con cambiar el nombre del país, ya, ¡abracadabra!, se solucionaban los problemas. Se parecía a lo que le pasó a la Policía Nacional de SD, que le pagó a un modisto de Nuevo York para que le hiciera un nuevo logo, creyendo que con él, ¡fua!, se cambiaría la esencia corrupta de la misma. Resultó que el modisto se embolsó seis millones y la Policía siguió siendo la misma con nuevo logo. Así debía saber el “libertador” que con ese nombre rimbombante Venezuela seguiría siendo la misma o peor, porque las medidas que él había implantado, copiando al Padrote, no eran lógicas ni naturales para ninguna sociedad, probada por el desastre de los hijos de Marx. Pero él insistió, claro, y aquí hay que darle la ventaja de la duda, pues siendo un simple militar, de esos que se les dice, “usted está aquí para obedecer, y el pensar es de nosotros”, es decir, sin escuela fundamental, excepto ser “guardia” y los guardias de AL nunca han estado en la lista de los que tienen luces, siguió en sus trágica misión de salvar al país y a la América. Y si no hubiera tenido la mancha del guardismo, y hubiera tenido un mínimo de decencia, se hubiera dado cuenta que dividiendo a la sociedad venezolana y forzando a sus ciudadanos a salir huyendo del país, y persiguiendo a los que producían, y cortando la libertad del pensamiento, él tenía que saber, que eso no iba más que al abismo. Pero siguió sin comprender, y llevó su país al calvario y es lo que hoy es Venezuela peor que cuando el ‘libertador’ vivía. Le queda el consuelo de que quizás no se esté revolcando mucho en su tumba, pues ya sabía la porquería de sistema político que dejaba en su país, por lo tanto, en su ausencia, en el dolor de su maestro Fidel, es donde verdaderamente reside el revolcamiento del “libertador”. (Próximo: “Sus metas no logradas”). ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM 

No hay comentarios:

Publicar un comentario