La desgracia de Ucrania y la de Venezuela deben
servir certeramente, para presentar dos lecciones a los demás pueblos que deben
recordar, aprender y nunca olvidar. La de Ucrania es como la de Venezuela, a
nivel universal, pues brevemente indican a las naciones, que deben tener mucho
cuidado con los nacionales de otros países que buscan quedarse en los
territorios de otro. La de Venezuela, aunque va para todos, se concentra en el
pueblo de Cuba, en la que le indica que nunca es suficiente la lucha ni la sangre
derramada para lograr el tesoro más preciado del ser humano: su libertad.
Ucrania le grita a Europa el recuerdo de Kosovo y Hitler y el presente con una
inmigración que tiene todas las tintas de una desgracia gigante en potencia: la
de los musulmanes o islamistas, de los países árabes. Los periódicos y la
Internet no se cansan de decirle al mundo quiénes son los islamistas y qué
planean hacer en los lugares en que han llegado o les han dado refugio. Cuando
ellos se acercan hambrientos o ahogándose de embarcaciones que se hunden y son
recibidos, abrigados y alimentados por los europeos, miran y parecen dar las
gracias, pero en el fondo la mayoría trae el veneno del islamismo que dice que
el mundo es de ellos y que ellos son los únicos hijos de dios, y que los demás
deben morir. Ese es su mensaje dicho en silencio hasta que pasan los días de su
arribo para gritarlo. Los ejemplos de quiénes son y lo qué quieren son más que
claros y diariamente repetidos por sus actos raciales, de intolerancia,
anacronismo y terrorismo y Rusia, aunque no es islamista, siempre ha actuado
parecido a ellos en cuanto a que cualquier país le pertenece y lo toman entero
o en parte, para responder al grito de sus emigrantes. Hay otro país fuera de
Europa que debe poner atención a sus inmigrantes. Es Santo Domingo, que tiene
un problema histórico con un vecino que no sólo vive invadiéndolo de todas
formas, violentas y pacíficas, sino que también quiere y pregona que la isla le
pertenece y que los nativos no tienen razón de estar allí. Esos inmigrantes, al
no tener una madre patria como Rusia, no han hecho lo que de serlo hubieran
hecho, que por suerte, su miseria milenaria no les permite más que ser un
inmigrante indeseable, pero al que de todos modos hay que prestarle atención,
no vaya a ser que mañana sea como Rusia y diga que sus nacionales de los
pueblos de la frontera (donde en algunos son mayoría por desvergüenza de los
“orgullosos nativos”) se sienten amenazados y se anexe esos territorios como en
el pasado ya lo ha hecho con Hincha, San Rafael, y otros. Venezuela a Cuba le
dice que ella decidió que no iba a pasar por el mismo camino que el pueblo
cubano, de aceptar una tiranía comunista sin que tuvieran que exterminar a todo
su pueblo, y ahí están, dando la batalla, en la que han dado muestras al mundo
y diciéndole a Cuba, que sus muertos habidos no son suficientes, y que tienen
que poner más, dar más su sangre para que logren expulsar a ese malsano sistema
que reina allí. Sí, es cierto que Cuba por aquellos años gloriosos, sacrificó a
muchos de sus hijos en contra la bestialidad de la tiranía que se aproximaba,
pero tenía y debía dar más, nunca flaquear, claro, es más fácil decir que
practicar, pero por lo menos, en el mundo de los ideales y en de la práctica
que le está dando Venezuela, se debe repetir, que aún necesita más sangre para
salvarse de la peste que le ahoga y avergüenza, porque si no, seguirá en su
letargo de dolor e indignidad, mientras Venezuela, aunque ha perdido ya a más
de 30 de sus mejores hijos, sus estudiantes, vive en dolor, pero sabiendo que
nunca esa tiranía, hija de la inspiración de la brutalidad de Rusia, quedará
mucho tiempo reinando allí. En Venezuela a pesar del libertador farsante durar
más de una docena de años construyendo el gran monumento de su feroz dictadura
que ahora se está viendo en las calles, en el congreso, con la flamante
Constitución excrementada, con su amenazante Petrocaribe, con sus planes de
socavar todo lo de valor en América, para seguir los lineamientos del tirano
barbudo de Cuba, le dijo ¡basta ya!, y ahí está la rebelión, que dice al mundo
que ese país jamás será como Cuba y que invita a la vez a ésta a que la siga y
se levante y se disponga a completar la cuota de sangre que debe aún dar a Su Libertad. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
martes, 25 de marzo de 2014
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