Y de acuerdo a ellos,
quienes no lo hicieron, eran reos de ser el historiador de la burguesía, que
escribió la Historia de acuerdo a sus intereses de clase. Y otro como éste, fue
un renombrado ‘historiador’ que perteneció a la misma corriente y que ambos
escribieron libros de historia donde se distorsionaba no sólo en cuanto a la
acción de los dominicanos, sino de las invasiones y masacres de los haitianos
hechas a los dominicanos. Pero que escribieran libros haciendo estas distorsiones,
quizás no fuera tanto, lo malo era, es, que ellos se cubrían con el prestigio
de la Academia y lo peor, sus libros, en una forma u otra, por presión grupal o
política, eran usados como textos escolares y referencia forzada para los
estudiantes en todos sus niveles. Y es ahí donde su interpretación deformante hace
el gran daño, pues todos conocen la debilidad de los estudiantes para ser
inducidos a creer lo que dicen los maestros con los libros que tienen de
referencia. Y éste, Franklyn Franco, todavía era peor, porque él tenía la única
llamada Enciclopedia Dominicana, que era fuente informativa obligada, hacia
donde los estudiantes eran referidos y tomar notas. No es difícil imaginarse el
tremendo daño que hacían a la población cuando ella inocentemente bebía de esa
fuente del conocimiento contaminado por la tergiversación y fanatismo político
y del peor, del marxismo. Además , hay otro como Bernardo Vega, que es de la
Academia también, pues éste escribió un libro “Trujillo y Haití”, que realmente
da vergüenza por las tergiversaciones y acomodamiento que hace por complacer a
los haitianos y atropellar a los dominicanos, y todo porque era contra Trujillo.
Aunque Vega no es materialista, obedece a los mandatos de éstos y así escribe.
Hay otro, Cordero Michel que al igual que Cassá y Franco son consagrados
materialistas y promotores de sus ideas políticas y propagan sus distorsiones en escuelas, universidades y
colegios. Y hay más, pero éstos son los más notables. Los historiadores que no
comulgan con estas tergiversaciones, deben quedar mudos y aceptan su dominio so pena de caerle la turba
intelectual y el aislamiento aun dentro de allí mismo, la Academia. El daño que
ellos hacen lo pude comprobar cuando en una ocasión conversaba con dos amigos,
ambos habían sido maestros del sistema educativo y además, políticos y fundadores
del PLD. Uno de ellos, cuando conversábamos sobre el asunto haitiano y yo
sostenía de las masacres que habían cometido contra los dominicanos en contraposición
a la de Trujillo, él respondía que él no sabía que ellos lo hubieran hecho, y
me pedía, desafiante, que le mencionara siquiera una. Me quedaba asombrado, y
no tuve el valor de exponerle, sino que casi con ira lo mandé a que revisara
los libros de Historia, que obligatoriamente él como maestro debió haber leído.
Pero era que había estudiado los libros e ideas de estos materialistas
tergiversadores, que para ellos, esa era la posición, de si los haitianos
habían alguna vez cometido algo malo contra los dominicanos, había sido sin
intención, y en todo caso, nunca comparado con lo de Trujillo en 1937. Enseñaban
que Trujillo sí había cometido masacres, pero nunca los haitianos, quienes “nos
liberaron”. El otro sostenía la misma posición y su ignorancia se podría
apreciar en su daño, porque habían sido maestros de muchos de los peledeistas,
incluyendo a la que hoy es la Primera Dama, la esposa de Danilo Medina. También
lo experimenté cuando le pregunté lo mismo a un joven bachiller de 16 años y me
contestó algo similar, demostrando esa ignorancia inducida de la tergiversación
materialista. Por lo tanto, la Academia de Historia (RD), para su prestigio y
sanidad, debía exigir a sus miembros antes y ya dentro, que sus trabajos deben
ajustarse a la verdad y a la decencia, de lo contrario serían enjuiciados. Así
Moya Pons (y otros) se le hubiera expulsado por difamar a Duarte y a los Trinitarios
en su obra, al llamarlo “comerciante” y que actuaron (los trinitarios)
únicamente porque sus intereses personales fueron afectados. Lo mismo a Balcácer por la introducción al
libro de Price Mars, el más grande difamador y tergiversador contra los
dominicanos. (Véase más sobre estos historiadores en mi libro a salir pronto (en
imprenta) llamado “Santo Domingo, ¿Isla Maldita? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
martes, 28 de enero de 2014
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