sábado, 11 de enero de 2014

IGUALDAD ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER




¿Es realmente igual la mujer al hombre? Si es afirmativo, por lo tanto, se exige que se den los mismos derechos que el hombre, ¿pero puede esto ser cierto de que semejante igualdad exija los mismos derechos? Desde siempre se consideraba que la mujer no era igual al hombre porque en lo físico las evidencias lo afirmaban. En lo mental, podría ser cierto y en ciertas áreas y habilidades ellas tienden a tener mayor ventaja que el hombre. El hombre jamás en la vida cargara a su hijo en el vientre por nueves meses, no tiene la desventaja del periodo mensual, no tendrá que darle el seno al bebe, tiene un pene en vez de vulva, por lo que las diferencias físicas son a todas luces reales, pero a pesar de ello, las feministas se extralimitan en pedir igualdad de derechos, lo cual no debería ser. La diferencia tendría que existir por las razones obvias expuestas, pero también esas diferencias en ciertos casos deberían beneficiar a la mujer más que al hombre. No es lo mismo una maestra que un maestro, una enfermera que un enfermero, una secretaria que un secretario ni una madre que un padre. En eso ellas tienen todo el derecho de reclamar diferencias a su favor, pero, por ejemplo cuando se trata de lo militar, de trabajo duro, permanencia en el trabajo o en proyectos, ellas no pueden competir y por lo tanto debe admitirse la diferencia y de ahí la lógica de la diferencia de salario. Las feministas van a los extremos y no solo no reconocen esto, sino que pretenden igualar al hombre y a la mujer en todos sus aspectos. Y peor, donde deben pelear por sus derechos no lo hacen o hacen poco. ¿Cómo ellas explicarían que entre el hombre y la mujer siempre, en todo momento y lugar, es el hombre que va en busca de la mujer y no la mujer en busca del hombre? ¿Por que? Si son iguales, no deberían las mujeres hacer lo mismo que él, por ejemplo, la que embista en la conquista, que lleve la iniciativa del amor, la que se vuelva loca por su hombre, la que lo busque, conquiste y hasta muera por él? Ah, pero eso no se ve, excepto en las excepciones. ¿Por que? Eso se parece a cuando siempre pidiendo la igualdad, a la hora de pagar la cuenta de un restaurant, ¡ah, es el caballero que debe pagar! Así si es buena la igualdad, lo cual es como el fondo, una falsedad. Si no pueden ser iguales en esto, menos deberían entonces, pregonar que no las tomen como objeto sexual, cuando se nota de lejos que no es lo mismo ver una mujer desnuda que a un hombre. También cuando no reclaman sus derechos allí donde verdaderamente lo necesitan como en todos los países musulmanes y en algunos del Africa. ¿Quién ignora que en esos países árabes la mujer es menos que una cosa? Que en Arabia Saudita la mujer ni puede ir sola a la calle ni menos manejar un auto, porque la meten presa y las humillan. Eso y peor pasa contra las mujeres en todos los países musulmanes, sin embargo, casi nunca se ven las feministas, las de la igualdad machista, protestar, porque si es cierto que esos países están lejos de por acá, cada uno tiene negocios, consulados y embajadas por acá, y piquetes y protestas fijas frente a esos sitios sería el mejor regalo que les harían a sus hermanas esclavizadas en esos países. En Africa, pasa más o menos lo mismo, aunque allí le añaden que le dan el regalo especial, o sea arrancarle su clítoris por ser objeto del diablo. Da risa ver como las muchas mujeres que se precian de civilistas y pioneras en los asuntos de la mujer, cuando se observa en sus ventanas de facebook, twitter y otras, casi nunca ponen algo que realce a las mujeres y sus derechos. Por ejemplo, cuando las Naciones Unidas premió con un gran reconocimiento a la niña Malala, mujer de Pakistán, luchadora (casi asesinada por el Talibán) aun siendo una niña, de sus derechos para aprender, estudiar, a ser lo que ella como mujer quisiera, no se veía a ninguna de ésas decir nada y seguían con sus pamplinas diarias, tampoco sobre la última esclavizadora de otra mujer, la India por NY, y más cuando era tan necesario. Así de inconsistente son, (aunque sin ellas, no valdría la pena vivir) en su fijación inútil de pretender igualdad total con los hombres. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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