Tres símbolos tiene que hacen honor a su
fundador Profesor Juan Bosch, literato de fama internacional y político de
moral. Comenzando por el humilde, un conocido activista político cuando el
partido aspiraba a gobernar. Frecuentaba los parques y trabajaba en el Partido, vendía el periódico “Vanguardia del Pueblo”,
en la que siempre se recuerdan aquellas páginas de la denuncia del ‘árbol de la
corrupción’, dedicada a los políticos ladrones contrarios. Al ganar su Partido,
su imagen comenzó a cambiar. Siempre siguió siendo flaco, pero ahora con más
dinero y alcohol, pues sus huesos sobresalían. Obtuvo como digno miembro, un
apartamento del Estado (dicen dos), el que al poco tiempo fue dilapidado entre
borracheras y cueros. Al poco tiempo no le quedó nada, y se le veía por donde
antes frecuentaba a discursear de sus grandes planes morales políticos, pero
ahora con una peste a miao (dicen orina) que salía de sus ropas sucias que le
dejaban el limpio. Pocos querían verlo u olerlo. Su presencia repugnaba, pero él
seguía siendo un miembro honorable del Partido. ¿Qué mejor símbolo que ese para
los de abajo? El segundo, un distinguido que comenzó en su lejano pueblo siendo
sastre y que al poco tiempo, subió como espuma y al ocupar un puesto en dicho
gobierno, sus bienes comenzaron a subir como un tornado. No pasó mucho cuando
de sastre subió a súper millonario, pero el muy sabio, tenía sus dadas de
salvación, y como precaución renunció al puesto y buscó uno como legislador, que
sus amigos allí siendo como él, le protegerían inmunizantemente en caso de
emergencia. Efectivamente, la emergencia llegó cuando rompiéndose las normas
culturales, se le quiso enjuiciar por súper enriquecedor sin comprobantes financieros
y aunque en primera instancia fue exonerado de cualquier maldad, se le llevó a
juicio ante la SCJ y allí después de muchas vueltas y presiones del Poder extranacional,
se le abrió juicio, aunque todo indica que saldrá tan limpio como cuando su
madre lo sacó del útero. El es el segundo símbolo del Partido, el individuo de
clase semimedia que de un humilde trabajo sube a la cúspide, gracias y
únicamente gracias a sus grandes esfuerzos laborales y morales. ¿Que mejor
símbolo que éste? Y el tercero es de aquel individuo que de un poquito más
arriba (abogado de oficio), sube y sube gracias a una virtud que quizás heredó
por contacto indirecto de su distinguido mentor: la del dominio de la
“conceptualización”. Por ésta le enseñó al pueblo que él podía mover a todos,
porque había estudiado certeramente las habilidades de su maestro Bosch y las
de su rival Balaguer y de ambos había aprendido y copiado. Abandonó a Bosch como
buen águila que ve a distancia, y vio que la moral de éste le era un estorbo,
por lo que decidió su divorcio y su matrimonio con el segundo, que le enseñó
aquello del ‘pedazo de papel’, ‘corruptos sin pasar al despacho” y otras lindezas
filosóficas que él supo muy bien aplicar. Tanto que al poco tiempo logró
igualar su hazaña de ser tres veces presidente del país, dos menos que su nuevo
maestro, pero ahí estaba. Había puesto en práctica aquello de dejar que las
boas tomaran sus partes y el ser el árbitro de todos, eso sí, siempre
manteniendo su limpia imagen, sabiduría y el cofre listo para comprar a
cualquiera que demostrara alguna rebeldía o ambición. Compró a todos y a los
que eran más quisquillosos, los dejó robar a sus anchas, eso sí, sin que el
tufo le llegara a él. Compuso y maquinó todo para todos, como su mentor, y que
giraran a su alrededor, siendo el árbitro de todos o se hundiría la isla. Es
según la voz del pueblo, el rico más grande del país entre los políticos y que
sus logros económicos se deben a sus amigos y buena suerte y nunca como dicen
las malas lengua que fue por ladrón y depredador. Es el símbolo tercero del perfecto
Partido. ¿Pueden pedirse mejores símbolos para un partido que represente a Juan
Bosch? Jamás… ANTICRITICA.BLOGSPOT.COM
lunes, 16 de marzo de 2015
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