martes, 25 de marzo de 2014

DOS LECCIONES PARA NO OLVIDAR




La desgracia de Ucrania y la de Venezuela deben servir certeramente, para presentar dos lecciones a los demás pueblos que deben recordar, aprender y nunca olvidar. La de Ucrania es como la de Venezuela, a nivel universal, pues brevemente indican a las naciones, que deben tener mucho cuidado con los nacionales de otros países que buscan quedarse en los territorios de otro. La de Venezuela, aunque va para todos, se concentra en el pueblo de Cuba, en la que le indica que nunca es suficiente la lucha ni la sangre derramada para lograr el tesoro más preciado del ser humano: su libertad. Ucrania le grita a Europa el recuerdo de Kosovo y Hitler y el presente con una inmigración que tiene todas las tintas de una desgracia gigante en potencia: la de los musulmanes o islamistas, de los países árabes. Los periódicos y la Internet no se cansan de decirle al mundo quiénes son los islamistas y qué planean hacer en los lugares en que han llegado o les han dado refugio. Cuando ellos se acercan hambrientos o ahogándose de embarcaciones que se hunden y son recibidos, abrigados y alimentados por los europeos, miran y parecen dar las gracias, pero en el fondo la mayoría trae el veneno del islamismo que dice que el mundo es de ellos y que ellos son los únicos hijos de dios, y que los demás deben morir. Ese es su mensaje dicho en silencio hasta que pasan los días de su arribo para gritarlo. Los ejemplos de quiénes son y lo qué quieren son más que claros y diariamente repetidos por sus actos raciales, de intolerancia, anacronismo y terrorismo y Rusia, aunque no es islamista, siempre ha actuado parecido a ellos en cuanto a que cualquier país le pertenece y lo toman entero o en parte, para responder al grito de sus emigrantes. Hay otro país fuera de Europa que debe poner atención a sus inmigrantes. Es Santo Domingo, que tiene un problema histórico con un vecino que no sólo vive invadiéndolo de todas formas, violentas y pacíficas, sino que también quiere y pregona que la isla le pertenece y que los nativos no tienen razón de estar allí. Esos inmigrantes, al no tener una madre patria como Rusia, no han hecho lo que de serlo hubieran hecho, que por suerte, su miseria milenaria no les permite más que ser un inmigrante indeseable, pero al que de todos modos hay que prestarle atención, no vaya a ser que mañana sea como Rusia y diga que sus nacionales de los pueblos de la frontera (donde en algunos son mayoría por desvergüenza de los “orgullosos nativos”) se sienten amenazados y se anexe esos territorios como en el pasado ya lo ha hecho con Hincha, San Rafael, y otros. Venezuela a Cuba le dice que ella decidió que no iba a pasar por el mismo camino que el pueblo cubano, de aceptar una tiranía comunista sin que tuvieran que exterminar a todo su pueblo, y ahí están, dando la batalla, en la que han dado muestras al mundo y diciéndole a Cuba, que sus muertos habidos no son suficientes, y que tienen que poner más, dar más su sangre para que logren expulsar a ese malsano sistema que reina allí. Sí, es cierto que Cuba por aquellos años gloriosos, sacrificó a muchos de sus hijos en contra la bestialidad de la tiranía que se aproximaba, pero tenía y debía dar más, nunca flaquear, claro, es más fácil decir que practicar, pero por lo menos, en el mundo de los ideales y en de la práctica que le está dando Venezuela, se debe repetir, que aún necesita más sangre para salvarse de la peste que le ahoga y avergüenza, porque si no, seguirá en su letargo de dolor e indignidad, mientras Venezuela, aunque ha perdido ya a más de 30 de sus mejores hijos, sus estudiantes, vive en dolor, pero sabiendo que nunca esa tiranía, hija de la inspiración de la brutalidad de Rusia, quedará mucho tiempo reinando allí. En Venezuela a pesar del libertador farsante durar más de una docena de años construyendo el gran monumento de su feroz dictadura que ahora se está viendo en las calles, en el congreso, con la flamante Constitución excrementada, con su amenazante Petrocaribe, con sus planes de socavar todo lo de valor en América, para seguir los lineamientos del tirano barbudo de Cuba, le dijo ¡basta ya!, y ahí está la rebelión, que dice al mundo que ese país jamás será como Cuba y que invita a la vez a ésta a que la siga y se levante y se disponga a completar la cuota de sangre que debe  aún dar a Su Libertad. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM

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