Es innegable el gozo inmenso que sienten
muchos el ver ahora como los dominicanos, alias los pálidos (los indios llamaron
“cara pálida” a los que no eran de su grupo según las películas de u.s.a.)
desesperados, alborotados, preocupados, corriendo de un lado hacia otro,
elevando la voz, pidiendo al Señor y hasta a Lucifer que los ayuden a salir del
atolladero en que se han metido con los haitianos. Y es llamativo ver cuántas
caras nuevas, (todas nuevas, unas más que otras), y no es que se critiquen, no,
ojalá surjan millones, pero llama la atención los años de indiferencia y complicidad
de muchos de los cara pálida que han venido conviviendo con la traición a su
propio país y como si nada, como si fuera lo más normal ser traidor al terruño
donde se ha nacido. ¡Cuántos traidores y bandidos ha tenido esa tierra! Y
parecería que no hay que decir cuántos, sino cuáles los que por silencio,
inacción o acción no los fueron? Es
decir, la diferencia entre los que lo hicieron y los que no, es abismal, pues
son pocos los libres de pecado. Comenzando por el Santurrón que aun ciego
gobernaba a los pálidos con su falsía gigante y que hipócritamente escribió “La
Isla al Revés” para engañar respecto a Haití. Y luego de ser el supremo
maestro, le siguieron los grupos: El PRD, que siguió la tradición impuesta por su
PRSC, al inscribir a los haitianos, sacándoles documentos para obtener sus
votos. Estos idealizaron al haitiano, aquél que hicieron ‘dominicano’ para así
consolidar la anexión (Escribimos el libro “Peña Gómez y el avance del
anexionismo en Santo Domingo para 1998, para los ignorantes y resentidos.
Luego “Haití, a pesar de la tragedia” y
luego “Santo Domingo, ¿isla maldita”, y el otro “Trauma y Derecho en Santo
Domingo”, (antes ya tenía desde 1974 su “Jesús de Galíndez, el vasco que inició
la decadencia de Trujillo”), más cientos de artículos y todos defendiendo la
tierra de RD ¿Visionario, superpatriota o superpendejo?). Luego llegó el PLD
que hizo lo mismito que los anteriores, al usar a los haitianos para votar y
llenar los campos y las construcciones. Pero lo más hermoso es ver a los
Sindicatos, esos que representan a los obreros pedir mejoras salariales
mientras en sus narices se violaba el Código del Trabajo del 80% de mano de
obra dominicana. Nunca esos seudos líderes gritaron contra este crimen hacia
los obreros y el país. En la llamada Academia Dominicana de la Historia, si
busca allí encontrará una cueva de serpientes pro haitianas. Y la
insensibilidad e incapacidad de los nuevos luchadores es que aun
diciéndoles dónde están los autores intelectuales de la hecatombe del país,
ninguno (incluye a jóvenes y damas sonoras) se ha movido a leer un libro de
estos historiadores, libros que son de textos del sistema de Educación del
país. Ninguno lo ha hecho por ignorancia, estupidez y el vicio del bla, bla,
sin educarse para poder no sólo defenderse, sino hacer justicia contra los
malos. Por eso ese gozo de algunos, verlos corriendo desesperados porque los
haitianos ya están aquí gracias a su indiferencia y complicidad y dicen para
quedarse, pues ahora no serán 22 años, noooo, será pa’siempre, o por 500 más. Y
observe de la sinceridad de los nuevos luchadores y de los viejos, y fácilmente
notará que muchos de esos que bla, bla, son los primeros que les alquilan casas
a los haitianos, les compran sus jugos sucios de china, su jugos contaminados de
caña, sus comidas, vegetales, los emplean de guachimán, los prefieren en la
construcción y si tienen alguna casa, los usan de sirvientes y en el campo
tienen a diez de ellos sembrando y cuidándoles sus fincas aunque en sus
facebooks digan mucho bla, bla. Esa hipocresía de los pálidos quizás cambie
cuando los haitianos entonces les enseñen sus modales y patriotismo, y en
francés o patuá. ANTICRITICA.BLOSPOT.COM
viernes, 28 de noviembre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario