Decía una
alegre y sabia sentencia, atribuida creo a Napoleón, asi: “Mientras más conozco
al hombre, más amo a mi caballo”, queriendo significar que el hombre es (no
todos, hay muchísimos nobles aún, incluyendo a las mujeres) tan malo, que no
había forma de creer en él, de compartir, confiar, porque era perverso, farsante,
mentiroso, traidor, egoísta, avaricioso. Y ahora hay una sentencia, y no sé si
es original de quien escribe o si ya algún otro mortal la habrá dicho, y es
esta: “Mientras más me mencionas a Jesús, menos creo en ti o tus palabras”.
Este pensamiento, a diferencia del otro, es más claro, explícito, y dice de las
personas (no todas, pero siempre se nota especialmente por la incoherencia) que
viven mencionando a Jesús en sus escritos o prédicas callejeras (es otra de las
maravillas de Facebook, porque aquí sí es fácil encuerar a eso(a)s farsantes
del nombre de Jesús), que lo que hacen en engañar a unos cuantos, pero no a la
mayoría, porque como dijo Jesús, “por sus hechos los conoceréis, y “ay,
cuidadito, pues en mi nombre vendrán muchos que dirán soy hijo de dios, pero
serán unos farsantes”. Es la pura verdad, esos engañan a muchos, y hacen daño,
porque la gente pierde la fe y la confianza en los verdaderos hijos de Jesús.
Tenía un amigo que decía, que confiaba más en alguien borrracho, que le dijera
algo de Jesús que en aquél que anduviera con una Biblia debajo de sus brazos. Y
era cierto, porque había tantos bandidos vestidos de ovejita, que mire
alrededor, y lo verá. Y no vaya muy lejos, observe y pregúntese, ¿cómo el
Vaticano podía tener como un Embajador por tantos años a un bandido como ese
polaco que salió huyendo de RD cuando le descubrieron sus inmoralidades con jóvenes?
¿Cómo el Vaticano nunca se dio cuenta de qué clase de lobo tenía entre sus
predicadores? ¿Cómo se explica eso, cómo podía suceder, allí, donde hay tantos
con súper educación de la vida, filosofía y psiquiatría? Se explica por la casi
naturaleza falsaria del humano. Pero no se crea que sólo están en los
católicos, no, mire otra vez y los encontrará también entre los llamados
pastores, predicadores, reverendos, que están allí más para vivir del cuento y
codiciar la mujer de su prójimo. ¿Cómo se distingue entonces, un farsante
seguidor de Jesús y el verdadero seguidor o discípulo? Fácil, ya dijimos: su incoherencia,
y esto es primordial, porque observándolo uno en el acto se da cuenta que es un
farsante o una farsante (hay mujeres también, y muchas). Si por ejemplo, un
discípulo(a) de Jesús está al lado, asociado, lo admira, lo quiere, le desea lo
mejor, y no para convertirlo, sino para estar con él, disfrutar de sus canonjías,
o recibir sus privilegios y ese personaje es un verdadero depredador,
mentiroso, abusador, ¿cómo puede ser posible que un verdadero cristiano esté
con él? Y es que Jesús no amó a los ladrones, a menos que fuera para salvar su
alma. Jesús no amó a los mentirosos, ni a los mercaderes, ni a los explotares,
ni a los que roban el pan de los pobres, al contrario, Jesús los combatió, los
perdonó sí, pero les dio con el látigo y los tiró fuera del templo. Entonces, ¿cómo
un cristiano puede estar asociado con semejante personaje? Es ahí cuando uno se
da cuenta, entre otras evidencias, de la falsedad del seguidor de Jesús. Es
decir, por este sencillo proceso de análisis y observación del que dice ser
hijo de Jesús se puede sacar la manzana sana de la podrida, porque Jesús fue
los más puro (sin ser muy cristiano quien escribe) entre los seres humanos.
Aquél que dio amor a cambio de odio, aquél que no quiso acumular riqueza, y
menos, la mal habida, aquél (sin que sea blasfemia, como Juan Bosch, que apenas
tuvo un ranchito), él que no mintió, él no tomó lo ajeno, el que no manipuló
para gobernar, no engañó, no fue corrupto y dejó sólo su abrigo y enseñanzas de
herencia. ¿Qué político de RD puede ser hijo de Jesús? ¿Qué seguidor(a) de esos
políticos puede ser hijo de Jesús? ¡Farsantes son, hipócritas, al fuego eterno
irán…! ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
miércoles, 10 de diciembre de 2014
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