La pregunta va al corazón de un asunto que ha
sido tratado por diferentes personas, escenarios y tiempos, y es de si las
democracias deben permitir que quienes no permiten lo mismo que ella da, sigan
disfrutándola. Es decir, si se debe tolerar que a los socialistas (no ponemos
comunistas, por higiene nuestro PC) se les permita el uso de todos los
privilegios que da la democracia cuando ellos, al tomar el poder en cualquier
lugar, lo primero que hacen es eliminar, prohibir y perseguir su uso por la
población que caiga bajo su poder. Nos concentramos en dos casos, los últimos y
más evidentes. El de Cuba, desde hace un tiempito y ahora de Venezuela. El de
Cuba es archi sabido cómo se cercenó todo lo que oliera a libertad y democracia
tan pronto el barbudo tomo el poder, olvidándose no sólo de sus promesas de
libertad, sino de lo que había disfrutado y que quizás le permitió estar entre
los vivos en 1956. Si se le hubiera dado lo que él ha aplicado, de seguro que
sus barbas hubieran dejado de crecer. Con Venezuela ha sido el último, doloroso
y sangriento y que precisamente debe empujar a las mentes decentes de América a
que se abra un DEBATE para contestar la pregunta expuesta. Las democracias han
respondido a esto siempre, que no pueden
hacerlo, o sea, que no pueden aplicarle el ojo por ojo a esa gente, una, porque,
ellos viven en una democracia, y entre sus virtudes exige la no discriminación,
y hacerlo sería violar ese principio. Dos, que si lo hicieran no habría diferencia
entre lo malo y lo bueno, entre ellos y aquéllos, y que entonces los igualaría,
y sería intolerable. Es innegable que las razones son honradas y de peso, pero,
eso se ha venido aplicando desde hace tiempo sin que se haya podido evitar el último
caso de Venezuela y otros de menos tamaño como el de Ecuador, Argentina,
Nicaragua y Bolivia. En Venezuela se ha visto el intento de hacer una copia, un
clonado a lo perfecto, de todo lo desastroso y horripilante que pasó la pobre
sociedad cubana al quitarle las virtudes de la democracia (imperfecta, pero
preferible a la actual) desde que bajó el barbudo. A Venezuela, hasta el incompetente
Miguel Insulza de la OEA, se alió y realzó la advertencia de la Carta de la Democracia,
pero sólo para proteger a los destructores como Chávez en su descaro de no
proteger el derecho de ese país de seguir disfrutando las maravillas de la
democracia, que para todos los que tenían ojos, hacía tiempo había dejado de
existir, desde el mismo momento que el indio clonado había tomado el poder. Desde
ahí el empuje de los chavistas ha sido perseverante y consistente con su plan
de no dar a su población los privilegios que le dieron la oportunidad de llegar
y conservar el poder. El golpe de estado frustrado de Chávez, que debió haberlo
sancionado, le permitió disfrutar de la impunidad de la democracia, para hacer
más fácil su perdición. Golpe a golpe, poco a poco ese gobierno de Venezuela ha
venido arrancando cada uno de los pilares de la democracia que le dio la
oportunidad de nacer y las consecuencias son vistas todos los días, caos, río
de sangre, dolor, abuso, tortura, ríos de mentiras y cuanta lacra son capaces
de producir los socialistas. En los demás países mencionados, ellos no han llegado
a los extremos que en Venezuela, pero no se crea que el plan no esta diagramado
para completarse, lo que ha pasado es que se esperaba que Venezuela se
consolidara, para ellos dar el próximo paso. Por lo tanto, con todas estas
muestras de lo que son, especialmente en doblez, hipocresía y traición, los
demócratas deben plantearse el debate de si es correcto seguir dándole a esos
enemigos los instrumentos para que sigan produciendo tanto dolor y agonía en
los pueblos de América, y si por el contrario se le debe aplicar el mandato bíblico
del ojo por ojo al estilo social, aunque no penal. Ese sería un buen paso de
avance para la paz y liberación de los adoloridos pueblos de América. Y los
cubanos de Miami son un buen ejemplo, alejado de lo que les achacan de
troglodismo, derechismo e intolerancia, cuando siempre se han preguntado (y
combatido) que porqué permitir que los personeros de Fidel disfruten en Miami
de los derechos y privilegios que los cubanos no tienen, ni ellos tendrían en
caso de ir a Cuba. ¿Porqué, por qué? y actuaban en consecuencia, y con
demasiada razón. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
jueves, 13 de marzo de 2014
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