El grito esta ahí, y Facebook es el instrumento maravilloso que nos
deja verlo con más claridad y fidelidad. La gente, la buena, decente, la mujer,
el joven, el viejo, el niño, todos están al grito, lanzando centellas y
maldiciones contra los invasores haitianos, que han llegado al extremo de uno lanzarse
sobre un guardia de seguridad para quitarle su arma de reglamento a plena luz
del día. Y se oía, “por dios, y hasta dónde vamos a aguantas a estos malditos”.
Y la desesperación es grande y más cuando se ve que el gobierno no hace nada ante
el torrente de haitianos que hasta se cagan en plena calle, y Danilo camina y visita
sitios con su sonrisa insípida, sin demostrar si verdaderamente él es
descendiente de uno de los padres de la patria. Pero parece que eso fue un
chiste de algún periodista. Y su postura sería más pútrida si el TC no le
hubiera acomodado la huida pues al fallar como lo hizo anulando la “vinculación”
pues el inefable presidente ya no tiene que decir su opinión ni mandar a nadie
al carajo por la ofensa de la Corte Interamericana. Pero mientras tanto, y
antes que los haitianos copen completamente al país, los dominicanos sí pueden
tomar medidas de autodefensa, aunque por ahora no sean físicas. Lo primero que
se debe es tener son dos enfoques principales: Uno, repeler al intruso invasor
y dos, sacar a la luz pública los hombres de aquellos individuos nacidos en RD
que hicieron posible, que anestesiaron, que envaselinaron, que adormecieron la
conciencia del pueblo para que nunca viera como una amenaza lo que racionalmente
era, es y siempre será una amenaza, la presencia haitiana en el Oeste y peor
dentro de RD. A ésos no se les debe permitir que permanezcan como hasta ahora a
la sombra sin sacar la cabeza. ¿Ha visto alguien a alguno de éstos escribir
algo en estos días desde que comenzó el asunto de la sentencia del TC, la ley
de regulación y el caos del país por esa presencia? Nooo, ninguno, bueno, hasta
donde he podido saber en los periódicos, en las redes. Todos están allí, como
se dice militarmente, en “posición de descanso”, mirando cómodamente y
sonrientes, viendo cómo sus grandes sacrificios y luchas por los haitianos han
dado sus frutos, ése que está padeciendo con lágrimas y el gritos el pueblo dominicano.
¿Quién ha visto a un Bernardo Vega escribir nada sobre los haitianos, o a
Carlos Dore, o a un Franklin Franco (a éste Lucifer se lo llevó para que no
hiciera más daño al país), a R. Cassá, a Cordero Michel y otros? No, éstos y
todos sus compañeros de faenas están callados, pero fueron los culpables de
anestesiar al pueblo para que no se diera cuenta del peligro haitiano. Sólo hay
que leer sus libros. FFranco en alguno de sus libros llegó a racionalizar,
justificar todas las atrocidades de Dessalines contra los dominicanos. Cassá
hace lo mismo, y también Cordero Michel. Y Bernando Vega con su libro Trujillo
y Haití fue tan caluroso hacia los haitianos que hasta un banco haitiano patrocinó
la presentación del mismo en Puerto Príncipe, y estando allí presentes los
nietos del verdugo de los dominicanos Prince Mars. ¿Es justo que estos
personajes queden así, sin castigo, ahora que por todo lado se pide justicia y
cero impunidad? Noo, hay que sacarlos del closet y darlos a conocer. El punto
dos, es muy importante y complementario y consiste en hacerle al haitiano su
estadía en el país ocupado lo más incómodo posible y no hacer como muchos hacen
todo lo contrario, lo que no sólo afecta al país, sino que beneficia a los
invasores. No se le debe comprar nada si tienen negocio. No se le debe vender
nada. No se le debe alquilar nada. No se le debe aceptar en nada ni social,
comercial ni culturalmente. Hay que ir a los medios de comunicación a denunciar
a los que mencionamos anteriormente, a recobrar el tiempo y terreno perdido y
usar esos medios para enseñar al pueblo la verdad y del peligro que acecha al
país. Si hace esto y lo que cada dominicano invente hacia esa meta, será una
buena forma de conserva al país y sacar o por lo menos no hacer la vida tan
placentera a los invasores haitianos y así serán dignos de Duarte y Luperón. ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 19 de noviembre de 2014
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