La
expresión usual es que tanto los malos como los buenos, cuando ya están descansando
en su tumba fría o caliente y algo sucede, que mortifique o contradiga lo que
buscaba el difunto, se proclama que él se está revolviendo de dolor en su
tumba, y sin poder hacer ni decir nada. Fidel ha tenido la inmensa suerte que nadie
podrá decirle eso, porque él ya sabe que su sueños majestuosos de ser el
príncipe (fue monarca sí) adorado de las Américas, junto a la creación de aquel
Nuevo Hombre y Sociedad, junto a los muchos vietnams, todo eso se le vino
abajo, se derrumbó, y tuvo la suerte de que lo ha visto estando aún vivo, moribundo,
pero respirando y nadie podrá decir, “ay ¿cómo estará Fidel en el infierno
ahora, si supiera lo que han hecho Raúl y sus discípulos al traer a las
jineteras, el turismo, el mercado, junto al capitalismo y ser un vendepatria?”.
¡Ah, Fidel, qué dichoso el barbudo ese! Diferente al pobre Chávez, que lo único
de que disfrutó fue darle azufre a Busch en la ONU, del piropo aquel de “¿necio, porqué no te callas?”, de escaparse del
contragolpe, de su Petrocaribe, que le sirvió como lo planeado, instrumento de
“ayuda fraterna” y no de extorsión ni cautiverio, el poder escoger a su
heredero, en el que tenía sólidas esperanza por lo de medio indio con la negrura y blancura
hispánica, y dejar las cosas en orden. También saber lo malo de los Papas
cuando le rogó, le lloró, usó la virgen de señuelo y nada, no lo recibió para
ver si le daba unos diiitas más sobre la tierra y poder disfrutar de la
presencia de Fidel y de sus hijas. No, no lo recibió, y tuvo que recurrir a los
chamanes de Evo y los guanguá de Fidel que esos si saben de brujería y drogas,
pues aunque muchos creían que se iba antes, luchó, lloró, sí, tuvo que besar a
la virgencita y peleó, pero se fue cuando casi quiso. Eso lo disfrutó, ahora, a
diferencia de Fidel que lo ha visto todo, su derrumbe, el pobre Chávez no vio
nada de su paraíso figurado donde la gasolina correría como ríos, los bifteck
serían tan abundantes como donde su adorada Cristina, donde el poderío de las
FARC se extendería por todo el Sur con las armas y aviones importados de los
rusos y él dominaría como el segundo Fidel. Sobre su ardiente deseo de tener un
barril de petróleo a $200 dólares, bueno, eso sí debe haberle dolido, porque
juraba con todos sus amigos islámicos, de Irán, Libia, Siria, Arabia, que ellos
lo secundarían. Claro, él lo vio, pero no contaba con que su adorado amigo Kadafy, el revolucionario tan limpio y honesto
como Fidel, lo iban a eliminar en una cuneta. Eso le dolió y fueron de las
cosas que dolorosamente vio antes de marchar hacia su horno allá abajo. Estando
al borde de su tumba, se sentía más que seguro que los imperialistas, Estados
Unidos, estarían a acercándose a su fin y que él con su petróleo, armas, Fidel
y su revolución siglo 21, ya serían los dueños del mundo. Eso él no lo vio y es
de las cosas que les estarán revolviendo las tripas que aún le queden al
heroico libertador bolivariano (está como Lenin, que su momia tiene hongos y no
huele bien, y peor, porque la suya está en el trópico). Eso lo tendrá que tener
enfermo en su tumba, pero por suerte, el heredero logro comunicarse con él, y ya
cuando esas noticias le llegaran, las sabría, gracias al pajarito comunicador.
De lo que si no sentiría dolor sería de su amigo Evo, que como buen hermano,
que sigue amarrándose a los terroristas de Irán. De Cristina, le duele, pues
ahora la investigan por robo y los buitres le comen sus dólares. En Nicaragua
hay felicidad que ahora inventa con los chinos y una nueva piñata. Correa se
quedó con su ‘sucre’ natimuerto y sus economías quebradas como la de la propia del
libertador, y las FARC implorando por un pacto. En definitiva, pobre
libertador, tanto que luchó, de su enorme aspiración y sacrificio nada le ha
quedado, más que un petróleo a $50 el barril, su país quebrado y su pueblo
maldiciéndolo. ¡Cómo estará llorando, con un Fidel viéndolo y aún pataleando! ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
domingo, 28 de diciembre de 2014
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