martes, 28 de enero de 2014

LA ACADEMIA DE HISTORIA Y SU FALLA (y II)





 Y de acuerdo a ellos, quienes no lo hicieron, eran reos de ser el historiador de la burguesía, que escribió la Historia de acuerdo a sus intereses de clase. Y otro como éste, fue un renombrado ‘historiador’ que perteneció a la misma corriente y que ambos escribieron libros de historia donde se distorsionaba no sólo en cuanto a la acción de los dominicanos, sino de las invasiones y masacres de los haitianos hechas a los dominicanos. Pero que escribieran libros haciendo estas distorsiones, quizás no fuera tanto, lo malo era, es, que ellos se cubrían con el prestigio de la Academia y lo peor, sus libros, en una forma u otra, por presión grupal o política, eran usados como textos escolares y referencia forzada para los estudiantes en todos sus niveles. Y es ahí donde su interpretación deformante hace el gran daño, pues todos conocen la debilidad de los estudiantes para ser inducidos a creer lo que dicen los maestros con los libros que tienen de referencia. Y éste, Franklyn Franco, todavía era peor, porque él tenía la única llamada Enciclopedia Dominicana, que era fuente informativa obligada, hacia donde los estudiantes eran referidos y tomar notas. No es difícil imaginarse el tremendo daño que hacían a la población cuando ella inocentemente bebía de esa fuente del conocimiento contaminado por la tergiversación y fanatismo político y del peor, del marxismo. Además , hay otro como Bernardo Vega, que es de la Academia también, pues éste escribió un libro “Trujillo y Haití”, que realmente da vergüenza por las tergiversaciones y acomodamiento que hace por complacer a los haitianos y atropellar a los dominicanos, y todo porque era contra Trujillo. Aunque Vega no es materialista, obedece a los mandatos de éstos y así escribe. Hay otro, Cordero Michel que al igual que Cassá y Franco son consagrados materialistas y promotores de sus ideas políticas y propagan  sus distorsiones en escuelas, universidades y colegios. Y hay más, pero éstos son los más notables. Los historiadores que no comulgan con estas tergiversaciones, deben quedar mudos  y aceptan su dominio so pena de caerle la turba intelectual y el aislamiento aun dentro de allí mismo, la Academia. El daño que ellos hacen lo pude comprobar cuando en una ocasión conversaba con dos amigos, ambos habían sido maestros del sistema educativo y además, políticos y fundadores del PLD. Uno de ellos, cuando conversábamos sobre el asunto haitiano y yo sostenía de las masacres que habían cometido contra los dominicanos en contraposición a la de Trujillo, él respondía que él no sabía que ellos lo hubieran hecho, y me pedía, desafiante, que le mencionara siquiera una. Me quedaba asombrado, y no tuve el valor de exponerle, sino que casi con ira lo mandé a que revisara los libros de Historia, que obligatoriamente él como maestro debió haber leído. Pero era que había estudiado los libros e ideas de estos materialistas tergiversadores, que para ellos, esa era la posición, de si los haitianos habían alguna vez cometido algo malo contra los dominicanos, había sido sin intención, y en todo caso, nunca comparado con lo de Trujillo en 1937. Enseñaban que Trujillo sí había cometido masacres, pero nunca los haitianos, quienes “nos liberaron”. El otro sostenía la misma posición y su ignorancia se podría apreciar en su daño, porque habían sido maestros de muchos de los peledeistas, incluyendo a la que hoy es la Primera Dama, la esposa de Danilo Medina. También lo experimenté cuando le pregunté lo mismo a un joven bachiller de 16 años y me contestó algo similar, demostrando esa ignorancia inducida de la tergiversación materialista. Por lo tanto, la Academia de Historia (RD), para su prestigio y sanidad, debía exigir a sus miembros antes y ya dentro, que sus trabajos deben ajustarse a la verdad y a la decencia, de lo contrario serían enjuiciados. Así Moya Pons (y otros) se le hubiera expulsado por difamar a Duarte y a los Trinitarios en su obra, al llamarlo “comerciante” y que actuaron (los trinitarios) únicamente porque sus intereses personales fueron afectados.  Lo mismo a Balcácer por la introducción al libro de Price Mars, el más grande difamador y tergiversador contra los dominicanos. (Véase más sobre estos historiadores en mi libro a salir pronto (en imprenta) llamado “Santo Domingo, ¿Isla Maldita? ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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