Mencionar
petróleo trae tantos malos recuerdos, que se llegó a convertir en algo así como
una peste. Ahí está aquel boicot árabe de 1973 contra Occidente y la gran
escasez y líneas de autos buscando gasolina. Ahí están los recuerdos del
“libertador” bolivariano corriendo entre los países árabes para lograr que el
barril de petróleo se vendiera a $200 dólares sin considerar el inmenso dolor
que causaría a los que lo consumen. Ahí están los abusos de las grandes petroleras
contaminando y saqueando a los países donde hay petróleo. Ahí está Rusia con los
países cautivos en que se metió Europa al depender de su gas y petróleo para su
extorsión. Petrocaribe, instrumento diabólico que muchos políticos y escritores
considerados instruidos, nunca pudieron ver qué era eso, o si lo notaron, su
perversidad innata no les permitió llamarla por su verdadero nombre. (¿Dónde
meterán el hocico los que locos defendían la bondad de Petrocaribe al vender la
deuda de RD al banco Golden Sasch?) Pero como en muchos casos, lo malo algún día
debe trocarse en bueno, ahora mencionar petróleo trae buenos recuerdos y no
como antes, sino de alegría, placer, gozo, de satisfacción, de venganza, el
dulce y a veces rechazado instrumento para compensar por sufrimientos injustos
pasados. Escribimos hace más de un año “Y tendrán que beberse su petróleo”
refiriéndonos a Venezuela y Chávez en su permanente amenaza contra EU de que si
movía un dado, le iba a cortar el suministro de petróleo. Esto lógicamente, no
gustaba a EU, una porque era una amenaza pública e injusta, dos, porque de
darse le haría un gran daño. Pero ohh Satanás, se fue el santurrón Chávez a la
tumba llorando al irse, y ahora se cumple lo que escribimos, de que Venezuela
se está bebiendo su petróleo. El bendito petróleo, gracias a varios factores,
entre ellos el descubrimiento de EU de extraerlo en forma nueva y que lo ha
llevado al autoabastecimiento, el aumento del uso de energías alternativas, la
debilidad económica mundial y la bien tomada decisión por Arabia Saudita, han
perfumado el buen nombre del petróleo y he ahí porque ahora decir petróleo es
decir todo lo bueno que trae. Y como consecuencia de estas cosas bellas, éste
ha estado bajando de precio a gran velocidad al extremo que ha perdido en unos
meses un 40% de su valor, es decir de $115 el barril a unos $70. ¿Y qué
significa esto para esos países como Venezuela, Rusia e Irán y de carambola,
Cuba? Para los demás países es felicidad, para estos cuatro, paraísos de
tiranías, significa el olor a la muerte y podredumbre. Cuando otra vez
Venezuela, ahora al mando del heredero Maduro, corrió a Arabia Saudí para
pedirle que se conviniera en recortar la producción de petróleo con el fin de
crear escasez y subir nuevamente el precio del petróleo y hermosamente Arabia
dijo NO, el petróleo se queda así, como está, el enviado de Venezuela regresó a
su país a beber un poco de petróleo para compensar. Y Rusia está temblando
tanto, que el agresivo Presidente Putin arremetió contra Occidente, de que
quieren destruir a Rusia con esta maniobra, especialmente herido por el desvalor
del Rublo en un 30%. Irán, pasa por lo mismo, pues ahora no puede disponer de
petrodólares para sus fieles terroristas. Pero donde muchos se sienten felices
es cuando analizan el porqué Arabia tomó esa decisión, al recordar lo que Putin
había dicho de que la destruiría si no detenía su apoyo a sus islámicos. ¿Y qué
mejor venganza que Arabia destruir a Rusia en su petróleo, antes que lo haga
contra ella? Y Cuba, la que no paga a
nadie desde hace 40 años, al no recibir gratis el petróleo de Venezuela porque
se lo está bebiendo todo, pues también podría por fin caer. Así que el bello
petróleo, hoy hará algo bueno, al ayudar a caer a cuatro tiranías, las más
peligrosas de mundo. ¡Oh Petróleo, qué bello ahora eres! ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
lunes, 8 de diciembre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario