jueves, 13 de marzo de 2014

¿DEBEN LAS DEMOCRACIAS DAR LO QUE NO RECIBEN?




La pregunta va al corazón de un asunto que ha sido tratado por diferentes personas, escenarios y tiempos, y es de si las democracias deben permitir que quienes no permiten lo mismo que ella da, sigan disfrutándola. Es decir, si se debe tolerar que a los socialistas (no ponemos comunistas, por higiene nuestro PC) se les permita el uso de todos los privilegios que da la democracia cuando ellos, al tomar el poder en cualquier lugar, lo primero que hacen es eliminar, prohibir y perseguir su uso por la población que caiga bajo su poder. Nos concentramos en dos casos, los últimos y más evidentes. El de Cuba, desde hace un tiempito y ahora de Venezuela. El de Cuba es archi sabido cómo se cercenó todo lo que oliera a libertad y democracia tan pronto el barbudo tomo el poder, olvidándose no sólo de sus promesas de libertad, sino de lo que había disfrutado y que quizás le permitió estar entre los vivos en 1956. Si se le hubiera dado lo que él ha aplicado, de seguro que sus barbas hubieran dejado de crecer. Con Venezuela ha sido el último, doloroso y sangriento y que precisamente debe empujar a las mentes decentes de América a que se abra un DEBATE para contestar la pregunta expuesta. Las democracias han respondido  a esto siempre, que no pueden hacerlo, o sea, que no pueden aplicarle el ojo por ojo a esa gente, una, porque, ellos viven en una democracia, y entre sus virtudes exige la no discriminación, y hacerlo sería violar ese principio. Dos, que si lo hicieran no habría diferencia entre lo malo y lo bueno, entre ellos y aquéllos, y que entonces los igualaría, y sería intolerable. Es innegable que las razones son honradas y de peso, pero, eso se ha venido aplicando desde hace tiempo sin que se haya podido evitar el último caso de Venezuela y otros de menos tamaño como el de Ecuador, Argentina, Nicaragua y Bolivia. En Venezuela se ha visto el intento de hacer una copia, un clonado a lo perfecto, de todo lo desastroso y horripilante que pasó la pobre sociedad cubana al quitarle las virtudes de la democracia (imperfecta, pero preferible a la actual) desde que bajó el barbudo. A Venezuela, hasta el incompetente Miguel Insulza de la OEA, se alió y realzó la advertencia de la Carta de la Democracia, pero sólo para proteger a los destructores como Chávez en su descaro de no proteger el derecho de ese país de seguir disfrutando las maravillas de la democracia, que para todos los que tenían ojos, hacía tiempo había dejado de existir, desde el mismo momento que el indio clonado había tomado el poder. Desde ahí el empuje de los chavistas ha sido perseverante y consistente con su plan de no dar a su población los privilegios que le dieron la oportunidad de llegar y conservar el poder. El golpe de estado frustrado de Chávez, que debió haberlo sancionado, le permitió disfrutar de la impunidad de la democracia, para hacer más fácil su perdición. Golpe a golpe, poco a poco ese gobierno de Venezuela ha venido arrancando cada uno de los pilares de la democracia que le dio la oportunidad de nacer y las consecuencias son vistas todos los días, caos, río de sangre, dolor, abuso, tortura, ríos de mentiras y cuanta lacra son capaces de producir los socialistas. En los demás países mencionados, ellos no han llegado a los extremos que en Venezuela, pero no se crea que el plan no esta diagramado para completarse, lo que ha pasado es que se esperaba que Venezuela se consolidara, para ellos dar el próximo paso. Por lo tanto, con todas estas muestras de lo que son, especialmente en doblez, hipocresía y traición, los demócratas deben plantearse el debate de si es correcto seguir dándole a esos enemigos los instrumentos para que sigan produciendo tanto dolor y agonía en los pueblos de América, y si por el contrario se le debe aplicar el mandato bíblico del ojo por ojo al estilo social, aunque no penal. Ese sería un buen paso de avance para la paz y liberación de los adoloridos pueblos de América. Y los cubanos de Miami son un buen ejemplo, alejado de lo que les achacan de troglodismo, derechismo e intolerancia, cuando siempre se han preguntado (y combatido) que porqué permitir que los personeros de Fidel disfruten en Miami de los derechos y privilegios que los cubanos no tienen, ni ellos tendrían en caso de ir a Cuba. ¿Porqué, por qué? y actuaban en consecuencia, y con demasiada razón. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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